HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

A las puertas de un nuevo ajuste de las tarifas

La evolución del Brent y el dólar arrojan un ajuste en combustibles del orden de 10%.

La inflación acumulada habría sido de 9,2% sin el ajuste de tarifas. Foto. F. Ponzetto.
Foto: Archivo El País.

En los últimos días, las Empresas Públicas (EE.PP.) acapararon gran parte de la atención de las noticias económicas. El tema no fue otro que el ajuste que tendrán o no las tarifas a partir del próximo 1° de enero. El debate se centró en UTE, pero se coló en la discusión Ancap, ante la suba que está registrando el precio internacional del petróleo y, en el mercado local, el dólar.

El de las tarifas es un tema muy sensible, ya que es uno de los factores que más afecta la competitividad del sector productivo. El precio de los combustibles es el más alto de la región, al tiempo que la tarifa eléctrica residencial también lo es, no así la que se cobra a la industria, que compite con la región.

Por otra parte, desde el inicio de la presente administración quedó muy claro que las EE.PP. tendrían un rol muy importante en cuanto a la mejora buscada del resultado fiscal, a diferencia de lo acontecido en el período anterior. Ello se ve reflejado en los mayores aportes que se le solicitan, fundamentalmente a UTE. Cabe recordar al respecto que, además de los mayores aportes, se le solicitó a la empresa eléctrica que transfiera parte de los recursos acumulados en el Fondo de Estabilización Energética (FEE).

Se entendió que, dados los cambios en la matriz energética, se redujo la vulnerabilidad del país en esa materia por lo que el monto acumulado superaba las necesidades, solicitando el gobierno en consecuencia que se le transfieran el excedente.

Es clara entonces la importancia del tema de las tarifas. Por un lado, constituyen una fuente indirecta importante de recursos para el gobierno, que anunció que con los excedentes del FEE financiará parte de las obras de infraestructura comprometidas en el acuerdo con UPM, pero por otro lado repercuten como una carga para el sector productivo, afectando su competitividad.

El gobierno se ve enfrentado así, nuevamente, al dilema de procurar alcanzar distintos objetivos con el mismo instrumento. El abatimiento del déficit exige un buen resultado de las EE.PP., pero la competitividad del sector productivo requiere de tarifas realistas. Otro frente que se le abre al gobierno es el impacto de corto plazo sobre el IPC y la incidencia sobre los objetivos de inflación.

Vistas en su conjunto, las ocho empresas cuyo resultado de caja informa mensualmente el MEF arrojaron un leve déficit equivalente al 0,02% del PIB en los doce meses acumulados a septiembre del presente año, tal cual se muestra en el gráfico que aparece en la parte alta del cuadro. Ese resultado incluye aportes al gobierno por el equivalente al 0,9% del PIB, aproximadamente U$S 500 millones. Queda claro entonces que el resultado operativo no fue deficitario, sino por el contrario positivo, fluctuando en torno al 1% del PIB. Los aportes globalmente no afectan al resultado fiscal global, pero sí señalan quién hará uso de esos recursos. En este caso no son las EE.PP. que lo generaron, sino el gobierno, que representa a los accionistas (el Estado).

La empresa que más aportó a la Tesorería es UTE, con casi US$ 400 millones, tal como se muestra en el gráfico del medio. Esos aportes provienen en parte del FEE y también del buen desempeño que presentó la empresa, fundamentalmente a lo largo del primer semestre del pasado año cuando el clima resultó particularmente favorable a la generación en base a energías renovables, resultando los costos muy bajos.

Al comparar las compras de bienes y servicios, como una aproximación a los costos de generación, a lo largo de los nueve primeros meses del presente año con igual período de 2016, resulta un incremento del 26% en términos reales.

Por otra parte, si se comparan los ingresos en igual lapso, se observa una caída del 3%, también en términos reales.

Debido a esta evolución, el resultado operativo de la empresa, antes del aporte de dividendos se redujo 19%.

Oficialmente no se ha realizado ningún anuncio, aunque extraoficialmente ha trascendido que UTE habría propuesto una reducción de las tarifas, mientras que el MEF estaría solicitando un aumento.

Como se trata de trascendidos hay que tomarlos como tales, pero dada la importancia del tema vale la pena entender el porqué de una diferencia de criterio tan importante.

Las razones para no subir la tarifa podrían estar en que los costos actuales de generación están en el promedio de los tres últimos años (con meses muy buenos y otros no tanto) tal como lo muestra el gráfico que aparece abajo a la izquierda. Sin embargo, en base a los números vistos y ante los mayores aportes que se le solicitan a la empresa (US$ 140 millones adicionales antes de fin de año) la opción del ajuste al alza parece la más probable.

En el caso de los combustibles el tema parece más claro. Ancap llevó a cabo en los últimos dos años un ajuste muy importante para recomponer sus cuentas.

El resultado operativo de la empresa fue deficitario entre 2009 y 2014, revirtiéndose a partir de 2015, tal cual se muestra en el gráfico que aparece a la derecha en la parte baja del cuadro. Coincidió la mejora con el descenso en el precio internacional del crudo, fenómeno que se aprovechó al no trasladar a tarifas el nuevo valor del barril.

En momentos en que las cuentas cierran y la empresa va por su tercer año de ganancias operativas, lo que permite atar los precios de los combustibles a sus costos, el petróleo está aumentando.

La paramétrica con la que trabaja la empresa para la fijación del valor de los combustibles es de US$ 56 dólares el barril Brent y $ 30,5 por dólar en el mercado local. Medido en pesos, el barril promedio de Ancap vale $ 1.708. En las últimas semanas el petróleo subió en el mercado internacional debido a los recortes acordados por los principales productores y por el ruido que genera la situación política en Medio Oriente. Al escribir esta nota aún no se produjo la reunión de la OPEP de la que el lector ya sabrá sus resultados cuando la esté leyendo. Pero si nos guiamos por las cotizaciones actuales (barril Brent aproximadamente US$ 64 y dólar $ 29,3) el valor del barril se encuentra casi 10% por encima de la referencia de Ancap.

Hasta el momento, ese aumento no se ve reflejado en los números de la empresa ya que la suba es reciente y las últimas compras realizadas fueron pactadas con anterioridad. Y si bien la refinería estuvo parada por refacciones y se importaron combustibles ya destilados, el valor de estos, está relacionado al del crudo.

A futuro los precios serán mayores y ese mayor costo debería verse reflejado en tarifas más altas.

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