HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

La industria crece por la celulosa

Hay un giro hacia una menor ocupación y uso de tecnología en busca de aumentar la productividad ante la suba de los costos del sector

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Inauguración de Montes del Plata. Foto: Leonardo Carreño

El último fue un año muy particular y paradójico para la industria manufacturera. Si bien las cifras globales indican un desempeño positivo, con un leve crecimiento, un análisis detallado señala lo contrario. En el resultado de 2014 incide de manera decisiva la puesta en marcha de la segunda planta de celulosa en el segundo semestre, lo que prácticamente llevó a una duplicación de la producción de la rama. Si no se considera a esta rama (que individualmente se ha transformado en la más importante del entramado industrial), el nivel de actividad del sector manufacturero sin la refinería hubiese caído 0,9% en 2014.

A la luz de este desempeño pueden extraerse algunas conclusiones. En primer lugar que el sector manufacturero atraviesa por un momento de dificultades, que afecta a buena parte de las ramas que lo conforman. Problemas de competitividad, dificultades de acceso a mercados externos y falta de materia prima son algunos de los síntomas que lo afectan.

La puesta en marcha de la segunda planta de celulosa es una noticia positiva, que contribuye al crecimiento global del sector, de la economía en su conjunto, y contribuirá a incrementar las exportaciones ya en el presente año. Pero es un efecto por una sola vez, una especie de escalón que permite dar un salto y ubicarse en un nivel de actividad mayor. Pero una vez que la planta esté operando a pleno, en mayor o menor grado la actividad de esta industria se verá afectada por los mismos problemas que aquejan al resto del sector manufacturero, si es que los mismos no son atendidos a tiempo.

Por último, y en parte como resultado del entorno en que se desenvuelve el sector, pocas son las ramas que muestran un desempeño positivo, que en general está asociado a ventajas comparativas que le permitieron alcanzar una escala adecuada de producción o a algún tratamiento tributario favorable.

Evolución.

El índice de volumen físico de la industria manufacturera (IVF) sin considerar la refinería creció 2,2% en el último año. Tal cual se muestra en el Gráfico N° 1, se trata del tercer año de crecimiento moderado, inferior al de la economía en su conjunto. Tal desempeño refleja las dificultades por las que viene atravesando un sector muy heterogéneo, que aglutina diversas actividades, que responden a distintas realidades de mercado. Se ve allí que si se excluye a la celulosa la actividad cayó en el último año, y que, salvo el período 2010-11, que fue excepcional por el impulso regional, la industria arrastra problemas de larga data.

La Encuesta Industrial releva información de 18 sectores (más la refinería), conformados por 62 ramas. Si se centra el análisis en los sectores, en el último año aumentó el nivel de actividad en 9 de ellos y cayó en los 9 restantes.

El análisis por grandes sectores, tanto el coyuntural como en una perspectiva de más largo plazo es ilustrativo, ya que arroja luz sobre los posibles cambios estructurales que se producen al interior del sector. Por lo pronto, la aparición de las plantas de celulosa significaron un cambio trascendente en la estructura industrial, transformando una actividad de escaso peso relativo en la ponderación de la encuesta que tiene base en el año 2006 (no existían en ese momento), en la rama más importante en la actualidad. Si uno mira el número índice de esta rama correspondiente al año 2014 constata que es 15 veces mayor al del año base.

Un cambio de tal magnitud amerita por si sólo una nueva ponderación de la encuesta industrial, máxime si se tiene en cuenta que esta rama por si sola explica más de un tercio del crecimiento total del sector manufacturero sin refinería desde el año 2006 a la fecha. El desarrollo de la producción de celulosa es el fruto de estrategias a largo plazo emprendidas casi treinta años atrás (una clara reforma estructural), que apuntaron primero a la forestación, y una vez alcanzada una masa crítica de producción maderera, y teniendo en cuenta los altos costos del transporte marítimo de los troncos, el lógico paso fue la instalación de plantas de celulosa.

La disponibilidad de materia prima permitió el desarrollo de los aserraderos de madera, cuyo nivel de actividad se multiplicó por tres veces y media en el período, con algún contratiempo por la crisis internacional de la construcción allá por el año 2009. Agregar mayor valor agregado a esa madera es el próximo desafío. Aparecen aquí los problemas que enfrenta en general toda la industria manufacturera, como ser precios relativos no adecuados, y carencias de mano de obra especializada.

Otro sector que experimentó un crecimiento importante es el químico. Globalmente, este sector incrementó un 73% su producción respecto al año base, pero en su interior hay algunas ramas que más que duplicaron su producción, tal el caso de los plaguicidas y los laboratorios farmacéuticos.

En el primer caso claramente influyó el boom que experimentó la agricultura en la última década. En el caso de los laboratorios, se trata de la rama que después de la producción de celulosa más contribuyó al crecimiento manufacturero desde el año 2006. Se trata de una actividad que usufructuando los beneficios que otorga el régimen de zona franca y las posibilidades que brindan los acuerdos comerciales vigentes ha captado importantes inversiones.

Otro aspecto relevante de la industria química es que se trata del sector que más incrementó la ocupación dentro de la manufactura uruguaya. De hecho junto con la construcción de maquinaria son los únicos sectores en los cuales la ocupación ha ido aumentando año a año. En particular los laboratorios farmacéuticos son empresas que dan trabajo a mano de obra calificada y que pagan salarios por encima del promedio de la industria.

Alimentos.

Dentro de los distintos sectores industriales, la elaboración de alimentos es el más importante, aunque visto en su conjunto, su desempeño fue menos dinámico que el de la industria en su conjunto. No obstante, analizando al interior de las distintas ramas que la conforman, se observan algunas muy dinámicas y otras que no lo son tanto.

Dentro de las primeras sobresalen los lácteos y la elaboración de concentrados para bebidas refrescantes. El sector lácteo no fue ajeno al boom que experimentó el agro en la última década y estimulado por buenos precios internacionales, captó importantes inversiones en la etapa primaria, que aumentaron la disponibilidad de materia prima en el sector industrial. En la segunda mitad del pasado año se desplomaron los precios globales, pero en las últimas semanas comenzaron a recuperarse lentamente. Esto puede afectar su desempeño futuro.

Junto con estas actividades dinámicas hay otras cuyo desempeño no fue tan favorable. El caso más notorio es la industria frigorífica, ya que según la ponderación de la encuesta industrial es la más relevante. El Gráfico
N° 2 muestra que en los últimos años el nivel de actividad de la rama no creció.

La falta de materia prima fruto de las transformaciones en el sector agropecuario, fue uno de los cuellos de botella que enfrentó a esta industria, una de las más competitivas con escala mundial y acceso a un gran número de mercados externos. La recomposición del stock ganadero y los buenos precios vigentes presagian un buen desempeño futuro de esta rama. De hecho ya comenzó a crecer a partir del segundo semestre de 2014.

Pero hay otros sectores que enfrentan serios problemas. La cadena textil-vestimenta no deja de caer, al tiempo que una serie de actividades muy vinculadas a la región, están sufriendo las consecuencias de la crisis por la que atraviesan las economías vecinas. Tal el caso del plástico, que fue muy dinámico hasta el año 2012, pero desde entonces se está contrayendo. Otras actividades que enfrentan dificultades son las vinculadas a la construcción, que tras la finalización de la construcción de la planta de celulosa en Conchillas se frenó.

El magro desempeño global de la manufactura en los últimos años repercutió en el empleo. El Gráfico N° 3 muestra que viene cayendo y prácticamente se han perdido todos los puestos que se ganaron desde la recuperación tras la crisis de comienzos de siglo.

Esta parece ser una de las respuestas del sector ante los mayores costos internos, en particular los salariales, que lo inducen a adoptar, en la medida de los posible, tecnologías intensivas en capital (el aumento de la inversión lo avala). Como resultado, creció la productividad aparente de la mano de obra (producción por hora trabajada), tal cual lo muestra el Gráfico N° 4.

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