ROBERTO CACHANOSKY

Pendientes de las elecciones de octubre

De cara a las elecciones, el gobierno argentino ha iniciado un amplio plan de obras públicas a lo largo del país. Son obras públicas que se ven en rutas, autopistas, puentes, aeropuertos, etc.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
BCRA en medio de dudas.

La leve reactivación económica que se observó en el mes de abril se explica por el buen desempeño del sector agropecuario, a pesar de las inundaciones, y por la obra pública.

Claro que este despliegue de aumento en obra pública genera un incremento del gasto que se traduce en un déficit fiscal más elevado. En abril, el déficit fiscal llegó a los $ 55.889 millones, un aumento del 160% respecto a abril del año pasado. Los ingresos del sector público crecieron el 33% y los gastos, incluidos los intereses de la deuda y la obra pública aumentaron el 52,7%. Las erogaciones en obra pública crecieron el 67% interanual.

Si se toma el primer cuatrimestre de este año y se lo compara con el primer cuatrimestre de 2016 vemos que los ingresos crecieron el 36,5% —incluyendo los ingresos extras por el blanqueo impositivo—, en tanto que el gasto público subió el 41%, mientras que el déficit fiscal creció el 61,5% al comparar el primer cuatrimestre 2017 con el primer cuatrimestre 2016.

Esta brecha fiscal se cubre con deuda pública, básicamente endeudamiento en dólares. El proceso es el siguiente. El tesoro toma deuda en dólares. Esos dólares se los entrega al BCRA que los coloca en las reservas y emite pesos que le entrega al tesoro para pagar la obra pública, los salarios, las jubilaciones, etc. Pero como esa expansión monetaria genera fuertes presiones inflacionarias, entonces el BCRA retira parte de los pesos emitidos colocando en el mercado Letras del Banco Central, Notas del Banco Central y operaciones de pases. Es decir, el BCRA toma deuda en pesos por la cual paga una tasa del 26% anual para retirar pesos excedentes del mercado. Pesos que la gente no quiere tener y que si quedaran "boyando" en el mercado agudizarían el proceso inflacionario. El problema es que el stock de esa deuda llegaba a los $ 975.000 millones al momento de redactar esta nota. Suponiendo una tasa promedio, de acuerdo a los diferentes plazos, del 24% anual, tenemos un gasto cuasifical o intereses que devenga esa deuda del orden de los $ 234.000 millones.

Esto significa que el déficit fiscal se potencia por este gasto adicional. Digamos que para financiar el déficit fiscal, el gobierno paga intereses por la deuda que toma en dólares y luego el BCRA paga intereses para retirar los pesos que sobran del mercado por el endeudamiento en dólares del tesoro que hay que transformar en pesos.

Paralelamente, dadas las altas tasas de interés que paga el BCRA por la deuda que coloca y considerando que el tipo de cambio está quieto, se ha armado lo que aquí llamamos una bicicleta financiera que consiste en vender dólares, comprar pesos y colocarse a tasa apostando a que el tipo de cambio se va a mantener quieto durante un tiempo, con lo cual se puede obtener una rentabilidad del 2% mensual en dólares si se sale a tiempo.

El BCRA publicó un documento tratando de desmentir esta bicicleta. El argumento es que los costos de entrada y de salida y del seguro de cambio hacen que no exista tal rentabilidad como la de arbitrar vendiendo dólares, comprando pesos y colocándose en LEBAC al 2% mensual para volver a la posición de dólares luego de un tiempo. El argumento del seguro de cambio es absurdo porque quienes arbitran en ese mercado normalmente no compran seguros de cambio sino que especulan con que el tipo de cambio no se moverá mientras esté colocado en pesos y tasa. Pero de todas maneras, el seguro de cambio lo otorga el mismo tesoro con el ingreso de divisas que genera vía la deuda que toma para financiar el déficit fiscal.

Obviamente que este ingreso de divisas para financiar el déficit fiscal más la bicicleta financiera hace que el tipo de cambio real siga cayendo. El tipo de cambio en noviembre de 2015, último mes completo del gobierno kirchnerista, fue de $ 9,64. Si traemos a pesos de abril de este año ese $ 9,64 y lo comparamos con el tipo de cambio promedio de abril 2017, vemos que el tipo de cambio real de abril estuvo solo un 3% por encima del tipo de cambio de noviembre de 2015. En otras palabras, la inflación y el tipo de cambio quieto se comió toda la devaluación que hizo Cambiemos, complicando el sector externo, donde se observan exportaciones estancadas.

Cuando Dujovne asumió como ministro de Hacienda dijo que iba a reducir el déficit fiscal congelando el gasto público en pesos constantes, es decir, un gasto que no iba a crecer más que la inflación. Que el PIB iba a crecer el 3,5% anual y que ese crecimiento iba a generar un aumento de la recaudación que permitiría bajar el déficit fiscal.

La realidad es que el gasto público está creciendo por encima de la inflación, como decía antes, al 41% anual. La actividad económica, al mes de marzo, subió un magro 0,1% en el primer trimestre del año y la recaudación tributaria, incluyendo los ingresos extras del blanqueo subió el 37%, pero sin considerar ese ingreso que tiene un destino específico y es un ingreso que no se repite, aumentó el 28,5%. De manera que no se están cumpliendo las pautas fijadas por Dujovne.

Habrá que esperar al resultado electoral de octubre para ver si el gobierno se decide a iniciar reformas estructurales más profundas, con una política de shock y con una organización en el área económica más consistente que la actual con seis ministros.

En síntesis, hay una gran interrogante sobre qué hará el gobierno luego de octubre con la política económica.

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