JORGE CAUMONT

Mas salario es menos empleo

En el país muchos creen que tienen derecho a ciertas cosas. Como a que le regalen una casa, o que le suministren comida gratis, o a invadir propiedad privada, o que le entreguen dinero sin trabajar.

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Paro y movilización del Pit-Cnt. Foto: Francisco Flores

Tal vez la ignorancia de principios básicos de convivencia, de mercado o legales, es lo que lleva a creer que lo que se hace es tan solo requerir derechos inalienables y que no exigirían contrapartida de entrega alguna. Lograr la contemplación de esos reclamos tiene un costo para el resto de la sociedad. Como bien se conoce a nivel económico, no existen "los almuerzos gratis". Alguien los paga y si los reclamos de esos derechos y su contemplación se produce, en el mediano plazo tendremos más personas reclamando y menos para financiarlos. En todo país sus pobladores deben reconocer que para adquirir algo se debe pagar por ello, pecuniariamente, laboralmente o con algún otro tipo de esfuerzo. Aunque se les culpe de inhumanos, de insensibles o se le asigne otras calificaciones por el estilo, quienes se resisten a brindar concesiones con costos sociales altos y beneficios particulares tanto o más altos, son conscientes de que es lo mejor.

Mucha gente cree que los salarios y las retribuciones deben crecer indefinidamente, independientemente de lo que ocurra con su productividad laboral y de su valor, e independientemente también, de lo que suceda con las condiciones de mercado en las que se desenvuelven las empresas en las que trabajan. Pero es tan evidente como lógico que no se puede exigir por nadie que solo por estar en su puesto de trabajo rindiendo menos de lo que es normal en términos de producto vendido por hora trabajada, que su retribución sea creciente. Los salarios y su evolución deben reflejar el estado de ciertas cosas para que, por ello, se mantenga el empleo. La demanda por trabajadores es derivada de la demanda de los productos finales que los trabajadores con otros factores de producción, contribuyen a elaborar. Si la actividad económica se encuentre en recesión y la oferta de bienes y de servicios disminuye porque lo hace su demanda, se torna difícil mantener el empleo y simultáneamente acceder a aumentos generalizados de los salarios reales. Es difícil aceptar y que se pueda acceder siempre, bajo cualquier circunstancia económica general o particular del rendimiento del trabajador, a demandas de crecimiento en la capacidad de compra de las retribuciones laborales. Eso sería posible para quienes trabajen más y con mayor valor de su productividad laboral pero, la contrapartida sería, en ese caso, que otros perderían su puesto y dejarían de percibir hasta la retribución anterior. Esa es la evidencia que nos muestra la historia económica de numerosas ocasiones. La recesión de la actividad se acompaña de una reducción de la demanda por trabajadores y de presiones bajistas en sus retribuciones reales tanto porque esas presiones se aceptan voluntariamente como, si así no fuera, porque quienes no aceptan la situación y pierden su empleo luego les será imposible recuperarlo en otro lado y que contemple su pretensión inicial.

Para justificar su razón de ser o porque realmente se piensa que es lo lógico y procedente, los sindicatos condenan la propuesta de ajustes salariales que realizó el MEF. El país vive un período en el que la inflación y la recesión de la actividad se presentan tras una extraordinaria etapa de crecimiento del salario real acompañando a la actividad. Pero es difícil no solo ya continuar en tendencia similar para el salario real sino además, mantenerlo en las condiciones actuales señaladas. Las nuevas condiciones de mercado no son las mejores para la continuidad del aumento de la capacidad de compra de las retribuciones laborales sin pérdida de puestos. No creo que enfrentada dentro del gobierno y atacada por la oposición y por sectores de su propia fuerza política, la conducción económica por capricho, ignorancia o maldad, fije pautas para los ajustes salariales que no satisfacen a los grupos citados. Se trata de una propuesta que, más de acuerdo con la realidad macroeconómica, busca que el desempleo sea menor que con un ajuste más permisivo y de mayor crecimiento del salario real.

Será en momentos como los que nos tocan vivir este año y el entrante, durante los cuales se generarán fuertes discusiones y acciones distorsivas de la eficiencia en el funcionamiento de la economía. Y recordando siempre que alguien será el que pague por las acciones que se tomen, los contribuyentes, nacionales y municipales sentirán como nunca y tal vez discutan, los grandes esfuerzos que les requerirá el continuismo en el sector público de más salario sin consecuencias para el empleo de quienes lo reciben.

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