El Análisis

Bajó el número de empleos en la economía

El impacto se sintió en la tasa de desempleo, que saltó un punto porcentual.

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Hubo menos personas buscando empleo en mayo. Foto: F. Flores

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

El volumen de negocios que hace el país con el resto del mundo y la caída en los precios internacionales entibiaron el agua que corre por las tuberías de la economía y eso se comienza a sentir en el segundo trimestre con una suba en el desempleo.

Se trata de un leve incremento pero tiene importancia porque marca un quiebre respecto a la excelente situación alcanzada en los años anteriores. Como persisten las dificultades externas y hay un clima instalado de disputa interna que tranca la generación de riqueza, el escenario previsto para el resto del año es de nuevas bajas en el nivel de empleo y un alza en la cantidad de personas desocupadas.

Si no puede ver el gráfico haga click aquí.

El nivel de desempleo actual no es alto, se ubicó en el 7,6% en el segundo trimestre. Pero llama la atención porque es un salto de casi un punto porcentual respecto al 6,5% de referencia sobre el cual osciló la tasa entre 2010 y 2014, tal como se destaca en el gráfico adjunto.

Tomando las proyecciones de población anual que realiza el Instituto Nacional de Estadísticas se puede llegar a un aproximado de la cantidad de personas que están desocupadas y la evolución que tiene a lo largo del tiempo. De acuerdo a esta proyección, en 2015 en nuestro país viven 3,47 millones de personas. Tomando las estimaciones de población mayor de 14 años y la tasa de actividad se llega a que en el segundo trimestre del año hubo aproximadamente 132.500 personas desocupadas. Esto es 17.000 más que en el año 2014 y 22.500 más que en el promedio 2011 a 2013.

En estadística se denomina Población Económicamente Activa (PEA) al total de gente en edad de trabajar (14 o más años) que desea trabajar. En el segundo trimestre la PEA representó el 63,9% de todas las personas con 14 o más años de edad. Es un nivel ligeramente inferior al del año anterior y similar al observado dos años atrás, reflejando que hubo en el 2014 una mayor intención de trabajar por una remuneración que retrocede en el comienzo del 2015. Por lo tanto, la oferta de los trabajadores en el mercado se contrae ligeramente al comienzo del año, posiblemente con destino a estudio y tareas domésticas no remuneradas.

Por su parte, la tasa de empleo es el porcentaje de personas que efectivamente trabajaron en un período previo a la realización de la encuesta. En el segundo trimestre del año esta tasa fue del 59,0%. Tal como se ilustra en la última gráfica del cuadro adjunto, hay en la primera mitad del año una caída en escalón. Esta menor tasa de empleo es la que explica la suba en el desempleo a pesar de que hay menos gente buscando trabajo.

En el análisis del empleo se puede aplicar la separación geográfica del lugar de residencia de las personas. En el gráfico adjunto se presentan juntas las tasas de empleo en Montevideo y en el Resto del país y se comprueba que la evolución a la baja en el 2015 es similar en las dos zonas geográficas. Quizás el impacto sea mayor en Montevideo porque el año pasado se registró un incremento en la cantidad de puestos de trabajo.

Cuando se mira por sectores, el menor empleo está claramente en la industria manufacturera. También hay un descenso en la cantidad de gente empleada en actividades en los hogares como empleadores (básicamente unipersonales o autoempleo). También hay caídas en la participación de la mano de obra destinada a la producción primaria y a los servicios financieros.

Calidad.

El análisis de las estadísticas con mayor detalle permite observar algunos aspectos cualitativos del mercado de trabajo. Hay dos indicadores correspondientes al desempleo que llaman la atención en el primer semestre del año, porque permiten observar que los problemas de desempleo tienen señales claras de las dificultades de la economía para crear nuevos puestos de trabajo y para mantener los actuales.

En los dos gráficos que aparecen en la parte superior del cuadro adjunto se ilustra la evolución de la tasa de desempleo específica para los jefes de hogar y el porcentaje de desocupados que tuvieron oportunidades laborales pero las descartaron por no satisfacer algunas de sus aspiraciones.

El desempleo de los jefes de hogar es socialmente muy duro porque está afectando las condiciones de vida del hogar en forma muy significativa. Es una oferta laboral que por lo general pone menos exigencias para aceptar un nuevo trabajo y por lo tanto en los casos en que aumenta se considera que está faltando demanda del lado de las empresas. En el segundo trimestre del año, la tasa específica de este grupo de personas subió al 4%, un punto porcentual por encima de los niveles relativamente estables de los años anteriores.

El nivel de exigencia para aceptar el empleo sube cuando el ciclo económico está al alza y hay muchas oportunidades disponibles y baja cuando las perspectivas de conseguir el trabajo se deterioran. También hay una relación entre el desempleo de jefes de hogar que por lo general son menos exigentes en condiciones. Hay una caída fuerte en el porcentaje de desocupados que no concreta el nuevo trabajo por no lograr contemplar exigencias que pasa de un máximo de 46% en 2012 a un 40,4% en el promedio de los primeros seis meses de 2015.

La evolución del mercado de trabajo vendrá de la mano del nivel de actividad pero también de la capacidad de la sociedad por asimilar una nueva realidad en los precios de venta de nuestros productos y el cambio relativo de precios que provoca la suba en el tipo de cambio real. El nivel de conflictos es alto y hay una distancia considerable entre las expectativas con el que se empezaron los consejos de salarios y comenzará la negociación del presupuesto nacional. Si no se logra una convergencia, la tendencia que se comenzó a observar en estas estadísticas se profundizará en los dos próximos años.

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