El Análisis

Ingresan menos capitales a la economía

Sector privado reduce el déficit corriente de -3,1% al -0,7% del PIB desde I/2014.

La balanza de pagos al tercer trimestre muestra con claridad el cambio en las condiciones económicas que enfrenta nuestro país y la divergencia de comportamiento entre el sector privado, que ajusta a la nueva realidad, y el sector público que sigue de largo.

De todas formas, las señales del consumo en diciembre y el impacto del ingreso de argentinos en el primer mes de la temporada de turismo de verano pueden aportar un alto en una tendencia que se debería retomar para reestablecer los desequilibrios macroeconómicos.

Saldos.

El ajuste en comportamiento se puede ver a través del saldo en cuenta corriente, que en los doce últimos meses fue deficitaria en US$ 2.315 millones, lo que representa el 4,2% del PIB del período. Un año atrás era del 4,4%, una situación similar pero se observa un ajuste significativo si se compara con el primer trimestre del 2014 donde el déficit era de 5,6% del PIB. En el primer gráfico del cuadro adjunto se presenta la evolución reciente del saldo en cuenta corriente, destacándose el momento de mayor desequilibrio entre el comienzo del 2013 y la primera mitad del 2014 y el posterior retroceso.

El resultado actual tiene signo negativo y se corresponde a que, tanto el sector privado como el público gastaron por encima de los ingresos que generaron. Sin embargo el déficit de los privados se ajusta a la baja fuertemente al pasar de -3,1% al -0,7% del PIB en tan solo dos trimestres. Frente a esta regularización en las condiciones del gasto privado en muy poco tiempo, el sector público se movió en sentido contrario. En efecto, el déficit del sector público (ampliado a las empresas y los bancos públicos) empeoró aproximadamente 1,0% del PIB en el mismo período al pasar de -2,5% a -3,5%.

Comercio exterior.

La evolución de la cuenta comercial de bienes y servicios es representativa del comportamiento del sector privado porque reduce el déficit. Es un ajuste que resulta también de una fuerte caída de nivel en dólares en todo el comercio exterior debido a que caen tanto las exportaciones como las importaciones, pero las segundas se reducen más (-14% contra -11%).

La nueva realidad económica a la que hay que adaptarse tiene precios en dólares mucho más bajos que los observados en los últimos cinco años. El desafío de aquí en más es adaptar todos los precios y las tomas de decisiones al nuevo nivel.

En la exportación de bienes el impacto es en casi todo de los precios, ya que el volumen físico vendido al exterior apenas cayó -0,2% en el último año. Con una caída de los precios algo menor en las importaciones, las cantidades cayeron -4,2%. Esta evolución es también una parte del ajuste en el consumo privado y de la pérdida de bienestar en la economía uruguaya que consume menos y vende lo mismo. De todas formas en la comparación histórica todavía nos encontramos en una buena situación. Esto es bueno, pero también hay que considerar que es altamente probable que el ajuste de precios y términos de intercambio siga esta tendencia, que es negativa para los intereses de la economía uruguaya.

Dentro del comercio internacional de servicios se destaca la reducción en los gastos de uruguayos en el exterior por turismo. Hay un predominio de la caída de los viajes a Argentina en la explicación de la reducción del -12% en estos gastos en el exterior en el último año. El turismo todavía tiene espacio que recomponer aunque para llegar a los niveles de superávit superiores a los US$ 1.000 millones previos a que se cerrara la economía argentina, se debería producir un ajuste de precios relativos muy importante.

Debido al fuerte impulso en la inversión extranjera directa en los últimos años, tal como se ilustra en el segundo gráfico del cuadro adjunto, es lógico que las utilidades de dichas inversiones pasen al exterior y ahí es que surge una nueva partida de salida en la cuenta corriente.

También es cierto que en la medida que hay proyectos de inversión interesantes en nuestra economía y el clima de negocios es propicio, se reinvierte un alto porcentaje y las propias utilidades reinvertidas son un ingreso de capitales.

El pago de utilidades registra un nuevo aumento en el año móvil al tercer trimestre, tal como se ilustra en el gráfico de abajo a la izquierda en el cuadro adjunto donde hay un salto de US$1.163 millones hace un año a los US$ 1.346 millones actuales.

Cuenta Capital.

Es la contracara financiera de la balanza de pagos. Un componente importante es la inversión extranjera que registra, tal como se mencionó, una reducción en el último año al pasar de US$ 2.893 a US$ 2.178 millones. De todas formas, todavía en términos históricos se trata de un nivel alto.

Buena parte del ajuste en la cuenta financiera se corresponde a partidas no registradas que se denominan Errores y Omisiones Netos y que reflejan una salida de fondos de US$ 1.200 millones en el último año. En parte se debe a contrabando de bienes y servicios (Argentina y Brasil se abarataron) y otra parte a la reactivación de la compra de dólares por los residentes y el depósito en sus hogares (tradicionalmente "bajo el colchón").

En definitiva, el saldo en la cuenta capital registra una tendencia descendente en los años móviles de los últimos trimestres. En el gráfico de más abajo a la derecha en el cuadro adjunto se observa dicha tendencia junto con la variación de reservas internacionales del BCU que sigue la misma evolución. Hasta ahora, el abundante capital del exterior alimentó el saldo en cuenta corriente y la acumulación de reservas del país. El cambio lleva a que no entren tantos capitales en la economía y el BCU ingrese en una etapa de venta de las reservas para cancelar sus pasivos en moneda nacional.

El stock de reservas internacionales de la autoridad monetaria sigue siendo alto (US$ 16.424 millones) pero en el último año se produjo una reducción de US$ 1.186 millones. Este movimiento responde a la venta de divisas por parte del BCU en el mercado, ventas a futuro y operaciones de canje por títulos de deuda en pesos.

Estos son los comportamientos más relevantes y que pautan el escenario que se espera para el año 2016. El sector privado ya hizo la parte del ajuste menos dolorosa. Le queda por corregir los desvíos en precios relativos y si lo hace sin afectar sensiblemente el nivel de empleo, va a haber procesado una adecuación sin sobresaltos y estará firme y listo para soportar un estancamiento en la economía mundial. Lo que falta es el ajuste en el sector público y en ese caso la propuesta de la ley de presupuesto no augura un cambio para el 2016.

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