PAUL KRUGMAN

A partir del Obamacare

Nadie sabía que la atención podía ser tan complicada". Eso declaró Donald Trump tres semanas antes de abandonar su promesa de revocar el Obamacare. Lo que seguirá: "Nadie sabía que la reforma fiscal sería tan complicada". Luego, quizá: "Nadie sabía que la política de comercio internacional sería tan complicada". Y así sucesivamente.

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Foto: Google

De hecho, no obstante, la atención de la salud no es tan complicada. Básicamente, se necesita inducir a las personas que actualmente no necesitan tratamiento médico a que paguen el costo de quienes sí lo requieren, con la promesa de que, de ser necesario, se les regresará el favor.

Desafortunadamente, los republicanos han pasado ocho años negando, enojados, esa simple proposición. Y esa negativa a pensar seriamente en cómo funciona la atención de la salud es la razón fundamental por la que Trump y sus aliados en el Congreso ahora se ven como tales perdedores.

Sin embargo, hay que hacer a un lado la política por un momento y preguntar: ¿qué se podría hacer para que funcionara mejor? La Ley de atención asequible aborda el problema fundamental de la previsión para la atención de la salud, en dos formas. Más de la mitad de las ganancias en la cobertura han provenido de la expansión de Medicaid; es decir, de recolectar impuestos y usar los ingresos para pagar los gastos médicos de las personas. Y esa parte del programa está funcionando bien, excepto en los estados controlados por los republicanos que no permiten que el gobierno federal ayude a sus habitantes.

Sin embargo, Medicaid solo cubre a las familias de más bajos ingresos. Por arriba del nivel, la ACA (sigla de Ley de Cuidados Asequibles en inglés) descansa en las aseguradoras privadas, y se usa una combinación de regulaciones y subsidios para mantener asequibles las pólizas. Esto ha funcionado bien en algunos lugares. Por ejemplo, en California, que se ha esforzado mucho para hacer que funcione la reforma sanitaria, la cantidad de personas aseguradas ha aumentado, mientras que las primas siguen muy por debajo de las expectativas.

No obstante, en conjunto, son demasiado pocas las personas sanas que han comprado el seguro a pesar de la sanción por no inscribirse; ello se debe, en parte, a que muchas de las pólizas que se ofrecen tienen deducibles muy elevados, lo que las hace menos atractivas. Como resultado, algunas compañías se han salido del mercado. Y eso provocó que algunas zonas, en especial los condados rurales de estados pequeños, tengan pocas aseguradoras o ninguna.

No se trata de un aumento repentino de precios porque los subsidios mantienen asequible al seguro para la mayoría de las personas, aun si las primas se incrementan drásticamente, y la Oficina de Presupuesto del Congreso cree que los mercados seguirán estables. Sin embargo, el sistema podría y debería mejorarse.

Una respuesta importante sería gastar un poco más de dinero. El Obamacare ha resultado ser asombrosamente barato; la Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta ahora que su costo será alrededor de un tercio más bajo de lo que se esperaba originalmente, más o menos de 0,7% del PIB. De hecho, probablemente sea demasiado barato. En un informe, el Instituto Urbano, no partidista, argumenta que la ACA está "esencialmente subfondeada" y funcionaría muchísimo mejor —en particular, podría ofrecer pólizas con deducibles mucho más bajos—, si brindara subsidios más generosos. Las recomendaciones que se hacen en el informe costarían cerca de 0,2% del PIB; o, para expresarlo de otra forma, sería casi la mitad de costoso que los recortes fiscales para los republicanos adinerados que acaban de tratar de introducir a la fuerza en parte del Trumpcare.

¿Qué hay del problema de la inadecuada competencia en el sector seguros? Mejores subsidios ayudarían en las inscripciones, que, a su vez, probablemente, atraerían a más aseguradoras. Sin embargo, solo por si acaso, ¿por qué no revivir la idea de una opción pública; un seguro que venda directamente el gobierno? Cuando menos, debería haber planes públicos disponibles en las áreas que las aseguradoras privadas no quieren atender.

Existen otras cosas más técnicas que también deberíamos hacer, como extender la reaseguración: la compensación a las aseguradoras cuyos riesgos resultaron ser peores de lo esperado. Algunos analistas también argumentan que habría grandes ganancias al cambiar los planes fuera de la bolsa a los mercados administrados por el gobierno.

Así es que, si Trump realmente quería cumplir sus promesas de campaña de mejorar la cobertura sanitaria, si estuviera dispuesto a encarar la realidad de que el Obamacare llegó para quedarse, hay mucho que podría hacer, por medio de cambios progresivos, para que funcione mejor. Y recibiría bastante cooperación de los demócratas sobre la marcha.

Huelga decir que no espero que pase eso. Mejorar el Obamacare requiere hacer más, no menos; moverse a la izquierda, no a la derecha. Eso no es lo que los republicanos quieren oír.

El punto, no obstante, es que basarse en el Obamacare no sería difícil y ni siquiera será tan complicado.

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