ALEJANDRO CID - ECONOMISTA - COLUMNISTA INVITADO

Porque nadie es perfecto

La inversión en el capital humano del niño está asociada a la calidad de parentalidad, pero esa calidad no es fruto del azar, es mejorable.

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Parentalidad.

Los recursos de tiempo y dinero de un hogar son los factores tradicionales que, para la teoría económica, explican la inversión en el capital humano de los hijos. Deborah Cobb-Clark, profesora de economía de University of Sidney, va más allá de esa teoría. Esta autora de varias investigaciones en revistas científicas de primer nivel mundial como American Economic Review, acaba de dar a conocer los resultados de su estudio "Parenting Style as an Investment in Human Development". En él, desarrolla un modelo donde, además del tiempo y dinero de un hogar, agrega un factor clave para la inversión en los niños: el estilo de parentalidad. No se nace buen padre o mal padre, sino que la calidad de la parentalidad es maleable y esto hay que tenerlo en cuenta en los modelos económicos.

Nobodys perfect.

El programa Chile Crece Contigo es una iniciativa del gobierno de Chile que se ha transformado en una política pública estable, que busca ayudar a que los niños sean acompañados y apoyados durante toda su trayectoria de desarrollo, desde su primer control de gestación, dando preferencias a aquellas personas que estén en situaciones de vulnerabilidad.

Actualmente esta iniciativa chilena está incorporando a su set de herramientas el programa canadiense Nobodys Perfect, programa que ha sido evaluado rigurosamente por investigadores externos al programa y que ha mostrado resultados altamente auspiciosos. Nobodys Perfect es un programa dirigido a mejorar la calidad de la parentalidad en los hogares. Fue diseñado específicamente para madres y padres con hijos de 0 a 5 años, que viven en un contexto desventajoso (baja educación y bajo ingreso). El programa se ofrece en todo el territorio de Canadá y ha sido uno de los más populares programas pro-parentalidad positiva del país.

Los objetivos de esta política son: 1) incrementar en los padres el conocimiento y la comprensión del comportamiento, seguridad y salud de los hijos; 2) cambiar positivamente las conductas de los padres respecto a esas tres dimensiones mencionadas de sus hijos; 3) mejorar la confianza y la autoestima de los padres en su rol de educadores; 4) darles nuevas herramientas de crianza para ser mejores padres; 5) incrementar la ayuda mutua entre los padres.

Nobodys Perfect es dirigido, por un facilitador entrenado especialmente, a grupos pequeños de padres en sesiones semanales durante un período de 6 a 8 semanas. En esas sesiones se sigue un protocolo estandarizado donde se avanza en temas formando grupos de discusión y realizando tareas de resolución de problemas. Así los facilitadores consiguen construir relación de confianza entre los padres, donde se van formando naturalmente grupos caracterizados por el apoyo mutuo.

Evaluación.

La evaluación de impacto de Nobodys perfect muestra que es efectivo en alcanzar la mayoría de los objetivos del programa: al final del programa, los padres muestran tener un mayor uso de estrategias de buenas prácticas de disciplina (por ejemplo usar una situación problemática como una oportunidad para enseñar al niño; explicarle al niño calmadamente por qué lo que está haciendo está mal; etc.).

Estos cambios se mantienen y continúan luego de acabar el programa. La literatura cognitiva y comportamental señala como clave esta área de la disciplina, por los efectos positivos que tiene en los resultados académicos y habilidad no cognitivas futuras de los niños.

Otro efecto positivo del programa es el cambio de hábito de los padres frente a las situaciones problemáticas que pueden presentar sus hijos: Nobodys perfect llevó a que los padres adoptaran posturas de enfrentar el problema activamente y abandonar posturas de mera pasividad frente al comportamiento de los niños. Los padres también incrementaron el tiempo que dedican a interactuar con los hijos.

Finalmente, aumentaron las habilidades de los padres para hacer frente a los factores estresantes típicos de la parentalidad, y las habilidades de resolución de problemas, y mejoraron las percepciones del apoyo mutuo entre pares.

Un aspecto adicional, especialmente interesante, es que el programa Nobodys Perfect no fue diseñado para familias en crisis —ya existen otros programas efectivos para ese fin—, sino que intenta ser un programa esencialmente preventivo: se enfoca en los padres antes de que surjan los problemas. También se muestra interesante el hecho de que este programa nacido en Canadá, se ha mostrado aplicable en contextos vulnerables en Latinoamérica, como es el caso de Chile.

La economía identifica como central para el desarrollo de un país las inversiones en capital humano. Y en esto el rol de los padres es fundamental. La buena noticia es que los padres son maleables, pero hay que atacar estos temas ya en la gestación del niño: no esperar a los incendios, sino prevenir. ¿Y si todos los centros educativos, incorporan esta perspectiva de parentalidad positiva en los padres de sus alumnos? ¿No se podrá potenciar aún más el trabajo que hoy ya se hace en los CAIF? Cuanto antes de desarrollen las habilidades para ser mejores padres —incluso antes de formar la pareja o apenas formada—, más beneficios para toda la sociedad.

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