Dos tercios de comercios no la aplican; consideran que no les agrega valor

La inclusión financiera aún no llegó a los más rezagados

El BID, a través del Fondo Multilateral de Inversiones, junto con la empresa Resonance, promoverá la inclusión financiera de pequeños comercios del país, mediante el aumento en la infraestructura y en la capilaridad de las terminales electrónicas de pagos.

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Paul Beare, director ejecutivo de Resonance Uruguay. Foto: D. Borrelli

El director ejecutivo de Resonance Uruguay, Ing. Paul Beare, sostiene que en Uruguay se ha avanzado en inclusión, pero los hogares más pobres y los comercios pequeños, todavía no han visto una razón para acceder al sistema. Asegura que dos tercios de los comercios todavía no tienen una terminal POS (point of sale, en inglés). A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Qué balance hace de los resultados obtenidos en inclusión financiera?

—Ha habido muchos avances en Uruguay en los últimos años, pero aún queda mucho por hacer. Se ha aumentado, la cantidad de transacciones por tarjeta de débito, rubro en el que el país está muy atrasado en la comparación regional, y se ha incrementado en cierto modo la cobertura del sistema de pagos digitales. Pero el BID y Resonance detectan todavía una oportunidad de crecimiento debido al rezago de Uruguay con respecto a los demás países de América Latina. Hay muchos indicadores en los cuales el país está lejos en inclusión financiera, por ejemplo en el uso del crédito, en el avance de microseguros, en el avance de corresponsalías financieras y redes de POS, y en el uso general de pagos electrónicos.

—¿Cómo se avanza?

—Como punto fundamental, está el impulso que los sistemas de pago digitales dan a la inclusión financiera. Incluyen dos aspectos: la conexión entre los bancos y la presencia en las redes de retail, o sea la cobertura a nivel nacional. En Uruguay se ha avanzado, pero los más excluidos todavía no han visto una razón para acceder al sistema.

—¿Por qué cree usted que sucede eso?

—Porque no se ha encontrado una propuesta de valor que haga atractivo el uso de pagos digitales para la gente de menos recursos. El efectivo es muy conveniente, es fácil de usar, pero tiene costos ocultos que son muy importantes. Por ejemplo para lo que es pagos a distancia hay costos importantes en tiempo y en valor para hacer llegar dinero a un familiar, por ejemplo. Obviamente también hay riesgos de seguridad, y por otro lado, no menos importante, no se genera una historia de uso de ese medio de pago, con lo cual surgen disputas que complican los negocios y no permiten el acceso al crédito. Todos esos son problemas del efectivo. Pero solo eso no alcanza para que la gente migre al uso del pago electrónico.

—No es suficiente…

—No. Tiene que haber valor y atractivo. ¿Cuáles son los valores de esta propuesta de aumentar la red de POS? Uno, que sea accesible, que haya en todo el país, en todos los comercios del interior, sobre todo en áreas periféricas, que se pueda pagar con medios digitales en cualquier lugar. Otro punto importante para agregar valor es que se pueda retirar efectivo, en cualquier momento y lugar. Uruguay está muy atrasado en eso, y para que la gente que vive en el día a día el hecho de no poder retirar efectivo cuando quiere y donde quiere, lo hace excluirse del sistema.

—Otro tema es la confianza…

—Tiene que haber un sistema de confianza para que la gente deje de usar el efectivo. Para eso, es importante contar con el respaldo de instituciones financieras reconocidas, que provean a través de nuevos canales, la cobertura, la accesibilidad para que la gente llegue a ellos. Por último, es importante entender que la gente no va a migrar de un día para el otro. Entonces cualquier sistema electrónico que exista tiene que convivir e integrarse con el uso de efectivo y con la forma de vida de la gente. La gente de menos recursos no está buscando abrir una cuenta bancaria. Lo que busca es poder hacerlo más fácil, poder pagar sus cuentas más barato, pagar el transporte, hacer un microgiro a un familiar que está lejos, e incluso la posibilidad de tener una cuenta formal de ahorro programado que pueda comenzar a hacerse a partir de este sistema. Para lograr ese beneficio y ese valor a la gente de menos recursos, el modelo no ha funcionado. La prueba está en que dos tercios de los comercios del Uruguay no tienen un POS para pagos. La gente no lo está pidiendo y el comerciante no le ve la ventaja. Eso ocurre porque el desarrollo de un sistema de pagos digital extendido y de gran cobertura, requiere de una inversión a largo plazo y de un armado de alianzas que no se han hecho. Solo un modelo de negocios no puede de por sí cubrir los costos de la inversión necesaria para crear un sistema de pagos digitales. Solo, el sector financiero no ha podido y no puede llegar a esa cobertura y esa capilaridad que necesita del sistema de pagos en todo el país.

—¿Eso requiere nuevos modelos de negocios que no se han desarrollado?

—Aquellos que agreguen valor a la operación financiera, o sea que le bajen los costos por transacción, pero también cree valor al comercio. Necesitamos un sistema donde el POS además de recibir pagos agregue otro tipo de valor. Genere por ejemplo la posibilidad de vender productos prepagos, la capacidad de cargar el cable o los ya mencionados microseguros. Agregamos también otras funcionalidades. Que por ejemplo, se puedan canalizar servicios sociales a través del sistema. Como hace el Mides, pero no solo a través de unos pocos comercios, sino en forma más amplia, o que en caso de una catástrofe como las recientes inundaciones, se puede rápidamente crear una red de apoyo utilizando esa capilaridad que ya tienen los comercios. A partir de su incorporación, podrán aceptar pagos a través del celular, el pago con tarjetas con chips, en el futuro con contactless, que son esas tarjetas que se usan en hoy en día en Europa que se pasan por encima del POS para su lectura.

—Han hecho mención también a programas de fidelidad…

—El hecho de poder aceptar tarjetas de beneficios, de grupos de consumidores que hacen acuerdos con los comercios y pueden, a través de esa tarjeta, hacer las compras y para el comercio chico especialmente, conocer más a su cliente. Eso es a través de unas plataformas que tenemos incluidas en el POS, que permiten que el comerciante pueda tener un plan de fidelidad propio, que inscriba a sus clientes en su programa y automáticamente, sin contar con departamento de marketing o de tecnología, conocer cuáles son sus mejores clientes, sus preferencias, y darles algún beneficio o promoción. Programas de fidelidad que hoy son de uso exclusivo de las grandes cadenas podrían ser de uso también de los pequeños comerciantes. Este rol del pequeño comerciante en la inclusión financiera no se ha comentado mucho, y es algo nuevo de la propuesta que resultó atractiva para el BID.

—¿Considera que el pequeño comerciante no ha sido objetivo del proceso?

—Ha sido objetivo, sí, pero los modelos no están diseñados y la cobertura de la red tampoco es suficiente para alcanzar con valor a esos comercios y personas más vulnerables. No han logrado integrar en la vida de esas personas una razón para eliminar el efectivo, que sea accesible y que tenga confianza. Es la oportunidad que hay en Uruguay para avanzar en algo que ya se ha hecho a nivel internacional, esos dos tercios de comercios que faltan los tenemos que cubrir. Se vienen en este año 2016 más cambios en materia de inclusión financiera. Más sectores populares que van a pagar con tarjeta, más comercios a los que se les va a exigir tener un POS, más beneficios para más comercios sobre todo más chicos, en los que están incluidos en el llamado grupo de Literal E y monotributo ni siquiera tienen que pagar el equipo. Se le otorgará y se le descuenta luego de su crédito fiscal.

—Pero hoy se dan facilidades para la adquisición de equipos, por ejemplo…

—Y eso es muy importante, y los incentivos previstos hasta fin de 2016, apuntan a cubrir el 70% del arrendamiento del equipo, que se devuelve en crédito fiscal al comercio. Lo que prueba es que los comercios que no han alquilado el POS no lo hacen por el costo sino porque no le han encontrado el valor. Y siguen siendo muchos, unos 60 mil comercios. Estimamos fundamental trabajar en alianza para llegar a esos comercios que no han visto una razón para integrar un POS y crear nuevos servicios para incluir a través de esos comercios. Es el momento ideal para cambios de fondo. Hasta ahora, ha habido un incremento en el uso de instrumentos financieros y de inclusión, pero se ha dado especialmente en aquellos que ya lo usaban. Que ya hacían pagos a través de internet o celulares, eran los sectores que ya lo usaban que intensificaron su uso, pero poco se ha visto de inclusión real financiera. La que lleva a la inclusión social y que a su vez lleva al desarrollo y mejores condiciones socioeconómicas de esos sectores.

Se puede asegurar por robos o por accidentes leves, a bajo monto.

-¿Cómo funcionan los microseguros?

-Es un área con escaso avance en Uruguay comparada con otros países de la región. Se trata, por ejemplo, de seguros que se pueden pagar mes a mes, en pequeñas sumas, 100 o 200 pesos, y que podrían asegurar, por ejemplo el celular, o contra un pequeño accidente, o pequeños robos, por ejemplo cuando uno compra unas cubiertas elegir al momento de pago si le quiere poner un seguro a esas cubiertas. Son instrumentos hechos a medida y que necesitan un canal súper eficiente porque son montos muy chicos. Entonces se trabaja junto al comerciante y una plataforma tecnológica para desarrollar estos modelos de negocios.

-¿Y las corresponsalías financieras?

-Tenemos mucha experiencia en este tema en Perú, con cooperativas y cajas de ahorro, y básicamente permiten a instituciones financieras de todo tipo bajar los costos de transacción y captar a la gente que está más alejada. A través de un comercio podrían por ejemplo hacer pequeños retiros, ver su estado de cuenta, hacer una transferencia, pagar sus facturas. Eso genera una oportunidad para las instituciones financieras de llegar en forma más efectiva al costo para aquellas personas más alejadas que quieren bancarizarse o podrían hacerlo y no encuentran la posibilidad de tener una cobertura cerca. Acá ya el Banco Central reguló ese tema en general, pero el potencial de expandirse es muy grande y sacar a Uruguay del retraso importante que tiene en cobertura de sucursales virtuales llevará tiempo.

Peril

Paul Beare.

Es Ingeniero Electrónico graduado de la Universidad de California Los Ángeles, realizó cursos post-grado en Marketing y Administración de Empresas en Columbia University, Nueva York, y en la Universidad Austral, Buenos Aires.

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