Isaac Alfie

No solo la renta petrolera

Dos semanas atrás, el Presidente Vázquez citó a los 4 ex Presidentes a efectos de informarlos de que en marzo se haría la primera perforación con el fin de verificar la existencia de petróleo y gas en nuestra plataforma marítima.

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Vázquez y los exmandatarios en Suárez y Reyes. Foto: F. Ponzetto

Si bien, salvo Mujica, los citados no ocupan posiciones en la dirección de sus partidos, no caben dudas que son personalidades de enorme relevancia y su palabra debe ser escuchada. Sin perjuicio de lo anterior, el próximo paso debería ser comenzar las reuniones con las autoridades actuales de los Partidos Políticos.

Desde poco antes del día de la reunión se comenzaron a lanzar comentarios, ideas y advertencias sobre las implicancias del eventual hallazgo:

a. Que esta perforación será realizada en el bloque más alejado de la costa y con las mayores profundidades de agua.

b. Que estamos en la primera etapa, donde habrá que determinar no sólo la existencia o no del producto, sino su volumen, calidad, inversión requerida y costos de producción. Recién luego se sabrá si es económicamente rentable su explotación. Esto dependerá del precio de venta y los costos, los cuáles no son estáticos ya que la tecnología avanza y brinda nuevas posibilidades.

c. Que debemos evitar la llamada "enfermedad holandesa", o sea el atraso cambiario derivado de la aparición de una fuente de divisas como esta, tal y como le pasó a Holanda cuando el descubrimiento del petróleo del mar del Norte.

d. Que hay que formar un fondo con la renta petrolera.

e. Que debemos tener una agencia que regule el mercado.

Vale la pena recordar también que el proceso de búsqueda y la venta de información de parte del estado uruguayo tiene más de 40 años y fueron varias las instancias. Este proceso en particular comenzó en 2004.

En Uruguay este tipo de recursos son estatales, y de la variedad de contratos que se pueden realizar, la concesión queda descartada. A su vez, claramente no es razonable que una generación se apropie de la riqueza y la agote, por tanto hay que reservar capital para el futuro, y también preservar el medio ambiente.

Los recursos involucrados son muy tentadores y los actos de corrupción frecuentes. Es precisamente la abundancia de dinero que acicatea la tentación totalitaria y eso, en países de poca tradición democrática se ve a diario. Por tanto, generar desde el inicio una correcta institucionalidad con pesos y contrapesos, si bien no nos pone a salvo de nada, nos da muy altas probabilidades que sucesos y usos no deseados efectivamente no ocurran. De allí la importancia y el acierto en la convocatoria del Presidente Vázquez.

Uruguay cuenta con una enorme ventaja: llegamos últimos y, por tanto, tenemos la experiencia mundial de lo hecho bien o mal. A su vez, la conciencia democrática del país es alta, al menos en la comparación internacional. Sin inventar nada, podemos tomar lo bien hecho ya en etapas superiores con las correcciones que la experiencia adquirida impuso. Ello implica algunas cosas básicas.

En la medida que los estudios indiquen que en algún momento la extracción será real, habrá que preparar el marco de contratación y el manejo del fondo de renta.

El fondo de la renta debe evitar que se internalicen la mayor cantidad posible de divisas.

Se debe evitar la cultura rentista donde los que pueden pagan muy pocos impuestos y los más desafortunados viven de la caridad pública. El dinero del petróleo todo lo paga, destruyendo la cultura del trabajo, el progreso y la sociedad en sí misma.

Hay que separar los roles de aquellos que operarán las explotaciones de los reguladores.

Deberá haber una agencia profesional, independiente del poder político que se maneje con perspectiva de largo plazo.

A esta altura del conocimiento es por demás obvio que se debe formar un fondo para administrar los recursos, con reglas claras tanto de inversión y uso. Así, todo el dinero debe ir primero al fondo y luego ser distribuido. Noruega parece ser el mejor ejemplo a seguir porque internamente sólo se destinan los intereses del capital acumulado. De todas maneras, al estar Uruguay muy endeudado no sería malo que al inicio una parte de los recursos se dediquen a reducir la deuda en un plan de 10 a 20 años por ejemplo. Durante este tiempo no se usarían los intereses internamente, porque nos los estamos ahorrando. A su vez, dado nuestro atraso en I+D, no deberíamos descartar formar un fondo de becas de excelencia para que los mejores de cada generación en sus disciplinas puedan alcanzar la frontera del conocimiento en el exterior. No son muchos por año, tomaría una parte ínfima de la renta y nos potenciaría enormemente el crecimiento. Por el resto, con los intereses está bien.

Más allá de lo anterior, lo que considero lo más importante es cómo y quién negocia los contratos con las empresas operadoras. Aquí el problema de presas es enorme y de allí la importancia que sean técnicos independientes quienes lo hagan. Los gobiernos siempre tienen la tentación de los recursos ahora y eso conspira contra un buen contrato cuyo reflejo será el porcentaje de la renta que queda en manos de la sociedad.

En Uruguay las agencias independientes nunca lo fueron totalmente y desde hace unos años no lo son nada. Es aquí donde el consenso de los partidos resultará crucial. Administrar la renta es fácil, pero primero hay que maximizar los recursos que le llegan.

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