BÁRBARA MAINZER

Un mundo sin certezas y con baja rentabilidad

En los últimos 35 años, el mundo vio el mayor mercado alcista de bonos en cinco siglos. Los mercados accionarios, a pesar de haber sufrido varias crisis, también tuvieron muy buenos retornos. Es una era dorada que está llegando a su fin.

Por delante nos esperan años de retornos más magros. El nuevo "normal" es un mundo de tasas más bajas y de menores retornos. Ello tiene enormes implicancias para, entre otras, la administración de portafolios, los sistemas de pensiones, las finanzas públicas y las políticas sociales.

CFA Institute, la principal asociación de profesionales de inversión del mundo, recientemente publicó un estudio denominado "El Futuro de la Profesión de Inversiones" en el que concluye que viviremos en un contexto "más bajo, por más tiempo (lower for longer)".

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Mega tendencias.

En el mencionado estudio, CFA Institute identificó seis mega tendencias —que definió como cambios a gran escala, omnipresentes a nivel global—, que serán disruptivas para el mercado financiero y que se irán profundizando en la próxima década. Estas son: avances tecnológicos, cambiantes preferencias de los clientes, nuevas condiciones macroeconómicas, nuevos regímenes regulatorios que reflejan cambios geopolíticos y cambios demográficos.

A partir de estas mega tendencias, que avanzan y se profundizan, CFA Institute, procurando anticipar qué nos deparará el futuro y en busca de contribuir con la toma de decisiones de los diversos agentes, identificó diferentes escenarios. Entre ellos, un futuro con menores retornos.

Vivir en un mundo de tasas bajas tendrá importantes implicancias, apunta esta organización de profesionales de inversión. Dentro de ellas destaca una profundización de las crisis de pensiones (los activos acumulados para cumplir con las jubilaciones futuras no serán suficientes y habrá que tomar medidas para cubrir esa brecha). Si a ello se le suma una mayor longevidad, resulta evidente que un ajuste deberá procesarse. Éste seguramente incluya una disminución de las prestaciones previsionales, una reducción en el nivel de vida que llevamos luego del retiro y vidas laborales mas largas.

También advierte que tasas tan bajas crean un mispricing (precio erróneo) del riesgo, que puede derivar en burbujas y crisis derivadas de la búsqueda de retorno que lleva a los inversores a especular e invertir en instrumentos demasiado riesgosos para su perfil y necesidades.

No más era dorada.

Mc Kinsey, en un documento denominado "Retornos decrecientes: por qué los inversores deberían reducir sus expectativas" resume las causas que llevaron a lo que denominó "era dorada" en particular de empresas grandes en Estados Unidos y Europa. Durante 30 años estas compañías aprovecharon una extraordinaria confluencia de factores económicos y de negocios que explican la obtención de retornos extraordinarios de las acciones y bonos que emiten. Sus ingresos aumentaron al vender sus productos a una masa creciente de consumidores de mercados emergentes, sus costos se redujeron por producir y operar a escala global, reubicando sus fábricas y centros de producción a donde era más eficiente y armando la estructura comercial y operativa para maximizar la eficiencia impositiva.

Hablar en plata.

En los últimos 30 años las acciones americanas —medidas por el S&P 500— rindieron, en promedio 8%. En los próximos 20 años, el retorno promedio será menor: 6%, calculado a partir de la media de lo que proyectan consultoras e instituciones financieras como Mc Kinsey, Merrill Lynch, JP Morgan, Schroders y UBS.

Para ponerlo en perspectiva, si uno ahorra 100.000 dólares para su retiro y lo invierte al 6%, luego de 20 años tendrá aproximadamente 320.000 dólares. Invertidos al 8%, luego del mismo período de tiempo se acumularía una cifra significativamente mayor: 470.000 dólares. Al alargar el horizonte temporal, el efecto del interés compuesto profundiza las diferencias. Tomando en cuenta un horizonte temporal de 40 años, las cifras ascienden a 1.029.000 y 2.173.000 dólares, respectivamente. Dos puntos porcentuales, en el largo plazo, hacen que, en este caso, se termine con el doble de riqueza, de poder adquisitivo.

Ganancia real.

Este análisis no considera una variable muy importante: la inflación. En definitiva, lo relevante es acumular riqueza en términos reales, en términos de poder de compra. De nada sirve acumular dólares o pesos si con eso se compran menos bienes.

La única forma de garantizar que se acumula riqueza en términos reales es comprar instrumentos cuyo retorno sea medido en términos reales, ajustado por la inflación relevante. Para los que viven, gastan y planean retirarse en Uruguay, la tasa real relevante es en Unidades Indexadas; a pesar de la creencia muy enraizada en el imaginario colectivo de que el dólar es la moneda de resguardo de valor y garantía de estabilidad, hubo varios períodos —como el que experimentamos en los últimos dos años— en los que invertir en dólares frecuentemente implicó una rentabilidad negativa en términos reales. Es decir, luego de ajustar por el tipo de cambio y la inflación relevante. La semana pasada se licitaron Notas del Tesoro en UI con una tasa de interés real de aproximadamente 3,5%. En un mundo de retornos extraordinariamente bajos, parecería ser una buena opción.

El hecho de convivir con tasas bajas y en un mundo inestable derivará en la necesidad de esmerarse más para conseguir retornos decentes. Diversificar para eliminar riesgos innecesarios. Hay que buscar oportunidades y extender el horizonte temporal —lo que posibilita invertir en mercados mas volátiles, menos desarrollados y/o mas ilíquidos (como, por ejemplo, mercados emergentes, mercados reales y mercados privados, que son menos líquidos, menos profundos y menos transparentes, con todas las implicancias que ello conlleva). Es posible aprovechar oportunidades como la actual baja volatilidad para comprar cobertura.

La bola de cristal.

Es virtualmente imposible proyectar retornos. Hay muchos factores que influyen, los cuales, a su vez, cambian en el tiempo. Aún así es importante realizar proyecciones, las que ofrecen información muy valiosa acerca de la tendencia central y el rango de retornos potenciales. Ello ayuda a planificar para el futuro, a proyectar el valor de un portafolio financiero en el tiempo, a estimar probabilidad de alcanzar los objetivos financieros, cuánto se debe ahorrar y cuánto se puede gastar.

Convivir "bajo cero".

Vivimos en un mundo de tasas bajas. Uno de los factores que explica estas tasas extremadamente bajas son las políticas monetarias que durante años han estado aplicando algunos de los principales bancos centrales del mundo, caso la Fed de EE.UU. o el Banco Central Europeo.

Baja inflación, elevadas tasas de ahorro en algunos países, bajo crecimiento, aversión al riesgo derivado de inestabilidad geopolítica y de mercado y factores demográficos, son otras de las posibles causas.

A pesar que las tasas son extremadamente bajas, los mercados globales de bonos y acciones han continuado mostrando retornos excelentes en lo que va del año. Estamos tomando prestados los retornos futuros.

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