Roberto Bennett

Nuevos desafíos para el turismo

Hay que buscar nuevas ideas para el turismo. ¿Cuántas veces hemos escuchado esta expresión en boca de periodistas, políticos y empresarios? ¿Pero en cuántas ocasiones se han visto verdaderas novedades en materia de turismo?

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Foto: Ricardo Figueredo

La verdad es que todos los planes estratégicos y las campañas utilizadas son variaciones sobre algo que ha sido hecho por otros con anterioridad. Y eso no está mal. Aprender, adaptar y mejorar lo que funciona es un arte y una actitud positiva e inteligente que apunta hacia el futuro. Los asiáticos en esto son unos maestros.

En esta encrucijada se encuentra nuestra industria turística. Todo parece funcionar adecuadamente, dentro de nuestras posibilidades y limitaciones, ¿pero hacia donde apuntamos para buscar nuevas oportunidades, para atraer a más turistas? Se necesita turismo de calidad y no solo aumentar la cantidad que pasa por nuestros puestos fronterizos.

Estamos a mitad de camino en lo que aparenta ser una temporada estival buena (las cifras finales recién se sabrán en abril). Entonces será el momento de realizar una evaluación, no antes. Pero ya deberíamos comenzar a pensar en nuevas y ambiciosas estrategias a largo plazo, para crecer como destino turístico internacional.

Sabemos que las estadísticas se pueden mirar de mil maneras, buscando que digan lo que más nos interesa, pero hay hechos que son determinantes, como por ejemplo el gasto por cabeza. Si el gobierno de Macri nos ayudó, terminando con las restricciones impuestas por el gobierno K; o si la devaluación del peso respecto al dólar fue un factor importante, será para un posterior análisis. Todo influye en el palpable optimismo que se respira entre la gente que trabaja con el turismo. Algunos ven el escenario más oscuro que otros, pero en general convengamos que la temporada ha comenzado bien.

Sin embargo, ese buen ambiente que se respira debería ser el principal estímulo para comenzar a buscar nuevas oportunidades. Es en momentos positivos cuando hay que planear el futuro, y no esperar a que "las papas quemen" para salir de forma desesperada a buscar fórmulas mágicas, que sin duda serán onerosas y con un incierto resultado.

Cuando se habla de nuevas oportunidades, es imprescindible apuntar a un cambio cualitativo (mejorando nuestra capacitación a todos los niveles) y en estrategias ambiciosas, que produzcan un aumento sustancial en el número y la calidad de los turistas que nos visiten. No se trata de despreciar ni ahuyentar a los que fielmente acuden a nuestro país cada año, sino más bien atraer a nuevos turistas, aquellos que hasta hoy no han considerado al Uruguay como un destino apetecible. Y para ello es fundamental estudiar lo que han hecho otros destinos, para seguir sus ejemplos, cuando hayan sido exitosos y adaptar sus estrategias a nuestra realidad. Basta con observar a los turcos, produciendo seriales que muestran a su país con todo su glamour. Alcanza con preguntar a los agentes de viaje para saber cómo ha aumentado el interés por conocer Estambul y Turquía en general. Y esto no es accidental. Detrás de las series hay un esfuerzo conjunto del gobierno y los empresarios, para llevar a cabo una campaña de promoción en decenas de países, todos mercados potenciales para su turismo.

La Rede Globo ya lo había hecho hace años con su serie "Pantanal", costeada por el estado de Matto Grosso do Sul. Hoy, esa región de Brasil es un gran receptor de turistas de todo el mundo. Pasó con "El Clon" y Marruecos. Acabada la serie, ese país quedó instalado en el subconsciente de millones de telespectadores, como un destino por descubrir.

El cine también tiene ese formidable poder de convicción. Recordemos el boom de "África Mía", con Meryl Streep y Robert Redford, impulsora del turismo hacia Kenya en los años ´80. Además, esta película introdujo como efecto secundario la moda safari, que rápidamente adaptaron los modistos más famosos del mundo. Tomemos en cuenta otro ejemplo: el fenómeno de "El Señor de los Anillos". El gobierno de Nueva Zelandia invirtió millones de dólares para que se filmara allí, pero el rédito es enorme y la cifra de visitantes a aquellas islas, alejadas de las rutas tradicionales, crece y crece. Todos buscando los lugares adonde se filmaron dichas películas.

Por tanto, si bien estamos hablando de inversiones significativas, los resultados son duraderos, por no decir permanentes, porque una vez que un destino queda instalado en la mente del turista, no se olvida jamás. Esta es una apuesta valiente, aunque se debe elegir cuidadosamente el tema de la serie, quienes la producen y su poder de divulgación. Existen cadenas de televisión internacionales que siempre están buscando nuevas locaciones. Y Uruguay tiene una oferta variada e interesante para presentar. Son más fructíferas las series que las películas, porque su presencia semanal en las pantallas hogareñas las hace más potentes y convincentes.

También son recomendables las inversiones en grandes eventos culturales, musicales (bienvenidos sean los Rolling Stones, Paul McCartney y otras mega estrellas) y deportivos, ya sean náuticos, automovilísticos, golf, tenis u otros. Brasil lo está haciendo a lo grande, pero existen otros ejemplos menos ambiciosos a los cuales apuntar. Eventos de primerísima categoría y seleccionados con un cuidadoso análisis previo. Eso sí, deben ser figuras de primer orden para obtener los resultados esperados. El objetivo es que se sepa de nosotros y nos vean en todos los rincones del planeta, porque al turista le gusta ir adonde van los famosos.

En nuestro caso, lo difícil sin duda será convencer a las partes interesadas, públicas y privadas, de que esta apuesta es una gran oportunidad para promocionar nuestras atracciones a escala mundial y en mercados emisores hasta ahora insospechados. Situando al país en un nivel turístico superior y más competitivo. Ese es el gran desafío nacional. Un reto que sin duda Piria y Litman hubieran aceptado gustosamente.

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