En breve entran modificaciones que desestimulan el uso del cheque y efectivo

Inclusión financiera trae cambios importantes para empresas

A partir del primero de diciembre entran en vigencia modificaciones que desestimulan el uso del cheque y el efectivo.

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Ignacio Capparelli. Foto: Archivo El País

La Ley de Inclusión Financiera es una oportunidad para las empresas de ser más eficientes al momento de manejar sus tesorerías, porque ganarán en rapidez, centralidad y seguridad al operar de forma electrónica. Varias disposiciones que entran en vigencia a la brevedad provocan un cambio importante en la operativa, del que muchas empresas desconocían al detalle, según Ignacio Capparelli, Gerente de Soluciones Transaccionales y de Comercio Exterior del Citibank. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿De qué manera afecta la Ley de Inclusión Financiera (19.210) a las empresas?

—Al entrar en contacto con los clientes, podemos observar que existe cierta desinformación sobre el grado de afectación de la ley a las empresas. Es una norma que marca claros desafíos para todos, y que debemos saber aprovecharla.

Una ley que entró en vigencia para todo lo que tiene que ver con el negocio de banca personal, que genera muchas oportunidades, pero también, junto a los decretos reglamentarios, abarcan varios aspectos que modifican la operativa para las empresas.

En primer lugar, se pretende la inclusión de la mayor cantidad de transacciones de la economía dentro del ámbito bancario, y a partir de ello busca automatizar todos los medios de pago. Con ese objetivo se está alentando el uso de medios electrónicos en detrimento del uso de efectivo o de cheques.

—¿Cuáles son los mecanismos que se incorporan a la operativa?

—En primer lugar, debemos destacar que para montos de transferencias superiores a 160 mil UI (unidades indexadas), el medio de pago dejará de ser el cheque común. Debe usarse transferencia electrónica o un cheque diferido, cruzado, no a la orden. A partir del primero de diciembre próximo, todas las empresas deberían adaptarse a esta norma. Ello representa un desafío grande para aquellas empresas que son muy intensivas en el uso del cheque.

A través del mismo decreto reglamentario (142/015) se establece que para las operaciones a partir de 40 mil UI no se puede usar efectivo. O sea que en esa franja que va de 40 mil a 140 mil unidades indexadas se seguirá usando el cheque común.

Cuando hablamos de cheques, también asimilamos las letras de cambio a la misma normativa.

—¿Esta medida solo aplica a personas jurídicas?

—No, también alcanza a personas físicas. Si hay una persona física pagando un servicio mayor a los montos establecidos, también tendrá que ir por esas vías, según la normativa que entrará en vigencia en diciembre.

—¿Qué pasa con los montos que se pagan por transferencia?

—Se limitan los precios de transferencia para montos menores a 10 mil dólares; quien recibe la transferencia no debe asumir ningún tipo de cargo. Para aquel que ordena una transferencia a un tercero, si es una persona física debe pagar US$ 1,90 y si es una persona jurídica, US$ 3,80. Se le pone un tope máximo a las comisiones.

Como en toda actividad comercial, cuando se pasa por una etapa de desarrollo de un nuevo sistema, muchas veces se relegan márgenes en el corto plazo, en pos de lograr, a través de cantidad transaccional, compensar y más esa situación que se vive hoy. Es una apuesta fuerte que los bancos están acompañando en el marco de la inclusión financiera.

Es un avance considerable, un primer paso. Para que esto sea completo debería extenderse a las operaciones de altos montos, superiores a los 10 mil dólares.

—Hay cambios previstos también en lo que refiere al pago de impuestos por parte de las empresas…

—Se dispuso, a través del mismo decreto 142/015, que las empresas deban hacer el pago de impuestos por medios electrónicos, o sea transferencias. No se aceptarán más cheques desde el primero de enero de 2016.

—¿Hay algún cambio específico para las empresas proveedoras del Estado?

—El pago a proveedores del Estado, según el decreto 180/015, deja de lado la obligatoriedad existente hasta el momento de pagar exclusivamente por el Banco República. Hasta ahora, cuando la empresa no tenía cuenta en el BROU, recibía un cheque y lo depositaba en su banco. Para que esas transferencias se incluyan en el circuito electrónico, el Estado deberá pagar en cualquier banco de plaza que le indique el proveedor.

Esta norma ya entró en vigencia el pasado primero de septiembre, pero de todos modos los organismos estatales tienen plazo hasta el 31 de diciembre para adecuarse a ella.

—¿Resultan cambios muy bruscos para la operativa de las empresas?

—Sin dudas hay un tema cultural. Las empresas deben cambiar su mentalidad y sus procesos. Como en todo cambio se generan inconvenientes, sobre todo en un horizonte temporal tan corto. Y en ese marco, los bancos somos socios de las empresas, con la intención de transformar ese desafío en una verdadera oportunidad. A partir de las modificaciones previstas, una vez que se adapten a ellas, a las empresas les resultarán mucho más eficientes los procesos con la automatización de la operativa. Que todo el manejo de fondos de cobranza y de pago se haga por medios automáticos, generará mayor productividad en la empresa. Y los bancos que tengan plataformas electrónicas a la altura de lo que están solicitando las entidades gubernamentales, son los que lograrán un mayor acompañamiento a sus clientes.

—¿Incorporarse al nuevo sistema significa nuevos costos para las compañías?

—No, los bancos cuentan con plataformas electrónicas y el costo es el tiempo invertido en entrenarse y empezar a usarla, perdiendo el miedo a lo nuevo y el arraigo al cheque. Para los directores financieros de las compañías es una verdadera oportunidad de revisar todos los procesos internos, aquellos que aún no están automatizados, y buscar el banco que cuente con esas plataformas para cumplir con los objetivos. Creo que hay un marco legal regulatorio que está dejando un contexto propicio para aquellos que se animen a dar el paso adelante.

Además, se debe tener en cuenta que todo el mundo digital no tiene feriados, no tiene paros, ni fines de semana, tampoco hay límites geográficos. A veces las personas no se encuentran en su oficina pero igualmente pueden, a partir de estos cambios, ordenar una operación desde su tablet o smartphone sin complicaciones.

—¿Qué medida tendrá mayor impacto?

—Todas van en la misma línea: procesar toda la operativa a través de herramientas electrónicas y digitales, que permitan la reducción en tiempo y también en costos.

También tiene que ver con plataformas que unifican todas las transacciones que tiene una tesorería, tanto en el manejo de fondos en general, el manejo del comercio exterior, todo lo que tiene que ver con el mercado de cambios, futuros u opciones. Todo en una sola herramienta.

De todos modos, destaco como muy importante el cambio que se hizo en el cobro de las transacciones. Es parcial, pero no deja de ser un avance en término de comisiones. En algunos casos, porque estaban autorizados a ello, los bancos le cobraban comisiones incluso a quienes recibían una transferencia. Ahora no se hará más. Mientras que al que efectúa esa transferencia pagará, pero dentro de los topes ya comentados.

—¿Cuál debería ser el próximo paso?

Movernos hacia transacciones de gran porte en la eliminación de las comisiones. Seguir incorporando operaciones a la transacción digital. Vamos camino a eliminar el cheque en buena parte de las operaciones.

—La eliminación del soporte físico, sea cheques o efectivo, también resulta una medida de seguridad…

Por supuesto, y no solo para el cliente que se debe despreocupar de esas operaciones, sino también para el sistema en general. Los bancos tienen las condiciones para realizar estos procesos en un ambiente de seguridad de control de máximo estándar. Por otro lado, permite una mayor trazabilidad de las operaciones, visto desde el punto de vista del regulador. Da la posibilidad de tener "mapeada" la operatoria de la empresa. Toda la cobranza y pagos, ingresos y salidas. Esto le hace mucho bien a la salud del sistema en su conjunto.

Perfil.

Ignacio Capparelli: Economista de nacionalidad argentina, Gerente de Soluciones Transaccionales y de Comercio Exterior del Citibank en Uruguay.

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