HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Persiste la baja de precios de importación

Se importan menos insumos y bienes de capital aunque se abarataron notoriamente.

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Playa de contenedores

Los precios internacionales de los bienes importados siguen jugando a favor de nuestra economía, pero en el 2016 el único que lo aprovechó a pleno fue el consumo. Del lado de las empresas, el volumen físico comprado al exterior de bienes de capital e insumos intermedios fue menor a pesar de la baja en los precios. Esta situación es fiel reflejo de la coyuntura actual en la que el nivel de actividad se sostiene en el consumo interno, pero su sustento real comienza a perder fuerza. En esta dinámica solo se visualizan dificultades para el futuro.

El total importado en dólares en el año 2016 alcanzó US$ 8.136 millones, un 14% menos que en el año anterior. Es una tendencia que se sostiene hace algunos años, tal como se puede observar en el gráfico superior del cuadro adjunto.

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Se llegó a un techo en la primera mitad del 2014 y desde ese entonces hay una contracción muy fuerte hasta mediados del año pasado, donde se estabilizó en el nivel actual.

Al comparar la situación al cierre del año pasado con el período de doce meses terminado en junio del 2014, se puede cuantificar la distancia entre la cima y el llano en la evolución de las compras de bienes al exterior. En total, hay una reducción de US$ 3.946 millones anuales que representa un 33% menos de lo que fue el nivel más alto.

Una parte importante de esta fuerte reducción se debe a la cuenta de las compras de petróleo que registra una fuerte caída (-66%), recogiendo el impacto de la caída en el precio internacional de esta materia prima. También hay un retroceso en el volumen comprado. En el gráfico de la izquierda en la zona media del cuadro se presentan las compras anuales desde el año 2006. Sobresalen dos picos en 2008 y 2012 y lo bajo que se encuentra el nivel actual, aunque no esté llegando como una ventaja para el aparato productivo que debe pagar un combustible por encima de los precios internacionales.

Otro rubro particular es el de las compras de bienes de capital que se ilustra en el gráfico de la izquierda en la zona media del cuadro. Dada la escasa producción nacional, es representativo de la inversión que está ocurriendo en la economía. En tal sentido, hay una influencia fuerte de la construcción de las dos plantas de celulosa (2008 y 2014) y en generación de energía eléctrica eólica. Hay una contracción en los últimos años, que en el 2016 se atenúa por el incremento en las importaciones del sector público desde los niveles muy bajos observados en 2015. El total de bienes de capital importados en el año fue de US$ 1.557 millones.

La evolución de las compras de bienes de capital es importante para entender el estado de la economía.

El freno en el sector privado tiene una vertiente en la baja rentabilidad de los proyectos, golpeados por el alza en los costos salariales y tarifas y por los aumentos impositivos. También hay más incertidumbre y por lo tanto el riesgo de la inversión es creciente. El problema es que parte del freno en inversiones implica quedar atrás de los procesos tecnológicos que están ocurriendo en el mundo.

No se observa la dinámica de crisis pero de a poco las empresas, ahogadas en su rentabilidad, dejan de cubrir la amortización de sus inversiones.

Otra área donde se observa una situación reflejo de lo que ocurre en el nivel de actividad es la caída en las importaciones de insumos intermedios (excluyendo el petróleo que ya fue comentado). Es la principal categoría de destino económico (representó el 41% del total en el 2016) y está muy vinculada con los tres sectores elaboradores de bienes de la sociedad: industria, agropecuario y la construcción.

En el caso de la industria se considera este indicador como un buen avance sobre lo que ocurre con estos componentes del PIB. Registra una caída del -31% desde mediados de 2014, de los cuales -16% ocurrieron en el último año. La buena noticia es que en el último año las tasas son cada vez menos negativas. En el último trimestre registran una caída del -7,2%.

Las compras de bienes destinados al consumo en el exterior es la categoría que registra el menor impacto negativo (-15% desde mediados del 2014) y la mayor recuperación en el cuarto trimestre (+4% contra mismo período el año anterior).

Este último punto se observa con claridad en el gráfico de la zona baja del cuadro, donde en el cuarto trimestre del 2016 aparece una primer variación positiva luego de ocho trimestres de caída continua.

El BCU hace un desglose de estas estadísticas para entender qué es lo que pasó con el precio promedio y el volumen físico importado de cada categoría. A partir de ese trabajo estadístico que llega hasta noviembre del 2016, se puede comprobar que el precio de importación promedio de los últimos doce meses es un 11% inferior al del mismo período un año atrás. Por lo tanto, la economía registró un impacto positivo en esta baja de precios.

Sin embargo, fruto del freno que se observa en el nivel de actividad, también cayeron el volumen físico, o sea las unidades importadas. El promedio de doce meses a noviembre del 2016 es un 5% inferior al mismo período del año anterior.

Cuando se mira lo que ocurrió en las categorías económicas en las que se clasifican las importaciones, se comprueba que la reducción en los bienes de capital e insumos intermedios ocurre también cuando se mide en unidades físicas.

Los bienes de capital registran una contracción de -1,5% y los insumos intermedios sin el petróleo -10,7%. Esta caída ocurre a pesar que los precios en el último año volvieron a registrar una baja (-14,5 y -7,5% respectivamente). Las empresas no están aprovechando la baja en los precios para producir y tampoco para invertir, en lo que configura una señal más de que hay problemas de rentabilidad y competitividad.

Donde ocurre algo distinto es en los bienes de consumo. Las familias en cierta medida pueden aprovechar el buen momento de los precios en el exterior. A esto se debe agregar la suba de los ingresos de los hogares en dólares. Cuando se mira el precio promedio en el año terminado en noviembre del año pasado se ve una caída del -11% en el año.

En este caso, a diferencia de los dos anteriores, el volumen físico también aumentó. La tasa es baja (+1,4%), acorde con el enlentecimiento en el nivel de actividad que se observa en la economía.

Como valoración general de este escenario se puede afirmar que el consumo interno sostiene en algo el nivel de actividad pero en lo que hace a la producción de bienes hay señales negativas.

Si no hay cambios y este escenario es el que se instala para el año en curso, las consecuencias negativas ya sobre el consumo se sentirán en 2018.

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