JAVIER DE HAEDO

Rendición: primeros apuntes

Apuntes a partir de la presentación inicial del MEF ante el FA y su bancada parlamentaria. Primeros, porque no sabemos si tendrá cambios, dada la correlación de fuerzas en la interna del partido de Gobierno. Vale aclarar que no existe el "quedarse sin presupuesto" en caso de su no aprobación.

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Danilo Astori en conferencia de prensa. Foto: M. Bonjour

El presupuesto tiene carácter incremental y en todo caso, de no aprobarse, no habría nuevos incrementos. En 2018 entrarán en vigencia aumentos dispuestos en la ley de presupuesto y en la de rendición de cuentas del año pasado, además del crecimiento endógeno del 70% del presupuesto. En su presentación, el MEF detalla gastos por US$ 100 millones, aprobados en la rendición del año pasado y que entrarán en vigencia el año próximo.

El MEF, como es su costumbre, hizo una presentación prolija, entendible y fundamentada, de disposiciones presupuestales sólo para 2018, lo que está bien, porque la incerteza reinante a nivel global y regional no aconseja asumir compromisos más largos. Sin embargo, se cae en lo de siempre: más gastos e impuestos. Y no menos déficit. En particular, un muy mal impuesto, la tasa consular, que debería eliminarse y se la aumenta, cerrando en el margen a la economía y contraviniendo Mercosur (una mancha más) y OMC.

En cuanto al escenario en materia de crecimiento económico, se ajustan hacia arriba las proyecciones para lo que resta del período. Sin embargo, todavía se está muy por debajo de las proyecciones realizadas en 2015 en oportunidad del presupuesto quinquenal. Entonces se preveía un aumento del PIB de 14,6% en el período 2015-19, pero el año pasado se redujo esa proyección a sólo 7,7%. Ahora, se vuelve a ajustar a 9,7% en los 5 años. Para 2017 se proyecta un 2%, que quedó superado por la realidad tras los datos del primer trimestre, que permiten esperar una expansión mínima de 3% este año. Imagino que esto puede usarse para justificar nuevos aumentos presupuestales cuando debería aprovecharse para atenuar el actual (enorme) desequilibrio fiscal.

En su presentación, el MEF muestra el déficit ajustado por el ciclo y otros factores, bien por encima del observado, entre 4% y 5% del PIB. Reconoce que la cosa está peor de lo que luce y muestra un explosivo aumento de la deuda neta en los últimos 3 años, de 32,3 a 43,1% del PIB. También muestra lo que analicé en mi columna anterior: crece el PIB y cae el empleo, lo que se acentúa tras el muy buen dato del primer trimestre (que por bueno, seguramente complicará la rendición al ministro).

Me pareció importante que el MEF destacara que está incorporando el impacto negativo en la recaudación, por la menor inflación, sobre lo que he venido alertando desde aquí. Y me resulta incomprensible que se mire con ajenidad de comentarista el impresionante aumento en el número de jubilaciones desde 2008, atribuido a la "ley de flexibilización". Se reconoce un grueso error de estimación original del BPS sobre el efecto de esa ley. Un error que el año pasado costó US$ 330 millones y es una bola de nieve. Lo mismo con respecto al extraordinario aumento de las jubilaciones por incapacidad total, que se multiplicaron por cuatro y se duplicaron en proporción en pocos años. ¿Se asumen errores en aquella ley? ¿Se los piensa corregir? ¿O se va a seguir subiendo impuestos para financiarlos? Por ahora, ya se disparó una investigación sobre las jubilaciones por incapacidad.

Entrando en números, el MEF informó que espera mayores ingresos por US$ 110 millones: 200 por el mayor crecimiento esperado y - 90 por la no versión de utilidades del BROU. Informó además que se encontró con un "gasto endógeno e imprevisto" de US$ 150 millones: 100 por lo referido en materia de jubilaciones (¡100 millones de error de un año a otro, con relación a la estimación de la rendición pasada!) y 50 por la no aprobación de la reforma de la "Caja Militar".

A ese desbalance de US$ 40 millones se deben sumar las disposiciones nuevas de esta rendición: partidas para salarios en ANEP (50 millones), para UdelaR (12 millones) y para empezar a pagar una deuda salarial en el Poder Judicial (10 millones), fruto también de un error, en la redacción de una ley. En total, faltan US$ 112 millones y es entonces que aparece la creatividad impositiva, la que esta vez recaerá (razonablemente) sobre los juegos de azar (US$ 17 millones) y, mayoritariamente, en la ya referida tasa consular (US$ 95 millones), lo que implica una macana desproporcionada para la magnitud del problema.

En definitiva, un esquema conocido: más presupuesto e impuestos y no menos déficit, el que está peor de lo que parece si se tienen en cuenta aspectos extraordinarios como el transitorio efecto positivo de la desacumulación de stocks de crudo mientras no trabaja la refinería, que he señalado desde esta página. Téngase en cuenta que, con la presentación realizada por el MEF y los nuevos planteos presupuestales expuestos, se habrá de llegar al parlamento con un "piso" de gasto que sólo podrá ser acrecido, salvo que la rendición no se apruebe y permanezca el presupuesto vigente.

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