El Análisis

Más pesimismo industrial ante la coyuntura

La economía refleja un estancamiento: si se excluye la celulosa la industria manufacturera no crece.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Cámara de Industrias. Foto: Archivo El País

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Las expectativas de los industriales con respecto al futuro, tanto de su propia empresa como de la economía son cada vez más desfavorables.

Los cambios en el contexto internacional, la caída de los precios de exportación y la dificultad para acceder a los distintos mercados externos son todos elementos negativos que impactan en el funcionamiento económico y que avalan ese pesimismo. Por el lado de los costos, hay una suba que a veces parece incontenible.

En los casos en que no se consiguen respuestas de adecuación en proveedores, alquileres o en la mano de obra, la presión hacia el cese de actividad se hace cada vez más fuerte.

Los datos del primer semestre del año lo manifiestan claramente, ya que si bien en su conjunto el sector experimentó un crecimiento respecto a igual período de 2014, al analizar el comportamiento a nivel de ramas se constata que la gran mayoría de ellas disminuyó su nivel de actividad. Al mismo tiempo cayó la ocupación.

Si no puede ver el gráfico haga click aquí.

La puesta en marcha de la segunda planta de celulosa es la que explica el crecimiento. A partir del tercer trimestre, una vez transcurrido el primer año del inicio de las operaciones, y ya sin el arrastre asociado a la magnitud del emprendimiento, el sector industrial ingresará en una nueva fase que oscilará entre el estancamiento o una leve recesión.

Eso se ve reflejado en la encuesta de expectativas industriales que releva la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU). Cuando se le pregunta a los industriales por sus expectativas sobre la marcha de la economía en el próximo semestre, el saldo neto, es decir la diferencia entre respuestas positivas y negativas, se viene deteriorando en los últimos meses, tal cual se observa en el gráfico adjunto. Lo mismo sucede si la pregunta refiere a la marcha de la empresa.

Producción.

El índice de volumen físico (IVF) de la industria manufacturera que elabora el INE, excluida la refinería, se incrementó 6% en el segundo trimestre del año respecto a igual período de 2014. Si se considera el semestre, el incremento registrado es del 7,1%, guarismo similar al que se constata al comparar el desempeño en el último año móvil.

Se trata de un crecimiento importante, que en principio no se correspondería con el pesimismo de los empresarios del sector. Para entender mejor el estado de ánimo de los actores, lo mejor es analizar el desempeño manufacturero no en su conjunto, sino por rama.

En tal sentido, si se analizan las ramas industriales por grandes sectores, se constata que tres son las que sostienen el crecimiento.

Se trata de la fabricación de papel y productos del papel, la industria de alimentos y bebidas y la fabricación de sustancias y productos químicos. Las restantes ramas de actividad registraron retrocesos en su producción, e incluso al interior de los sectores que crecieron, no todas las ramas que los conforman experimentaron comportamientos positivos.

La estrella.

El crecimiento del último año se explica básicamente por la puesta en funcionamiento de la planta de Montes del Plata, justamente a partir del tercer trimestre de 2014. Si se la excluye, la industria prácticamente no creció a lo largo del último año. A ese empate contribuyeron positivamente los alimentos y los químicos y negativamente los demás.

Pensando a mediano plazo, si bien la segunda planta de celulosa contribuye positivamente a la producción total del sector (duplicó la capacidad de producción de una rama que prácticamente había multiplicado por diez su capacidad unos años atrás), a futuro impactará de una manera distinta.

Se trata de un salto por una sola vez, que luego seguirá la marcha normal de los negocios. Comenzarán las preocupaciones puntuales sobre la demanda externa, las dificultades o no por la que atraviesen los mercados y su impacto en los precios de exportación y los problemas de costos internos.

Alimentos.

Las ramas que componen la industria alimenticia muestran en general un buen desempeño, aunque hay algunos casos importantes —y que en los últimos tiempos han alcanzado notoriedad— que enfrentan dificultades.

Por un lado la industria láctea, que ha experimentado una caída muy fuerte en los precios de exportación, lo que afectó a toda la cadena, pero en particular a algunos eslabones como ser la elaboración de quesos.

Por otro lado la industria pesquera, que a lo largo de la última década experimentó un deterioro paulatino, que llevó a que en las últimas semanas cerrara la planta más importante del sector.

La industria química en su conjunto es la que más creció luego de la celulosa. Se podría decir que es ello es el resultado de saber aprovechar las oportunidades que brindó el deficiente proceso de integración regional y los distintos programas de estímulo a la inversión que rigen en nuestro país.

Las restantes actividades industriales enfrentan dificultades asociadas a una pérdida generalizada de competitividad. Costos internos crecientes, precios relativos desfavorables y pequeñas escalas de producción dificultan el accionar de estas ramas. En algunos casos como, la industria textil y la vestimenta, donde el peso de la mano de obra es grande, se ha reducido a su mínima expresión.

En particular las ramas que más disminuyeron su actividad son relativamente las más intensiva en el factor trabajo. Su mal desempeño se ve reflejado en un descenso de la ocupación en el sector. De hecho, las únicas ramas que incrementaron el personal son la celulosa y la refinería.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te puede interesar
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)