HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

La región da impulso a la industria

Sin contar refinería y celulosa, producción manufacturera es 3,5% menor a 2013.

Foto: AFP
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Al analizar el comportamiento del sector manufacturero hay que tener presente, además de la coyuntura actual, las transformaciones que experimentó la industria a lo largo de la última década y los problemas estructurales que arrastra, en algunos casos de larga data. No tenerlos en cuenta a todos ellos puede llevar a interpretaciones erróneas sobre el desempeño del sector.

Recientemente fueron divulgados los datos de la encuesta industrial que recaba el INE. Se desprende de ella que tras cuatro trimestres consecutivos de expansión, el Índice de Volumen Físico (IVF) de la Industria Manufacturera se contrajo 2,6% (sin tomar en cuenta la refinería de Ancap) en el período julio-septiembre de 2017 respecto al mismo lapso del año anterior.

Por tratarse de un primer dato que quiebra una tendencia, no es correcto por el momento extraer conclusiones apresuradas y hay que esperar la divulgación de nueva información para corroborar si efectivamente estamos ante un nuevo ciclo o, por el contrario, la contracción observada en el último trimestre respondió a factores muy puntuales que se revertirán con el correr de los meses.

De todas formas, cabe señalar que la industria manufacturera en su conjunto venía experimentando un crecimiento moderado en los últimos trimestres, acompañando y contribuyendo a la recuperación del nivel global de actividad.

Precisamente ese mayor nivel de actividad interno, de la mano de un mayor poder adquisitivo de la población y la mejora en las economías vecinas, son señales favorables para el futuro del sector manufacturero. El que lo pueda aprovechar a no dependerá de cómo pueda lidiar con los costos crecientes que enfrenta.

El gráfico que ilustra la parte alta del cuadro muestra la evolución del IVF sin refinería en años móviles. Se presentan allí dos series, una que lo muestra con todas las ramas que lo conforman y la otra que excluye a la producción de celulosa.

La razón de esta distinción es bien simple: mostrar cómo impactó en el sector la irrupción de una nueva actividad que, de concretarse la instalación de la tercera planta, se convertirá en la rama más importante por su contribución al índice global.

El gráfico cuenta una historia muy interesante. En el año 2007, comenzó a producir la primera planta de celulosa, lo que se ve en el gráfico como un salto en escalón del IVF con celulosa respecto al índice sin esa rama. Fueron años de recuperación del sector tras la crisis de comienzos de siglo, y la planta de celulosa agregó producción a la existente de las restantes ramas.

La historia del sector tras la segunda planta de celulosa es bien diferente, ya que coincidiendo con el inicio de actividades de Montes del Plata, comenzó a caer el nivel de actividad del conjunto de las restantes ramas. Si se excluye a la producción de celulosa, el IVF de los últimos doce meses es 3,5% inferior al registrado en el año 2013.

Por cierto que no hay que culpar a la segunda planta de celulosa de este desempeño, sino que las causas hay que buscarlas por otro lado. Y al respecto, todos los caminos nos llevan a un mismo destino, que no es otro que la pérdida de competitividad que enfrenta el sector desde hace varios años.

Esa pérdida se ve reflejada en las dificultades para incorporar trabajo a la producción. En el gráfico que aparece a la izquierda en la parte media del cuadro, se muestra el descenso de la ocupación en el sector, que alcanza al 15% en los tres últimos años.

Los problemas de competitividad afectan a un gran número de ramas, fundamentalmente aquellas que compiten con las importaciones y las exportadoras de base industrial. En el caso de estas últimas también influye el nivel de actividad regional, ya que se trata del destino natural de sus ventas externas.

En el gráfico que aparece a la derecha de la parte media del cuadro, se presenta la evolución trimestral de este grupo de actividades desde 2016. La tendencia es recesiva, en particular en el caso de las industrias que compiten con las importaciones. Es el caso de varias industrias alimenticias como las fideerías y los productos de panadería, que enfrentan importaciones crecientes en rubros cuyo consumo aumenta ante la mejora en el poder adquisitivo de la población. La vestimenta y el calzado forman parte de este grupo y tienen problemas similares, como así también las mueblerías y algunas ramas metalúrgicas. En todos estos casos, la evolución de los costos internos dificulta la competencia con los productos importados. A su vez, se trata de actividades relativamente intensivas en el factor trabajo, lo que ayuda a entender la evolución del empleo en el sector.

En el caso de las ramas exportadoras de base industrial, el comportamiento errático con una tendencia a la baja se explica en buena medida por el desempeño de la elaboración de concentrados para la fabricación de bebidas refrescantes en zona franca. Se trata de la rama más importante del grupo, con una ponderación similar a la de la industria frigorífica.

Esta rama registró un crecimiento muy importante en el año 2015 (22%), contrayéndose lentamente desde entonces, con un pico del 23% en el último trimestre.

Este descenso fue parcialmente contrarrestado por el incremento de otras ramas que aumentaron sus ventas a la región, acompañando la recuperación que exhiben las economías vecinas. Tal el caso del plástico, los químicos, medicamentos y, a partir del presente año, la industria automotriz que retomó sus ventas a la región tras el freno que experimentaron en el año 2015.

La recuperación de la región es una buena noticia para el sector manufacturero, ya que es el destino natural de las exportaciones de un gran número de ramas. Es más, en lo que va del presente año el conjunto de sectores manufactureros que más creció es el más relacionado con nuestros vecinos vía exportaciones, tal cual se muestra en el gráfico que aparece a la izquierda en la parte baja del cuadro.

Se ve allí la caída de las ramas ubicadas en zona franca, explicada por el comportamiento de los concentrados para bebidas refrescantes.

En el resto de las actividades se incluyen ramas sustitutivas de importación (ya analizadas), exportadoras de base primaria y aquellas que abastecen el mercado interno gozando de una relativa protección. Estas últimas se muestran en el gráfico que aparece abajo a la derecha. A lo largo del último año, mostraron un comportamiento positivo de la mano del mayor poder adquisitivo de la población. Es el caso de las bebidas refrescantes y las cervezas, y algunos alimentos básicos.

Las exportadoras de base primaria dependen fundamentalmente de la disponibilidad de materia prima, que a lo largo del presente año fue superior a la de 2016.

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