Cualquiera de los partidos mayoritarios que gane necesitará tejer alianzas

Impredecible resultado en Reino Unido

En las elecciónes del jueves 7 también está en juego la convocatoria a un referéndum sobre la continuidad en la UE.

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Dr. Francisco Panizza. Foto: Archivo El País

Laboristas y conservadores disputan palmo a palmo las elecciones más disputadas desde principios de los años noventa en el Reino Unido. La "ventaja" de los buenos resultados macroeconómicos de Cameron "es relativa", a la hora de pensar en una reelección, afirma el uruguayo Francisco Panizza, Doctor en ciencia Política residente en Londres. Sostiene que las promesas de los conversadores en el poder de eliminar el déficit fiscal se cumplieron "a medias" en el mandato que está por expirar, al tiempo que el clásico estado de bienestar social inglés se ha socavado en forma importante. Panizza afirma que todos prometen ser cuidadosos con el gasto y a la vez mejorar las condiciones de las clases más golpeadas, pero nadie dice cómo hacerlo. Paralelamente, se establece también el debate por la permanencia o no en la Unión europea. A continuación, un resumen de la entrevista.

—Las elecciones del 7 de mayo aparecen como las más reñidas de las últimas décadas…

—Así es. De hecho, los dos principales partidos están casi empatados en las encuestas de opinión. El resultado es completamente impredecible. En elecciones que no son obligatorias y donde generalmente vota el 55%-60% del electorado, en esta ocasión podemos tener, dada esa característica, un porcentaje mayor de asistencia.

Y dada la peculiaridad del sistema electoral británico, que no es de representación proporcional como el que tenemos en Uruguay, sino que es un sistema de mayorías por circunscripciones, eso hace más difícil aún prever cuál va a ser el partido que tendrá más bancas en el Parlamento. En definitiva, el ganador de la elección es el partido que logre más bancas, no el que tenga más votos. La mayoría absoluta es de 326 escaños. La historia ha mostrado, en más de una oportunidad, la peculiaridad de tener mayor representación con menos votos.

—¿Por qué se da esa situación?

—Porque el que gana se lleva todo en cada circunscripción, no importa por qué diferencia se ganó, le corresponde la banca. Eso da lugar a una fotografía desenfocada respecto a lo ocurrido en las urnas.

De hecho, la elección se define en unos 50-60 denominados circuitos "marginales", donde los dos partidos están muy parejos. En la gran mayoría de los circuitos se sabe quién va a ganar. Es en aquellos circuitos que están cabeza a cabeza, por más pequeños que sean, donde se define la elección.

Difícil pronóstico.

—Cualquier vaticinio a esta altura es riesgoso…

—La aritmética electoral es muy compleja, y los dos partidos tradicionales están perdiendo votos, por lo que puede ser un verdadero rompecabezas saber quién va a tener la mayoría, que es condición fundamental para formar el gobierno.

Es probable que los laboristas, con menos bancas, puedan hacer alianzas con los nacionalistas de Escocia, con los Verdes e incluso con los liberales demócratas, para llevar adelante un gobierno. Eso no se va a saber hasta bastante después de las elecciones, a través de un proceso de negociaciones muy típico de los regímenes parlamentarios.

Puede ser que quien tenga la mayoría en la elección no tenga luego las mayorías absolutas. Las mayorías relativas, sean del signo que sean, pueden propiciar un gobierno de minorías muy inestable, que probablemente en un año y medio llevaría a nuevas elecciones.

Es un escenario muy particular, no habitual en el Reino Unido, donde ha habido siempre una tradición de lo que se llama "gobierno fuerte", donde uno de los dos partidos tradicionales gana las elecciones y cuenta con el respaldo suficiente para tener una mayoría absoluta y poder gobernar, ahora es diferente.

Debate económico.

—La economía ha estado en el centro de la campaña electoral…

—La gran carta de triunfo del Partido Conservador es la marcha de la economía, que está claramente mejor que el resto de Europa. No está "volando", pero un crecimiento de 2,8% en 2014 le pone a la cabeza. La cuestión es que ese crecimiento de la economía todavía no se ha reflejado en el bolsillo de la gente. Los salarios, en los últimos tres años han crecido muy poco.

Recién en los últimos meses han llegado a los niveles que tenían previo a la crisis, por tanto la gente no nota la mejoría económica. Tal vez eso explique por qué, contra los que muchos pensaban, el Partido Conservador no tiene una clara ventaja.

Aquí, como en todos lados, la gente no está fijándose mucho en lo que dicen los periódicos sobre la macroeconomía, sino más bien en cómo es su día a día. Cuánto gana y si llega o no a fin de mes. Esa es la realidad de mucha gente.

—Ante las escasas diferencias entre los dos partidos mayoritarios, la figura de los candidatos pasa a ser clave. Se ha señalado en varias oportunidades que el perfil de David Cameron, quien busca la reelección, es más sobresaliente que el de su contendiente Laborista, Ed Miliban. ¿Es así?

—Ese era el panorama antes de la campaña electoral. Todas las encuestas de opinión daban que Cameron era más popular que su partido, y a la inversa ocurría con Miliban en el laborismo. En este último mes de campaña esa percepción se ha modificado bastante. Miliban aparece como un candidato más sólido que lo que había mostrado antes, y a Cameron, incluso mucho de sus partidarios, le acusan de hacer una campaña muy fría, que no entusiasma a la gente.

Hace unos días, Cameron apareció en mangas de camisa, algo inusual para una persona de su estirpe, y con un gesto de animosidad poco relacionado con su estilo. No cayó bien; cada uno tiene que ser como es y eso a la gente le parece como una realidad fabricada en tiempos electorales, que no da réditos.

Campaña electoral.

—¿Cuáles son los grandes asuntos que están sobre la mesa en la campaña?

—Hay muchas promesas con las que uno se rasca la cabeza tratando de imaginarse cómo van a cumplirse, como en todos lados. Aquí hay un déficit fiscal muy alto (5,4% del PIB en 2014), secuela de la crisis económica que vivió Europa toda. Sin embargo, todos los partidos parecen en competencia a quién ofrece bajar más impuestos y reacomodar los gastos, sin saber mucho cómo es que lo van a hacer.

Por otro lado, el Partido Conservador promete para el 2017 un referéndum para definir si Gran Bretaña permanecerá o no en Europa, mientras los laboristas quieren seguir en la Unión. La cuestión de la inmigración es otro de los temas destacados, especialmente para los conservadores, pero si bien las encuestas de opinión lo muestran muy alto entre las preocupaciones de la gente, sin embargo no ha logrado un papel central en la campaña.

—Gran Bretaña se ha convertido en lugar de destino para muchos inmigrantes del resto de Europa…

—Ese es el problema. La gran oleada migratoria de los últimos años ha sido de países que son miembros de la Unión Europea: Polonia, Rumania, Bulgaria, también de España. ¿Qué pasa con ello? Ningún partido puede controlar esa inmigración porque según los acuerdos de la Unión nadie puede trabar el desplazamiento de ciudadanos. Entonces, pueden estar en contra de la inmigración y entender que en la sociedad hay preocupación, pero los partidos son claramente impotentes. Se han tomado medidas para gente proveniente de extrazona e igualmente ha generado controversias, por ejemplo con china, Lo cierto es que los partidos no pueden hacer muchas promesas en cuanto a este tema.

Déficit fiscal.

—Si bien el déficit fiscal aún es alto, la austeridad en el gasto ha sido reconocida como un mérito del gobierno de Cameron y eso parece dar el respaldo a los conservadores…

—Solo hasta cierto punto. Porque en el programa de ajuste inicial, cuando Cameron accedió al gobierno, se establecía que iban a eliminar el déficit al final del mandato. Si bien en aquel momento era de 9%, todavía está muy lejos de hacerlo desaparecer. Todos los estudios que se han hecho muestran que queda aún un ajuste importante por hacer. Tal vez una de las grandes diferencias entre los dos partidos es con qué velocidad prometen dicho ajuste en caso de ser gobierno. Los conservadores quieren hacerlo más rápidamente, lo que significaría un corte del gasto público más fuerte y radical, mientras los laboristas prefieren hacerlo a más largo plazo y utilizar ese tiempo para mayor inversión pública que ayude a reactivar la economía. Es una de las diferencias más importantes de las propuestas económicas entre los dos partidos…

Bienestar social.

—El Estado benefactor se ha resentido mucho durante el último período de austeridad…

—El grueso del ajuste se ha dado en el estado de bienestar social. Sin embargo, el Partido Laborista está en una situación difícil en ese sentido, porque la opinión pública parece, según indican las encuestadoras, está bastante de acuerdo con ese recorte del gasto social. La señal ha sido que la gente que recibe beneficios como el subsidio por desempleo y demás, en realidad no le gusta trabajar, gente que no se esfuerza y por tanto, los demás subsidian a estos que no trabajan. En realidad esto no es así, porque la mayor porción del gasto social son jubilaciones y pensiones, no seguro de desempleo. De todas formas, esa creencia hace muy difícil hacer campaña aquí con una propuesta clara de aumento del gasto social. El laborismo moderaría los recortes del gasto, pero pone más acento en la inversión en el sistema de salud o la educación, más en servicios públicos que en gasto social.

—Las crónicas de la prensa reflejan que la inequidad se ha incrementado y una muestra de ello es la cantidad de gente que recurre a los refugios para alimentarse…

—Efectivamente es así. Una de las características de la crisis ha sido el crecimiento de los llamados bancos de alimentos, impulsados por organizaciones religiosas o sociales, que alimenta a gente cuyos salarios no le dan para cubrir sus necesidades o directamente no tiene ingresos. Eso no debería pasar en el país que inventó el "estado de bienestar social", donde se supone que hay un mínimo que asegura que a nadie le debería faltar comida y techo. Pero realmente acá la realidad ha sido tal que aumentó mucho la gente que ha debido recurrir a la caridad para alimentarse, incluso gente con trabajo, insisto. Como en toda Europa, la desigualdad ha aumentado claramente en el Reino Unido.

Cambios.

—El laborismo propone modificar el sistema de salud. ¿Cuál es la propuesta?

Aquí existe un sistema nacional de salud que es de cobertura universal y gratuita para todos los residentes. Eso es la gran "vaca sagrada" del Estado de bienestar social británico, y ningún gobierno se ha animado a echarle mano, pero cada vez se necesitan más recursos. Por un lado, la gente vive más y los adultos mayores necesitan más de la salud; segundo, la medicina avanza y hay tratamientos más sofisticados que requieren mayor inversión. La gran cuestión es cómo se logra mantener ese beneficio con recursos que son limitados. Los laboristas han acusado a los conservadores de cortar los fondos y de contratar servicios privados para dar cobertura. Pero los dos partidos han entrado en una competencia para ver quién promete más plata al servicio de salud. De dónde sacarán ese dinero, no queda muy claro.

—Y el otro gran tema son reformas en la educación…

—Proponen bajar el techo del costo de la matrícula de ingreso a la universidad. Lo que rebajarían igual lo debería pagar el Estado para el financiamiento de las universidades. Eso tiene que ver también con una cuestión demográfica. Los conservadores tienen un perfil de votante de mayor edad, por tanto pone distintos énfasis.

Se critica el gasto de seguridad social pero se mantienen las pensiones indexadas a los salarios y no han cortado ningún beneficio a los jubilados y pensionistas.

El laborismo, en tanto, tiene un electorado más joven, y plantea propuestas como la mencionada en cuando a bajar los costos universitarios…

El UKIP y el nacionalismo escocés.

—Si Cameron gana la elección, hay referéndum para definir la continuidad o no en la Unión Europea, con el partido UKIP, antieuropeo, como gran aliado.

—Sería altamente improbable que el UKIP (Partido por la Independencia del Reino Unido) entre en una alianza formal con el Partido Conservador. El aliado natural de los conservadores sería, como lo fue ahora, el Partido Liberal Demócrata. La cuestión es que no queda para nada claro que una alianza como la actual mantenga mayoría en el parlamento; podría ser en ese caso que el UKIP, sin entrar formalmente en la coalición de gobierno, le de el respaldo para hacer efectivo el referéndum citado.

Las encuestas dicen que el UKIP crece en las preferencias. Obtuvo el 3% en las elecciones de 2010, pero logró gran adhesión en las elecciones al Parlamento Europeo.

El tema es que si ganan los conservadores, la discusión sobre Europa seguirá, si gana el laborismo, hay tranquilidad en ese terreno, no solo en el Reino Unido, sino en todo el bloque, donde hay mucha expectativa, dada la escala del socio del que estamos hablando, la sexta economía del mundo.

Se teme que si hay un referéndum no se maneje bien. Puede ser una bomba de tiempo donde la gente, descontenta, puede votar mucho más allá de los partidos. Es algo muy difícil de manejar para las fuerzas políticas y por eso la gran preocupación de que haya una convocatoria en ese sentido.

—Otro asunto a tener en cuenta es el aumento en el caudal electoral del partido nacionalista escocés, que las encuestas indican que ganará claramente...

—Así es. Podría ser el fiel de la balanza si, como se espera, ninguno de los dos partidos tiene la mayoría absoluta. Los conservadores han agitado "el cuco" del PN escocés, que está más a la izquierda del laborismo, ante la posibilidad de que pueda tener mayor injerencia en las decisiones del parlamento británico.

—¿No es paradójico que los nacionalistas, que perdieron con su intención de independizarse, hoy tengan las mayorías?

—Sorprende, sí. El Partido Nacionalista Escocés perdió el plebiscito, pero en el escenario posterior ha tenido un apoyo muy grande la opinión pública. Tradicionalmente, los laboristas eran mayoría en Escocia en las elecciones nacionales, y ahora todas las encuestas dicen que el nacionalismo sacará una amplia mayoría de las bancas en Escocia, lo que configura uno de los factores más delicados para el laborismo, y que pone en juego su mayoría absoluta en caso de ganar.

Por otro lado, los nacionalistas escoceses han puesto énfasis en comunicar que no tienen en un horizonte de corto plazo la convocatoria a un nuevo plebiscito. La cuestión de la independencia escocesa está flotando en el aire, de todos modos, y con la fortaleza que lograrán, quizás en cinco años o algo más, es casi inevitable que haya otro plebiscito. Otra paradoja es que si bien el triunfo de los nacionalistas escoceses le quitaría votos al laborismo, a la hora de las alianzas podría ser un buen socio, sin entrar en una coalición formal, pero sí con un apoyo parlamentario que podría ser importante.

Ficha técnica.

Francisco Panizza es uruguayo y tiene 67 años de edad. Está radicado en el Reino Unido desde hace tres décadas. Se doctoró en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de la República y obtuvo un Ph.D en Ciencia Política en la Universidad de Essex (Reino Unido). Actualmente es profesor de Política Latinoamericana en el Departamento de Estudios de Gobierno de la London School of Economics. Se especializó en el estudio del populismo y los procesos políticos y económicos de América Latina.

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