JAVIER DE HAEDO

Manual para estos tiempos

En mis columnas anteriores me he referido a los conceptos que reúno en ésta. Me pareció oportuno, dadas las circunstancias, ponerlos todos juntos y explicar los aspectos que dominan la coyuntura y que han llegado para quedarse por un tiempo.

Uno, ¿qué implica un shock externo negativo? Implica que el país se vuelve más pobre, que su ingreso cae y entonces su moneda se debe depreciar y el país se debe volver más barato en términos de dólares. Ganadores y perdedores de la fase anterior del ciclo económico cambian papeles. Hay un ajuste en el precio y/o la cantidad en el mercado de trabajo.

Dos, el shock actual, ¿es permanente o transitorio? Es permanente, implica que el mundo vuelve a la normalidad, con un dólar más fuerte, tasas de interés más altas y precios más bajos de las materias primas. La "anormalidad" anterior, si bien duró varios años, era en esencia transitoria. De todos modos, por tratarse de un shock negativo, es más prudente asumirlo como permanente porque de ese modo se minimiza el riesgo de equivocarse.

Tres, se dice que "la región ya no pesa tanto como antes", ¿es así? La región, es decir nuestros dos vecinos, pesan cuantitativamente menos que antes en el total de nuestras exportaciones porque aparecieron nuevos mercados de destino de los principales rubros de exportación, como soja y pasta de celulosa. Pero sigue siendo muy relevante para la exportación de bienes manufacturados que no tienen mercados alternativos. Y, por sobre todo, para el turismo y las compras entre los tres países en función de las paridades cambiarias respectivas. En particular, sigue siendo muy importante Argentina, principal referente de nuestro turismo receptivo y emisivo, ya que las exportaciones e importaciones de turismo son intensivas en trabajo e impuestos.

Cuatro, ¿nos hemos desacoplado de nuestros vecinos? Entre 2012 y 2014 nuestro crecimiento superó con holgura al promedio de los crecimientos de nuestros vecinos, que constituye una referencia clave para Uruguay, como muestra la historia. Uruguay es desde el punto de vista macroeconómico una "provincia" de sus vecinos y si se aparta demasiado de ellos en materia de precios, lo paga en términos de cantidades. Además, nuestros vecinos generan shocks y amplifican los shocks desde fuera de la región. Es lo que ha empezado a ocurrir, por lo que el desacople reciente tiene días contados.

Cinco, ¿por qué siempre demoramos en reaccionar cuando ellos ajustan y demoramos en seguirlos? Porque seguirlos implica tomar medidas impopulares, como ajustar las finanzas públicas y los precios relativos (devaluar). Esta es una de las "lecciones no aprendidas" de nuestros errores pasados, como ocurrió notoriamente desde mayo de 1981 y desde enero de 1999.

Seis, ¿la política cambiaria en base a "reglas rígidas" coadyuva a esa demora en actuar? Efectivamente, reglas como la tablita o la banda de flotación contribuyen a perpetuar el error, dado que su enmienda implica quebrar un compromiso asumido. Pero el principal problema es la rigidez de los instrumentistas más que la de los instrumentos, como queda en evidencia en la actualidad, cuando no existe una regla rígida y se llega al mismo atraso cambiario de situaciones con reglas cambiarias rígidas.

Siete, ¿hay forma de estimar el "atraso cambiario"? Más allá de que en el corto plazo el precio del dólar sigue a los fundamentos de corto plazo, los indicadores convencionales de tipo de cambio real dan una buena pista sobre cuál sería el valor del dólar de acuerdo con los fundamentos de largo plazo y esto ha vuelto a quedar demostrado en la actual coyuntura. Así, por ejemplo, un dólar en el orden de $ 35 parece hoy una referencia adecuada.

Ocho, ¿qué otras lecciones no aprendidas tenemos? El comportamiento fiscal pro cíclico: somos pro cíclicos en la cresta de la ola y no queda otra que volver a serlo en el valle, como ahora, en que se recortan inversiones públicas y se hace un presupuesto con aumentos comparativamente bajos en términos históricos. De haberse actuado con prudencia en tiempos de abundancia hoy se podría mitigar el enfriamiento de la economía.

Nueve, ¿hay también "lecciones aprendidas" de errores pasados? Sí, el manejo de la deuda pública y la regulación y supervisión bancarias, que nos permiten afirmar, como vimos hace dos lunes, que no hay otro 2002 en nuestro futuro.

Diez, ¿es posible procurar mantener simultáneamente numerosos objetivos? Eso dependerá de la cantidad de instrumentos disponibles. Si hay un desbalance, se deben priorizar objetivos y se deben ceder algunos. Ante un shock externo negativo y permanente, se debería priorizar el ajuste fiscal y el de precios relativos.

Once, ¿y el objetivo de inflación? La historia muestra que en nuestro país la inflación termina siendo funcional al ajuste, que es más impuesto por la realidad que diseñado por el gobierno de turno. Por cierto que eso no es el óptimo, pero es lo que termina sucediendo ante la postergación indefinida del ajuste debido.

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