PAULO LEVY

Recuperación e incertezas

Los signos de recuperación de la actividad económica en Brasil vienen ganando fuerza. 

Reales
Foto: Archivo El País.

Ni siquiera la frustración con el resultado del Índice de Actividad Económica del Banco Central (IBC-Br) de agosto, que cayó un 0,4% ante julio, fue capaz de revertir la percepción general de que la peor recesión de la historia quedó atrás.

Las proyecciones de crecimiento para 2017 y 2018 se han elevado continuamente desde la divulgación del PIB del segundo trimestre y están hoy en el 0,7% y el 2,5%, respectivamente.

La razón de este relativo optimismo está en el reconocimiento de que la reversión cíclica se apoya en factores que tienden a seguir actuando a corto plazo. El primero de ellos se refiere al final del ciclo de ajuste de stocks, que hizo que la producción cayera más que la demanda en los dos primeros años de la recesión, pero que en el período más reciente ha actuado en sentido opuesto, es decir, la acumulación de existencias en línea con la recuperación de la demanda final. Este es, sin embargo, un efecto transitorio que tiende a desaparecer, a medida que los niveles deseados de existencias se ajustan al nuevo nivel de la demanda.

Un segundo factor, particularmente importante para explicar el crecimiento del 1,4% del consumo en el segundo trimestre fue la liberación de recursos del FGTS. Este es un fondo de protección al trabajador para el caso de pérdida del empleo: el acceso a los recursos, por lo tanto, sólo ocurre cuando el trabajador es despedido por justa causa. A esta circunstancia, el trabajador sólo tiene acceso a los recursos cuando se retira o para adquirir la casa propia. A principios de año, el gobierno decidió liberar parte de esos recursos, específicamente, aquellos asociados a cuentas sin movimiento. Se liberaron entre abril y julio recursos por valor de R $ 42 mil millones, el equivalente a casi el 4% del consumo en un trimestre.

Obviamente, este es también un efecto transitorio, pero que puede influenciar positivamente las expectativas a través del aumento de las ventas en el comercio, como parece haber ocurrido.

La fuerte caída de la inflación y la reducción de la tasa de interés también vienen contribuyendo a la reanudación de la actividad económica, con efectos que aún deben manifestarse en los próximos trimestres. La inflación proyectada para 2017 está poco por encima del 3%, y la de 2018 en 4,2%, para una meta de inflación de 4,5%. El impacto de la reducción del precio de los alimentos —caída acumulada de 2% en los últimos doce meses hasta agosto, ante variación acumulada del 14% en los doce meses hasta agosto de 2016— ciertamente debe haber contribuido a permitir una ampliación del consumo especialmente en las familias de baja renta, para las cuales los gastos de alimentación tienen un peso relativamente alto en el presupuesto. Pero la caída de la inflación no fue fruto sólo de la reversión del alza de los precios de productos agrícolas: los núcleos de inflación (media) también cayeron acentuadamente, del 8% anual en agosto de 2016 al 3,8% en agosto de este año.

El Banco Central viene promoviendo una reducción agresiva de la tasa básica de interés, del 14,25% al año en agosto del año pasado al 8,25% al añoen septiembre. Es importante destacar que esta reducción agresiva fue posible debido a la recuperación de la credibilidad del BCB y al anclaje de las expectativas, que convergieron con las metas de inflación a partir de principios de este año. Brasil alcanza así tasas de interés reales inéditas en su historia, en un contexto de inflación bajo control: la expectativa de intereses reales para los próximos 12 meses se encuentra en el 2,5% al añoy para el horizonte de cinco años, en 4 , 4% anual.

Por último, es importante destacar que el comportamiento reciente de la economía mundial, en el que se observa una sincronización del crecimiento entre países desarrollados y emergentes que desde hace mucho tiempo no se veía, junto con una situación en la que la liquidez internacional sigue siendo muy elevada, ha contribuido a la reanudación de la actividad económica en Brasil. Por un lado, se observa una reanudación del comercio internacional, cuya tasa de crecimiento, según la Oficina de Análisis de Política Económica de Holanda (CPB), pasó del 2,1% al año al 4,7% al año entre agosto del año pasado y agosto de este año. En ese contexto, se espera para Brasil un superávit récord para la balanza comercial, del orden de US$ 68 mil millones en 2017. El buen clima financiero, por su parte, ha favorecido el apetito por el riesgo, manteniendo en niveles elevados los flujos de capital para países emergentes, favoreciendo la estabilidad del tipo de cambio.

A estos factores se suma, más recientemente, la reacción del mercado de trabajo, donde se observa una caída de la tasa de desempleo y aumentos de los rendimientos reales del trabajo. En relación al desempleo, cabe señalar que su reducción deriva del aumento de la ocupación, que alcanza el 1% en términos anuales, aunque se produce principalmente en el sector informal. Debido a los mecanismos de indexación aún prevalecientes en la economía brasileña, reajustes salariales basados enla inflación pasada, en un contexto en que ésta se encuentra en trayectoria declinante, derivan en un aumento del poder adquisitivo de los trabajadores: en agosto, el rendimiento medio real de los ocupados creció 1,9% en relación a igual mes de 2016, tras haber retrocedido 0,3% en 2015 y 1,9% en 2016.

La actual recuperación tiende a proseguir con base en la ocupación de la capacidad ociosa existente, aunque las inversiones aún no han reaccionado. Su continuidad y el ritmo de crecimiento a medio plazo, sin embargo, dependen del avance de la agenda de reformas estructurales, principalmente la reforma de la Previsión Social. Esta agenda, sin embargo, parece haber sido pospuesta para después de las elecciones de 2018. El riesgo es que la superación de la recesión reduzca los incentivos políticos para su concreción. Si ese es el caso, y la próxima campaña electoral no indica claramente la reanudación de ese esfuerzo, la recuperación de la economía puede sufrir una reversión.

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