HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Problemas para generar puestos de trabajo

Personas empleadas en relación a las que están en edad de trabajar caen 2 puntos en 4 años.

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Desocupados: creció el noveno mes del año la cantidad de personas sin trabajo. Foto: Archivo.

La economía uruguaya no está creando suficientes oportunidades laborales y la tasa de desempleo del último año está por encima del 8% de la población económicamente activa. Todavía no es una tasa grave, pero contrasta con el 6% de cuatro años atrás. La retracción del empleo se observa mayoritariamente en los jóvenes y en el interior del país, mientras que los sectores de actividad que pierden participación son los que están sufriendo mayormente el problema del atraso cambiario.

La tasa de empleo para todo el país en el segundo trimestre del año fue del 57,8% de la población en edad de trabajar. La evolución en los tres últimos años fue decreciente. El segundo trimestre del 2014 registró una tasa del 60,1% que bajó al 59,0% un año después y al 58,2% el año pasado. Se puede estimar la pérdida de puestos de trabajo en el orden de los 31.000 en los tres años y cerca de los 40.000 cuando se compara con el promedio de todo el año 2014.

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La evolución del empleo decreciente fue más intensa fuera del departamento de Montevideo. En el primer gráfico del cuadro adjunto se observan los promedios anuales de la tasa según la región geográfica. Cuando se compara con el máximo en 2014 el descenso es notorio en las dos regiones pero en Montevideo hay cierta estabilidad en el último año mientras que en el Interior hay una tendencia decreciente que todavía no se estabilizó.

Cuando se considera la edad de las personas ocupadas se ve un comportamiento muy distinto entre los menores de 25 años de edad y los mayores. Esta situación se ilustra en los dos gráficos de la zona media del cuadro.

En el caso de los jóvenes (ilustración de la izquierda), el punto de partida en el 2013 es el máximo y desde ese entonces hay una pérdida de puestos de trabajo. Dentro de esta tendencia se observan dos momentos con intensidades diferentes. En el primer año la contracción fue leve y se intensificó desde el inicio del 2015 hasta el segundo trimestre de este año. Por su parte, para los mayores (gráfico de la derecha) hay una suba hasta mediados del 2015 y luego una leve contracción.

Por lo tanto la pérdida de puestos de trabajo se inclina hacia los ocupados por las personas más jóvenes. Esto puede no ser tan malo si el abandono del empleo de los jóvenes ocurre simultáneamente con un aumento de la dedicación al estudio. En el otro extremo puede ser muy grave si es acompañado por una migración a otros destinos en búsqueda de oportunidades. En el primer caso la economía contará con más calidad y productividad en su trabajo futuro, y en el segundo no encontrará la renovación generacional en su momento.

Los datos de la encuesta de hogares no aportan a esta interrogante, pero si se comparan los datos de la tasa específica de actividad de los menores de 25 años en 2015 (46,5%) y la del año terminado en junio del 2017 (44,7%) se confirma que en parte los jóvenes se retiran del mercado laboral hacia la inactividad. Por otro lado, los datos de la Universidad de la República muestran un crecimiento año a año desde 2011 y el Consejo de Educación Secundaria señala que en 2016 se revirtió la tendencia decreciente en la matrícula en los liceos.

Asimismo, la migración cambió de signo desde 2014 y posiblemente tenga un correlato en la salida de jóvenes. Luego de tres años en que el saldo migratorio fue positivo, hay un cambio con cifras crecientes año a año. En 2014 salieron 5.000 personas más que las que ingresaron, en 2015 13.000 y el año pasado los datos parciales señalan que se duplicó dicha cifra.

Con indicadores que aportan a las dos hipótesis extremas, queda la sensación de que la realidad es mixta. Hay menos jóvenes ocupados, algunos migraron y otros ingresaron a la educación formal.

Otro tema a observar en los puestos de trabajo es la distribución por sectores de actividad. Se trata de una estimación en función de datos de la encuesta de hogares y por lo tanto, con bajo grado de precisión al momento de estimar números absolutos de personas ocupadas. Sin embargo, las tendencias que marca la encuesta son de recibo. Cuando se compara el promedio del año terminado en junio del 2017 con el promedio del 2013 se ve que hay una pérdida en la participación en las actividades productoras de bienes: Agropecuario, Industria y Construcción.

Los sectores que recogen empleo y ganan en participación en el total son todos de servicios. Los más relevantes son: Alojamiento y servicios de comidas; Inmobiliarias, actividades de administración y servicios de apoyo; Servicios sociales y relacionados con la salud humana. Por su parte el Comercio que es el sector con mayor participación en el empleo de acuerdo a esta encuesta (18% del total) se mantiene con una participación relativamente estable. Algo similar ocurre cuando se miran actividades que son altamente dinámicas en el crecimiento del PIB como Transporte y almacenamiento e Información y comunicaciones.

Esta evolución da cuenta que el crecimiento del PIB está ocurriendo al margen de la contribución que pueda hacer el empleo. Básicamente hay un impacto de la productividad de los recursos naturales en estos años (Celulosa, Madera, Soja y Carne, principalmente).

También se gana en muchos sectores con la productividad del capital, que al mismo tiempo muestra una baja en su costo tanto por el lado del precio de la maquinaria y equipos como en la capacidad de producción. Una parte de la pérdida de puestos de trabajo es por sustitución con capital.

Otro impacto en la reducción del uso del trabajo en la economía para sostener el crecimiento del PIB está en las horas trabajadas. En el gráfico que aparece en la parte baja del cuadro adjunto se observa la evolución de las horas trabajadas por semana de acuerdo a la encuesta de hogares. Hasta fines del 2013 se trabajaban en promedio 39 horas semanales y desde ese momento se observa una tendencia a la baja hasta 37,8 horas en el promedio del año terminado en junio del 2017.

Esta reducción ocurre en primer lugar en la menor cantidad de horas extra, pero también en una reformulación en las condiciones de trabajo estructural.

Cuando se mira por sectores, la baja de horas ocurre tanto en los que perdieron participación en el empleo total como en algunos de los que ganaron. Hay que tomar en cuenta que el capital humano es cada vez más importante y el retener a las personas capaces en cada empresa, es un cometido que hace a la sobrevivencia de cada negocio.

Por el momento, no se observan problemas en los jefes de hogar, donde la situación parece estable en niveles históricamente buenos. Por lo tanto no hay un sentido de urgencia en los problemas para generar empleo.

Sin embargo, pensando en el futuro, se impone alguna acción. Es imperdonable que se siga acumulando evidencia de que hay que hacer algo con la educación y con los jóvenes y no se observe ninguna acción con resultados a la vista.

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