ISAAC ALFIE

Repasando las finanzas públicas

En esta y la próxima columna analizaré el estado de las cuentas públicas. Hoy, lo haré desde la perspectiva de las cifras corrientes crudas, sin ninguna corrección, con alguna comparación de perspectiva histórica cuando las miramos en términos del PIB. 

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El organismo es el primero en concretar un convenio de cooperación firmado en 2013. Foto: Leonardo Carreño.

Dentro de 15 días el análisis será más sofisticado, ya que se ajustarán los números corrientes en función del ciclo económico y, para la partida de intereses, al menos en relación el tipo real de cambio, con una mirada de 20 años. Esta última forma de medición ajusta mejor a la real situación que las cifras corrientes, ya que toma en cuenta aspectos tales como boom o depresiones y atrasos o adelantos cambiarios. Los resultados que el lector verá a la hora del análisis comparable, seguramente lo sorprenderán. Como avance, el déficit estructural supera "bien" el 4% del PIB y es el mayor en 20 años.

Discurso oficial.

Antes que se difundieran los datos finales de 2014, desde el gobierno comenzaron las explicaciones del por qué fueron tan malos. Es que un déficit de 3,6% del PIB es demasiado grande, máxime cuando la economía trabaja prácticamente a capacidad plena (algunos colegas estiman que está aún un poco por encima de ella). Básicamente las autoridades lo justifican por un aumento en las inversiones, no sólo de este año, sino en todo el período. Las cifras indican que la afirmación es falsa, tal como veremos. Otro de los argumentos es que se debieron usar las tarifas públicas para evitar que la inflación sea mayor. En realidad debe decirse, "para evitar que el IPC sea mayor", porque la inflación es otra cosa y sigue oscilando entre 9,4 y 9,9% desde hace un año. Salvo Antel, las tarifas públicas medidas en función de sus costos son más altas que 10 años atrás.

Dos bloques.

Como he explicado desde esta columna, las Finanzas Públicas las podemos separar en dos grandes bloques; por un lado las empresas públicas (EE.PP.) y por otro el resto del sector público no financiero (SPNF), que incluye al Gobierno Central, el BPS, el BCU y las Intendencias. Dejo afuera al BSE por razones que no insistiré, pero cabe anotar que su influencia en el neto de las cuentas públicas es menor, ya que su resultado es superavitario en 0,1% del PIB.

Del lado de las EE.PP. el resultado neto terminó siendo negativo en 0,5% del PIB, contra 0,6% del año pasado (leve mejora). Si lo discriminamos, encontramos que UTE mejoró en 0,3%, Antel empeoró en 0,2% y el resto "quedó igual". Naturalmente que hay casos que merecerían un análisis más profundo, como el de Ancap, ya que en realidad empeora su déficit en unos US$ 27 millones, pese a que todo hace presumir que sus ventas crecieron (sube el Imesi combustibles 4,9% real) en tanto las importaciones de petróleo y destilados cayeron, en dólares, 16,2%, producto de la reducción del precio de los combustibles a partir de mayo-junio, acentuada sobre fin de año. UTE también merece un análisis especial para entender sus finanzas ya que, si bien el resultado fue bueno, su tarifa medida en dólares, que es la mejor aproximación a cómo debe medirse (ya que el grueso de su costo variable está en esa moneda) es 157% más cara que 10 años atrás, cuando la generación por base térmica fue muy importante (petróleo a US$ 41,5), en tanto durante el 2014 la generación fue base hidráulica en altísimo porcentaje.

Por su parte las inversiones se reducen en 0,2% del PIB, pasando de 2,1 a 1,9%, básicamente explicadas por la caída en Ancap de 0,24%, por mitades entre variación de inventarios (stock de petróleo) y resto de inversiones, en tanto el resto no presentan grandes cambios, apenas una leve suba en UTE, inferior a 0,1% del PIB. De estas cifras se concluye que el deterioro global no vino por la gestión de las EE.PP. (que, a excepción de UTE, fue mala pero no empeoró), y menos aún por un aumento de sus inversiones, las que por cierto cayeron. Un dato ilustrativo; la media histórica de inversión de las EE.PP. (excepción de la obra de Salto Grande) es de 1,5% del PIB por lo que, en todo caso, podríamos decir que en 2014 hubo una "sobreinversión" de 0,4%. A su vez, en el período Mujica estas inversiones representaron en promedio 1,75%, apenas 0,25% más que la histórica.

Corazón de las FF.PP.

Si de las EE.PP. no vino el deterioro, parece claro que provino de la otra pata. En efecto, el resto del SPNF empeoró su rojo en 1% del PIB pasando de 2,1 a 3,1%. ¿Habrán sido las inversiones? Una vez más la respuesta es negativa. El total invertido por el gobierno central durante el 2014 fue 1,44% del PIB, exactamente igual al 2013 y por debajo del promedio del quinquenio 2010-2014, 1,53%. A propósito, durante la Administración Vázquez este ratio fue de 1,51%, durante la de Batlle 1,53% y en la última de Sanguinetti, 2%. O sea, de la bonanza la infraestructura ni se entera. Entonces, sin esta excusa, quedan cuatro posibilidades para explicar el deterioro: caída de recaudación, aumento del gasto corriente, aumento en la carga de intereses, o una combinación de ellas.

Por el lado de la recaudación, el BPS (sin otros ingresos) aumenta en 0,2% del PIB, de los cuáles 0,12% por IRPF (que así como ingresa, sale) y no sabemos cuánto por la incorporación de nuevos colectivos al Fonasa (que corren el mismo destino), por lo que podríamos presumir que su crecimiento es pequeño. Por su parte, los ingresos de DGI caen 0,4%, básicamente explicado por la caída del IRAE (0,6%) y otras variaciones menores, compensadas con un aumento en la recaudación del IRPF provenientes de rentas del trabajo e IASS de 0,28% del PIB, unos US$ 155 millones (parte de ellos duplicados con el BPS). Han sido los impuestos al trabajo y jubilaciones los que han sostenido la recaudación que, medida en su conjunto se reduce 0,4%.

Del lado del gasto, el gobierno lo aumenta en 0,4% del PIB y los intereses de deuda, aquí del BCU, crecen en 0,2%. Así, grosso modo llegamos al deterioro de un punto porcentual. Pero el resultado real estimo es peor en 0,3%, llevando el rojo a 3,9%. ¿Por qué? Porque cuando se miran las cifras del BPS nos encontramos con una línea, que usualmente tiene saldo "nulo" (0,01% en 2011 y 2012, 0,02% en 2013) y que este año "reportó" 0,3% del PIB. Se trata de "otros ingresos" los que, pese a que no existe ni una frase de mención en ningún comunicado oficial, debo presumir que son las devoluciones de aportes de parte de las AFAP al BPS, producto de las desafiliaciones que la ley habilitó. Si mi conjetura es correcta, siendo ingresos por única vez, el déficit estructural fue mayor.

Polémica.

Antes de las elecciones generales de octubre, participé de una charla que organizó el Colegio de Contadores y Economistas. Allí, presencié la tajante afirmación del representante del gobierno en cuanto a que no era necesario ningún ajuste de las cuentas públicas porque la situación fiscal estaba totalmente bajo control y la dinámica de deuda no era explosiva. Con los números conocidos hasta ese entonces, junio 2014, lo desafié a que, en caso de continuar en funciones, cosa que efectivamente ocurrió, no haga nada y aventuré que, en ese caso, en un máximo de 18 meses nuestra calificación de deuda estaría al menos bajo revisión a la baja. Quien allí así se expresó no hizo otra cosa que repetir el discurso oficial. Sin embargo hoy, más allá del "windfall" que significa la reducción de precios del petróleo sin un correlato en los combustibles, se está pensando en un fuerte ajuste de las cuentas públicas. En los hechos el gobierno, de mantenerse los actuales precios del petróleo, hizo un ajuste implícito de 1% del PIB con la no rebaja, a lo que adicionó 0,3% de IRPF en función de la revaluación en los límites de las franjas del IRPF e IASS, por debajo del aumento de los ingresos nominales (igual que en 2014).

Por tanto, el gobierno ya hizo ajuste fiscal, de la peor manera, subiendo los impuestos cuando la carga tributaria alcanzó máximos históricos, y luce insuficiente ante las perspectivas de bajo crecimiento. Veremos cómo procesa el resto. Algunas señales, como la integración del directorio de Antel nos hacen presumir que, al menos al inicio, serán las inversiones las que crujirán. Parece claro que las autoridades económicas son conscientes que así no podemos seguir. El tema es si políticamente tienen el margen para hacer rápidamente lo necesario o si dejarán que el ajuste lo procese el mercado vía inflación.

El gobierno ha demostrado una enorme capacidad de generar falsas ideas a través de la publicidad y las intervenciones del Presidente, pero la realidad siempre está presente y al final hay que lidiar con ella.

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