HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

El salario en dólares en su nivel más alto

Menor inflación y flexibilización de pautas permitieron suba real de remuneraciones.

Foto: AFP

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09 ene 2017

Los salarios le volvieron a ganar a la inflación en el año que acaba de finalizar. Los datos a octubre señalan un leve incremento del orden del 1%. Sin embargo, tal como se viene dando las negociaciones en el marco de los Consejos de Salarios y la flexibilización de las pautas del Gobierno, unido a la reducción en la inflación, hacen prever que una vez que se conozcan las cifras finales del año el incremento termine siendo mayor. Dado el escaso dinamismo que nuestra la economía, de persistir a futuro la rigidez que caracteriza al mercado laboral, ello tendrá impactos negativos sobre la competitividad y el nivel de desempleo.

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La desaceleración de la inflación jugó un rol preponderante en la evolución de los salarios. En los primeros meses del año, cuando la inflación acompañó al incremento del dólar, restó capacidad de compra a los asalariados. En ese contexto, el Gobierno flexibilizó las pautas que, partiendo de aumentos nominales en 2015, establecían aumentos nominales menores en los años siguientes. Se resolvió que la reducción que debería regir en 2016 no operase, manteniéndose el mismo ajuste que en el año anterior.

Como la inflación comenzó a desacelerarse a partir del mes de junio, aumentos nominales mayores jugaron a favor del salario real.

Posteriormente se acotaron los plazos en los que opera la cláusula de recuperación ante incrementos superiores de precios a los previstos. En las pautas originales esa recuperación se fijó a los 24 meses, reduciéndose posteriormente a la mitad.

Los cambios en las pautas generaron tirantez en el mercado laboral aumentando las diferencias entre empleadores y empleados y dificultando las negociaciones. Pese a estas dificultades permitieron que el salario real continuase creciendo, en un contexto muy particular del país. A fines de 2015 se proyectaba un 2016 difícil y los primeros meses así lo estaban confirmando al punto tal que el Gobierno tuvo que realizar un ajuste, que fue aprobado en la última Rendición de Cuentas y comenzó a regir el pasado 1° de enero.

Cambios en el contexto internacional, que entre otras cosas aflojaron la presión sobre el dólar y ayudaron a desacelerar la inflación, dieron un cierto respiro. Pero ese contexto volvió a cambiar a fines de año y las perspectivas para el presente año no difieren sustancialmente de las que se tenían a comienzos de 2016, cuando se aconsejaba prudencia y austeridad. Los salarios no son la excepción.

De acuerdo a la encuesta del INE, el salario medio creció 10,2% en los doce meses terminados en octubre y los precios crecieron 8,5% en el mismo período. Se registraron aumentos mayores en el sector público con una variación del 11,8% frente a un 9,4% de los salarios privados. En este último caso hay que considerar que vencieron varios convenios que a la fecha de divulgación de estos datos estaban en plena negociación (caso construcción) u otros como el comercio y supermercados, que a fin de año seguían negociando.

Esto va a provocar que en la medida que se vayan divulgando datos más actualizados se reconozca el aumento acordado con retroactividad y es posible que al cierre del año la variación sea mucho más pareja entre los dos sectores.

Se deriva de ello que al cabo del año el salario real tendrá un incremento mayor y que las pasividades tendrán un ajuste en el orden del 11% en este año.

Pero lo importante es analizar la sustentabilidad de esos aumentos. En el primer gráfico del cuadro adjunto se muestra la evolución del salario real promedio del sector privado.

El primer año móvil en que el salario real privado creció fue el que finalizó en febrero del año 2005. Desde entonces no dejó de aumentar.

Se graficó la evolución del salario real promedio de los últimos doce meses por entender que es la variable que mejor refleja la evolución del poder adquisitivo, ya que las variaciones punta a punta comparan dos momentos puntuales, pero nada dicen de los que ocurre entre esos momentos.

A lo largo del período graficado el salario privado tuvo un incremento real consistente con el crecimiento económico, las ganancias de productividad y fundamentalmente el financiamiento que recibió la economía desde el exterior a través de la inversión extranjera directa.

A partir de 2015 estos factores se revierten y el salario real se enlentece notoriamente. Es interesante ver en ese gráfico algunos picos en el incremento del salario real, que coinciden con los inicios de las nuevas rondas de los Consejos de Salarios. Pero más allá de esos picos puntuales asociados a un particular arreglo institucional, resulta claro que a lo largo de la última década la economía pudo pagar cada año salarios mayores (incremento promedio del 4%) por que los fundamentos y el contexto lo permitían.

En el gráfico siguiente se muestra la variación promedio de los salarios reales en el sector público. Se ve que tiende a desacelerarse a partir del año 2011. Cabe recordar que los aumentos en el sector público se dan a principio de año, por lo que la explicación a esta evolución hay que buscarla en la aceleración que experimentó la inflación.

En los gráficos de la zona inferior del cuadro adjunto se presentan dos indicadores relevantes para comprender el tema de la competitividad. Por un lado el salario real en dólares que sube fuertemente en los últimos meses acercándose a los niveles máximos registrados en 2013. Esta variable venía bajando y revirtiendo parcialmente las dificultades de la economía uruguaya para agregar mayor contenido de trabajo a sus exportaciones.

Ahora en la nueva situación la realidad de los exportadores y los que compiten con las importaciones vuelve a ser complicada.

En el segundo gráfico se presentan el tipo de cambio real de la economía y el salario real. Son promedios de períodos semestrales y reflejan la relación inversa que existe entre las dos variables. En la medida que la generación de puestos de trabajo requiere una mejora en el tipo de cambio real, será necesario que el salario real siga en la tendencia a la moderación que mostró en 2015 y que en los Consejos de Salarios predomine la prudencia y la preservación de puestos de trabajo en la economía.

Lamentablemente los sucesivos cambios en las pautas salariales que se dieron a lo largo del último año parecen haber ensanchado las diferencias entre empresarios y trabajadores, dificultado las negociaciones.

Por otra parte, el Gobierno presentará este año el presupuesto para 2018 y tal vez los dos años siguientes. El veranillo que vivió la economía en 2016 puede alentar demandas de mayores ingresos por parte de los trabajadores públicos. Las autoridades deberán ser muy cuidadosas, evitando que se agraven los desequilibrios existentes.

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