DIEGO ABOAL

Instituciones por encima de las personas

En un artículo publicado en marzo de 2016 nos preguntábamos si Uruguay era un país con instituciones realmente fuertes, como lo daban a conocer muchos rankings a nivel internacional, como por el ejemplo el de Transparencia Internacional.

Sendic aseguró que el sábado presentará pruebas ante el Plenario. Foto: F. Ponzetto

En el mes de marzo de 2016, escribimos un artículo en este mismo suplemento y con un título similar al actual (fue el 14 de marzo de 2016), donde nos preguntábamos si Uruguay era un país con instituciones realmente fuertes, como lo daban a conocer muchos rankings a nivel internacional, como por el ejemplo el de Transparencia Internacional.

El título.

La mencionada pregunta se desataba a partir de la tímida reacción luego del descubrimiento de que el entonces Vicepresidente de la República, Raúl Sendic no tenía un titulo de licenciatura.

Allí señalábamos que "a partir de los debates por el caso Sendic, o mejor debería decir, a la timidez de ellos en el sistema político uruguayo, me he cuestionado si realmente hay un consenso sobre el valor de las instituciones en Uruguay y fundamentalmente, a preguntarme si la institucionalidad uruguaya es realmente fuerte. Por supuesto, esta última pregunta no es fácil de responder …, sin embargo, cada tanto los países se ven sometidos a algunas pruebas que arrojan indicios que permiten orientar una respuesta."

Describíamos a continuación una serie de casos en otros países donde episodios de violación de la ética o de la ley se habían resuelto bien y por tanto, quedaba demostrada su fortaleza institucional. Y otros, donde se habían resuelto mal y mostraban la debilidad de sus instituciones.

Luego al final del articulo mencionábamos que "lo preocupante, desde el punto de vista institucional, como muestran los ejemplos anteriores, no es la existencia de corrupción o deshonestidad, eso ocurre en mayor o menor medida en todas partes del mundo. El diferencial en materia institucional se muestra en cómo se resuelven estos episodios, o en como el sistema se autolimpia."

Creemos que la renuncia del Vicepresidente de la República (desencadenada por la presión legítima ejercida por las instituciones políticas de su propio partido y también por la opinión pública) es un episodio muy doloroso y triste para el país.

Lo positivo.

Sin embargo, a pesar de lo penosa que resulte la situación, y de la mala prensa momentánea que esto pueda tener a nivel internacional, junto con los efectos negativos de corto plazo para la imagen del país, no tenemos la menor duda que se trata de una muestra de la fortaleza institucional de Uruguay, y que en el largo plazo, la imagen del país va a salir fortalecida.

Todo indica que la alta posición que tiene el país en materia de transparencia y baja corrupción a nivel internacional está plenamente justificada.

Esto es además una buena señal que sin dudas debe llegar a todos aquellos que quieran invertir en el futuro en nuestro país: Uruguay sigue siendo un país con instituciones sólidas que no toleran hechos reñidos con la ética en el servicio público.

(*) Es Director del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), siendo uno de sus temas de especialización la economía política e institucional.

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