HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Mejora el resultado de las EE.PP.

El déficit cayó más de un punto del PIB desde junio, pero a nivel global varió poco; se requieren esfuerzos importantes desde el gobierno

El eterno femenino de una imaginativa pintora
UTE será consultada por el órgano del MEF por la licitación. Foto: F.Flores.

El nivel del déficit fiscal está en el centro de las preocupaciones del gobierno. Es lógico que así sea, ya que se ubica en el 3,4% del PIB en una coyuntura caracterizada por un nivel de crecimiento más moderado que en el pasado reciente.

El crecimiento esperado, por debajo del 3% para los dos próximos años implica una restricción importante para abatir el desequilibrio financiero de las cuentas públicas, ya que la recaudación futura de impuestos también crecerá a menor ritmo. De ahí los mensajes del Ministro de Economía hacia la prudencia que debe tener el próximo presupuesto. Y también en el énfasis que se puso en el desempeño de las Empresas Públicas (EE.PP.), cuyo resultado global ha sido deficitario en los últimos cuatro años.

Es claro que no pueden ser permanentemente deficitarias, ya que brindan un servicio muy importante en varias áreas fundamentales para la población, que debe otorgarse con la mayor calidad y eficiencia. Todo ello requiere de inversiones permanentes cuya fuente natural de financiamiento es el propio desempeño de las EE.PP. Si pierden dinero no generan el ahorro suficiente para financiar las inversiones e innovaciones necesarias para llevar a cabo su cometido principal.

A su vez, el desempeño global de las EE.PP. contribuye al resultado global del sector público, por lo que una mejora en su resultado ayuda a reducir el déficit. Pero estrictu senso, un desempeño financiero positivo de las EE.PP. no contribuye a financiar el gasto del gobierno (los tres poderes, organismos de seguridad social y educación), sino a las propias empresas. La particularidad que tienen éstas es que son públicas. En tal sentido la contribución que hacen al financiamiento del gasto público proviene de los aportes que realizan a modo de dividendos a sus propietarios, e indirectamente a través de los impuestos que pagan, los que evolucionan de acuerdo a su desempeño.

El tema de los aportes está en el debate en la actualidad. El ministro de Economía señaló que se encuentran en un nivel inferior al de años atrás, dando a entender que el gobierno procura que aumenten. Sin entrar en discusión de cuál debe ser el nivel adecuado de aportes (un aumento desmedido puede esconder un aumento impositivo vía tarifas), lo cierto es que han caído en los últimos años. El Gráfico N° 1 es muy ilustrativo al respecto. Se muestra allí la evolución del resultado global de las EE.PP. y sus aportes al gobierno. Se ve que ambas variables tienen una evolución similar, lo que es lógico, ya que si no hay ganancias, no hay capacidad de realizar aportes.

Pero de esa misma observación se desprende la importancia de un desempeño positivo de las EE.PP., que les permita pagar mayores impuestos (IRAE y Patrimonio) y realizar mayores aportes. A principios del presente siglo los aportes equivalían al 1% del PIB, porcentaje que fue cayendo al 0,4% en la actualidad. Allí hay margen para crecer, pero siempre teniendo en cuenta que debe resultar de un mejor desempeño y no de un aumento desmedido de las tarifas, que deben reflejar los costos operativos y una ganancia razonable que le permita financiar sus inversiones.

En el Gráfico N° 1 se observan claramente tres períodos en los cuales el resultado global de las EE.PP. fue negativo en más de un punto del producto en los últimos doce meses. A fines de 2008-09, cuando el precio del barril de petróleo trepó a US$ 140 e internamente se resolvió no trasladar al precio de los combustibles ese aumento.

En 2012, cuando la sequía incrementó sustancialmente los costos de generación de UTE, con elevados precios del petróleo y nuevamente se resolvió no trasladar esos mayores costos a tarifas, temiendo su impacto en el IPC. El abultado déficit registrado a mediados del pasado año tiene una connotación distinta. Por un lado un la desaparición de una ilusión contable. A principios de 2013 Ancap paga su deuda con Pdvsa obteniendo un descuento importante que se registró como un ingreso. Ese efecto desapareció en 2014 y los números de la empresa registraron su verdadero desempeño. Atentó contra ello un largo desfasaje entre el valor del barril de crudo incluido en la paramétrica usada para ajustar los combustibles y el verdadero valor en el mercado global. Incidió también el desempeño de Antel, con un fuerte aumento en sus inversiones y en sus compras.

Hay que mencionar los aportes de UTE a la Tesorería. Como en 2012 hubo sequía no se efectuaron. Con la mejora del clima a partir de 2013 mejoró el resultado de la empresa, que entre julio y agosto de ese año aportó US$ 150 millones al Fondo de Estabilización Energética (FEE), lo que redujo su resultado de caja

A junio de 2014 el déficit global de caja de las EE.PP. se ubicó en el 1,3% del PIB. A marzo del presente año el rojo cayó al 0,2% del PIB, un ajuste de más de un punto en menos de un año. Varios factores explican esa mejora. Primero, desapareció el efecto FEE, lo cual automáticamente mejoró el resultado de caja de UTE en los últimos doce meses (como contrapartida volvieron los aportes normales al gobierno que no se efectuaron durante la sequía).

Pero el factor que más contribuyó a la mejora fue la caída en el precio del petróleo y el comportamiento de las inversiones. Las compras de Ancap cayeron más de un punto del PIB desde junio a la fecha y las de UTE en 0,7%. En el caso de Ancap los ingresos acompañaron esa evolución, pero en UTE lo hicieron en menor medida, lo que le permitió mejorar su resultado en 0,4 puntos del PIB.

Las inversiones totales de las EE.PP. disminuyeron en 0,5% del PIB en ese período debido fundamentalmente a Ancap y en menor medida a UTE.

La que no ayuda a mejorar el desempeño global es Antel, cuyo déficit se ubica en el 0,5% del PIB. En este caso se constata un aumento de los gastos y una aceleración de las inversiones en los últimos meses a contramarcha con las restantes, tal cual se muestra en el Gráfico N° 2. De hecho, en los dos últimos trimestres la mitad de las inversiones no petroleras de las EE.PP. le correspondieron a Antel. Esta evolución preocupa a las autoridades y seguramente se ajustará de futuro, a tono con las restantes empresas.

Pero debe tenerse muy presente que el abatimiento del déficit del sector público no pasa solamente por las EE.PP. Desde junio a la fecha éstas mejoraron su resultado en más de un punto del PIB pero el déficit global prácticamente no cambió. Es a nivel del gobierno donde hay que hacer los mayores esfuerzos.

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