LUCILA ARBOLEYA

No se olviden de las EE.PP.

La pérdida millonaria de Ancap. La suba de las tarifas públicas. El peso de las empresas públicas (EE.PP.) en el resultado fiscal. A diario escuchamos hablar del problema de las EE.PP..

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Sin embargo, es más común aún que nos perdamos en la discusión sin fin y nos olvidamos de aprovechar la ola para generar cambios. Antes de pasar la página y sumergirnos en el tema del IRPF y el ajuste fiscal: ¿Será que lograremos discutir y cerrar el tema de la gobernanza de las EE.PP.?

En esta columna explico las características del gobierno corporativo de las EE.PP. en Nueva Zelanda (NZ). Me centro en NZ por ser un país donde el tema fue muy discutido, pero donde hoy las EE.PP. muestran buenos resultados. El Tesoro de NZ, que publica año a año los resultados financieros de cada una de las EE.PP., muestra un balance operativo total de 2,924 millones de dólares de NZ (NZD) en 2015 y NZD 3,120 millones en 2014 (aproximadamente US$ 2,015 millones). Por ejemplo, la aerolínea de bandera de NZ (Air New Zealand) tuvo resultados operativos de NZD 834 millones (US$ 560 millones) y, sólo en 2015, ganó cuatro premios a la excelencia. Este además es un caso interesante porque la empresa fue nacionalizada cuando casi quiebra luego de haber sido privatizada en 1989. Si bien no pretendo sugerir que debemos hacer todo tal cual lo hizo el país kiwi en su momento, ni tampoco necesariamente empezar por un cambio legislativo, pero sí creo que deberíamos mirar buenos ejemplos donde las cosas funcionan, y donde no hay que reinventar la rueda.

Ley de EE.PP. de NZ.

Entre 1970 y 1985, NZ tuvo la tasa de crecimiento del PIB más baja de toda la OCDE. Las empresas estatales, que equivalían a una importante porción de la producción e inversión nacional, generaban pérdidas y eran un factor de peso en el deterioro fiscal. La mayoría tenían objetivos sociales en conflicto directo con los comerciales.

En 1982 la deuda externa de NZ era de 95% del PIB, y ese mismo año hubo un congelamiento de precios y salarios. Luego de un pronunciamiento de la crisis económica que termina en elecciones anticipadas, en 1984 entra el Partido Laboral.

Con este último, llegan grandes reformas de Estado. Algunos aspectos de estas reformas fueron muy controversiales en la época, sobre todo con respecto a la privatización de muchas empresas. Sin embargo, también mostraron buenas prácticas en materia de gestión de EE.PP. con la aprobación de la "Ley de Empresas Públicas" en 1986.

El texto de la ley establece que "el objetivo principal que toda empresa pública (EP) será de operar como una empresa exitosa". Y prosigue en establecer que "la EP debe ser: (i) tan rentable y eficiente como empresas similares no estatales, (ii) un buen empleador y (iii) una organización que exhiba un sentido de responsabilidad social al tener en cuenta los intereses de la comunidad donde opera y esforzándose por acomodar y promoverlos en cuanto sea posible". Dejando claro así que el foco comercial de las EE.PP..

En términos de estructura institucional, la ley dice que los ministros del gobierno (Poder Ejecutivo) serán los representantes de los accionistas y quienes eligen el Directorio (Comercial). El Directorio por su parte es quien define el Gerente General de la EP. En particular, la ley establece una separación muy clara entre el rol de accionistas de los ministros, en representación de los ciudadanos, y el directorio y gerencia de la empresa.

Esto tiene una implicancia importante: los ministros no interfieren en las decisiones de precios o resultados de las empresas. Fijan los lineamiento generales (como la tasa de retorno esperada por ejemplo), pero luego se separan de la gestión y del día a día.

Los ministros tienen una clara separación no sólo con el directorio sino también con la gerencia general de las empresas públicas.

Claves del éxito.

La experiencia de NZ es exitosa por varias razones. Primero, los deberes y responsabilidades de los directores están establecidos de forma de resistir objetivos políticos y con foco en la buena gestión. Tienen objetivos comerciales, definidos en función de comparaciones —bench-

marking— con empresas privadas. Además, sus contratos de desempeño personal están atados a estos objetivos. En los últimos años además, se han ido aumentando las obligaciones fiduciarias de los directores y sus responsabilidades en caso de no cumplimiento. Así, la ley neozelandesa deja roles bien claros.

Segundo, la supervisión que los ministros hacen sobre el directorio y las empresas se hace a a través de un proceso estructurado y transparente. Además, la selección de los directores se hace a través de un proceso público y disponible online. Tercero, la ley detalla un mecanismo a través del cual el PE puede pedirle a la EE.PP. que realice una actividad no comercial, a cambio de un pago monetario. Es decir, existe un proceso formal donde el Estado paga de forma separada por actividades no comerciales. Sin embargo, parece ser que este mecanismo se ha usado muy pocas veces.

Cuarto, las EE.PP. son sujetas a auditorías independientes y rendición de cuentas. La ley permite que el regulador incluso contrate auditores del sector privado para revisar balances financieros. Además, todas deben preparar un informe anual de rendimiento para entregar a un comité especial del Parlamento.

El caso neozelandés es sólo un ejemplo. Un punto de partida. Lo importante es empezar a discutir ideas. Creo que el oficialismo tiene una gran oportunidad para generar un cambio en materia de gobierno corporativo. La oposición estaría de su lado y no habría que reinventar la rueda. Es hora que nos enfoquemos en las ideas.

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