NÉSTOR GANDELMAN

Reciprocidad impositiva

¿Por qué la gente paga impuestos? Una respuesta obvia es que lo hacen por obligación. Este marco permite una modelización formal de la decisión de evadir en la cual un individuo racional compara el dinero que retiene al evadir con las probabilidades de ser atrapado y las multas y penalidades que ello le acarrearía.

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Foto: Pixabay

Esta es una visión ortodoxa sobre la que operan las oficinas de recaudación de todo el mundo. Mayores penalidades y especialmente mayores controles reducen las tasas de evasión.

Esta visión individualista y racional del contribuyente no permite entender algunas diferencias en las tasas de cumplimiento tributario entre países. En respuesta, se ha desarrollado una literatura que estudia la importancia de elementos conductuales y culturales en el accionar del contribuyente. De esto habla esta nota.

Tax morale.

El tax morale (moral impositiva) es un concepto vagamente definido que incluye la valoración del cumplimiento de reglas sociales como las obligaciones impositivas, la penalización del engaño frente a una mayoría de honestos conciudadanos y un sentimiento de reciprocidad del ciudadano frente al buen cumplimento del Estado en su rol de proveedor de bienes y servicios públicos.

Un equipo del Banco de Desarrollo para América Latina CAF (Daniel Ortega, Lucas Ronconi y Pablo Sanguinetti) ha realizado un estudio sobre esta reciprocidad en diecisiete ciudades de América Latina que incluyó Montevideo y Salto. Ellos plantean que la percepción de que es correcto pagar impuestos, implica suponer que hay cierto valor social en el accionar del Estado y, por lo tanto, es una obligación ciudadana cooperar a financiarlo. En cambio, en una tiranía que explote a sus ciudadanos sin proveerles ningún servicio de utilidad la noción de tax morale perdería su sentido ético.

Presentan evidencia de reciprocidad basados en preguntas hipotéticas. Aproximadamente un tercio de los encuestados reporta estar dispuesto a pagar más impuestos si el gobierno mejora su accionar en alguna de las siguientes dimensiones: corrupción, transparencia, recolección impositiva, calidad de servicios públicos de salud y educación, crimen y asistencia social. Esta estimación sufre del llamado sesgo de deseabilidad en la respuesta. A pesar que las encuestas son anónimas, algunas personas pueden responder lo que creen que el encuestador espera: si el gobierno mejora entonces yo coopero más.

También realizaron ejercicios econométricos incorporando otras características de los individuos para ver si afectan las respuestas o la relación de reciprocidad. Vuelven a encontrar una correlación positiva entre buen accionar del gobierno y disponibilidad a pagar impuestos. Este ejercicio es un paso metodológico más sofisticado que el anterior pero tampoco es perfecto ya que no permite establecer el sentido de la causalidad. ¿Más disposición a pagar impuestos me hace ser más positivo respecto al gobierno o su mejor accionar me predispone a no querer evadir?

El último ejercicio, y el que encuentro más interesante, es un experimento de campo desarrollado en el 2011. Antes de responder, se les pidió que elijan y vean el contenido de uno de tres sobres cerrados. Uno tenía un texto positivo sobre el gobierno, uno un texto negativo y uno estaba vacío. Esta es una forma en que la investigación académica ha intentado afectar las percepciones de los individuos (al menos por unos momentos) y ver como esto impacta en sus reacciones.

El sobre con información positiva para Salto refería a que "La Jefatura de Policía de Salto se encuentra en este momento probando un sistema de cámaras de seguridad para monitorear, controlar y prevenir actos delictivos" y daba detalles basados en una nota publicada en el diario local Cambio. La información negativa refería a que "Salto se ha vuelto una ciudad peligrosa para conducir" debido a accidentes que se deben "a una respuesta lenta o insuficiente de las autoridades locales" y comentaba una publicación en el también local diario El Pueblo.

El experimento tuvo un éxito relativo en alterar la visión de los participantes. Los resultados indican que las personas que recibieron el sobre negativo sistemáticamente evaluaron peor al gobierno. El sobre positivo no afectó las percepciones. Más allá de esto, el experimento logró mostrar que la peor percepción del gobierno tiende a mayor evasión impositiva. El tamaño del efecto encontrado es grande con una elasticidad de -1.5. Esto quiere decir que si la percepción del accionar del gobierno mejorara en un 10% la proporción de individuos dispuestos a participar en maniobras evasivas caería en un 15%.

Conclusiones.

Recaudación, impuestos y gastos han estado en el tapete. La evidencia comentada sugiere que mejorar la calidad del gasto público, proveyendo mejores servicios a la población, es también una forma efectiva de obtener más recursos. Los coletazos de Ancap y Pluna, la inseguridad, los resultados en las pruebas PISA y otros temas no ayudan. Sería bueno pensar más en la imagen que el gobierno trasmite a la población en general y a quienes les va solicitar la mayor contribución fiscal. Claro, no es una solución de corto plazo. No apaga ningún incendio fiscal pero a mediano plazo establece el tax morale entre el contribuyente con su Estado.

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