ALEJANDRO CAVALLO

Inclusión y pagos minoristas (I)

El mercado de pagos minoristas mostró cambios significativos en los últimos años. Los datos del reporte de pagos minoristas del BCU permiten observar las principales tendencias.

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En compras con débito, lideran las de comestibles en supermercados y almacenes. Foto: Archivo.

Así, se destaca, por un lado un aumento sustancial de transacciones y montos de compras a través de tarjetas de débito, mayor uso de los débitos automáticos y una cantidad creciente de transferencias bancarias. Por otro lado, se constata menor uso del cheque y un descenso relativo de los pagos por redes de cobranza. La tarjeta de crédito, a pesar del mayor uso del débito, muestra registros de tenencia y uso crecientes, aunque moderados. Estos cambios tienen como causas principales la puesta en práctica de la ley de inclusión financiera y modificaciones en las preferencias y hábitos de pago de los consumidores. ¿Cómo han evolucionado los pagos minoristas en general? ¿Qué tanto ha crecido el uso del débito? ¿Qué podemos esperar?

Hace dos años, hicimos un repaso de la situación y perspectivas del mercado de pagos minoristas. En esa oportunidad, analizábamos el equilibrio imperante en dicho mercado y decíamos que, a pesar de notarse cambios apreciables en las formas de pago de los consumidores, la situación de equilibrio mostraba una preferencia mayoritaria de los diversos agentes por del uso del efectivo (tanto de consumidores para pagar como de comercios para cobrar). También señalábamos que el incipiente aumento del uso de plásticos estaría concentrado en los segmentos de nivel socioeconómico medio o alto que, a su vez, eran los más bancarizados. Marcábamos que un impulso exógeno era condición necesaria (aunque no suficiente) para que cambiara el equilibrio preponderante y se generalizara la utilización de sistemas de pagos más modernos y eficientes. Dicho impulso se empezó a concretar cuando el gobierno pasado puso en práctica la ley de inclusión financiera.

Tarjetas.

En el segundo semestre de 2014 se habían hecho compras nominadas en pesos con tarjetas de débito locales por US$ 68 millones mensuales en promedio. En el mismo período del año pasado, más que se triplicaron, al contabilizarse US$ 210 millones mensuales (y con un tipo de cambio sustancialmente mayor, los montos de compras en pesos nominales se multiplicaron por 3,4 en dicho período). Este aumento en el uso respondió a una mayor predisposición de los consumidores a utilizar este tipo de plásticos para pagar. Así, en 2010, 10% de los tarjetahabientes de débito utilizaba su tarjeta para pagar, mientras que recientemente dicha proporción se ubicó en torno del 50%. Sin embargo, la suba en los pagos con débito no alcanzó para que los montos superasen a los realizados a través de las tarjetas de crédito locales.

El mayor uso de estos medios de pago llevó a que representen una proporción creciente del consumo privado. En efecto, en 2014 las compras con débito y crédito locales representaban algo más de 10% de dicho componente de la demanda agregada. En 2016 dicho indicador se ubicó algo por encima de 16%. A pesar de esta favorable evolución, las compras con plásticos continúan representando un porcentaje reducido del consumo privado. Lo anterior implica que, en el mercado de pagos minoristas considerado en su conjunto, la mayoría de consumidores y de comercios continúan mostrando un equilibrio principal basado en el uso de efectivo. De hecho, las extracciones de efectivo de los cajeros continúan siendo muy significativas. En el segundo semestre de 2016 se realizaron retiros en efectivo en pesos de tarjetas locales por $173 mil millones (unos US$ 5.970 millones) y además US$ 650 millones de retiros en moneda extranjera. Así, las compras con débito en pesos representaron un quinto de las extracciones de pesos de los cajeros.

Mientras tanto, el uso del cheque es el que muestra señales más concretas de declinación. Así, la cantidad de cheques utilizados en el segundo semestre de 2016 fue menor a la cantidad observada en el mismo período de 2014, tanto para los nominados en pesos como en dólares. En el caso de los pagos por redes de cobranza, no se observó una declinación de las transacciones, aunque sí sus tasas de crecimiento son menores a las de otros medios de pago reseñados anteriormente (mostrando una lenta pero sistemática mayor preferencia relativa de los consumidores por pagos vía transferencia, débitos automáticos y otros).

Comentarios finales.

A pesar que la ley de inclusión financiera sacudió el mercado de pagos minoristas y llevó a un mayor uso de la tarjeta de débito para pagar, el efectivo sigue siendo el instrumento de pago más utilizado. Como era esperable, el proceso de transición hacia un equilibrio en el cual el efectivo deje de ser el instrumento preferido para pagar, viene siendo lento y ha estado focalizado en determinados segmentos.

Próximamente será obligatorio el pago de salarios y pasividades por medios electrónicos. Este cambio normativo implicará un nuevo impulso exógeno que puede acelerar y generalizar el proceso.

En una próxima nota analizaremos los impactos que vienen teniendo estos cambios en el uso de las tarjetas de crédito para pagar.

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