HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Hay una leve recuperación industrial

Las expectativas de los empresarios siguen negativas, pero menos que el año pasado.

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Tratar de producir más con lo mismo. Foto: Archivo El País

A partir de la segunda mitad del año pasado aparecen algunas señales positivas sobre la evolución de la economía, entre ellas se frenó la caída de la producción industrial y se insinuó una leve recuperación. En el primer trimestre del año, se confirma el escenario de leve recuperación, y ello tiene asociado que el clima empresarial sea de menor pesimismo. Todavía no se puede hablar de optimismo porque las amenazas que tiene la viabilidad de los negocios siguen presentes, los aumentos en la producción son selectivos y sigue habiendo un cambio estructural con ganadores y perdedores.

Para ver la evolución del sector industrial en su conjunto, conviene corregir el índice de volumen físico de producción que mide el INE, excluyendo la refinería de Ancap y la producción de celulosa. En el caso de la refinería, es una producción relevante en el total que cada tanto tiene frenos para mantenimiento y eso modifica drásticamente la estadística. En el caso de la celulosa los mega-proyectos recientes alteran también las comparaciones a lo largo del tiempo.

En el gráfico superior del cuadro adjunto se ilustra la historia de producción industrial en términos físicos y sin incluir a estas dos actividades. A pesar de la pausa que impuso en el año 2009 la crisis internacional, hay una tendencia ascendente que se frena en el 2012 donde se observa un estancamiento prolongado. Este freno fue la antesala de un año difícil hasta que en la segunda mitad del 2016 se registran leves mejoras.

La referencia del primer trimestre del presente año es un aumento del 2,2% para la industria sin refinería ni celulosa mientras que todas las actividades industriales en su conjunto registraron una contracción del -7,4%. La diferencia obviamente radica en que la refinería se frenó por mantenimiento y por ello registra una caída del 52,6% en la producción, y la fabricación de celulosa también cae en el trimestre a una tasa del -2,5%.

La recuperación reciente es leve, por lo tanto, si se mira el promedio del último período de un año, todavía el nivel está por debajo del período anterior (-0,5%). Con esta situación como referencia, cabe preguntarse cuáles son las industrias que en el último año crecieron y cuáles son las que muestran mayores dificultades. Como criterio de relevancia se puede seguir la incidencia en la variación total, o sea la combinación de la participación en la producción total y la variación registrada en el último año. A modo de ejemplo, si una industria es muy poco importante va a tener una escasa incidencia en la variación total a pesar de registrar un aumento en la producción; para llegar a incidir significativamente tiene que tener un fuerte incremento.

De las 60 industrias para las que se puede calcular la incidencia hay 20 con variaciones positivas, 10 sin variación y 30 con una caída. Dentro de las positivas se destacan cuatro actividades: Laboratorios farmacéuticos (incide +0,6), Frigoríficos (incide +0,6), Molinos de arroz (+0,3) y Herrería de obra (+0,3). Las restantes 16 industrias aportan 1,2 puntos porcentuales al crecimiento total de la industria.

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Una de las características de este momento es que hay muchas industrias que siguen con variaciones negativas al tomar el promedio de los últimos doce meses. De las 30 hay 6 que tienen la mayor incidencia y son: Automóviles (-0,5%), Otros alimentos no especificados (-0,5), Plástico (-0,4), Marroquinería (-0,2), Plaguicidas (-0,2) e Instrumentos médicos (-0,2). Los restantes 24 sectores suman una incidencia negativa de -1,4.

Desde la segunda mitad del año pasado, se estima hay crecimiento leve en la producción y eso impactó en las expectativas de los empresarios. La Cámara de Industrias del Uruguay hace una encuesta entre las empresas buscando las expectativas para los siguientes seis meses. Una parte de la encuesta solicita la visión positiva, igual o negativa para la economía nacional y para la propia empresa del encuestado. No hay una coincidencia exacta entre las respuestas y la serie histórica muestra que cuando hay pesimismo fuerte para la economía hay pesimismo para la empresa pero con menor intensidad.

En el gráfico que se encuentra a la izquierda del cuadro adjunto se observa la evolución en los últimos tres años del saldo entre las respuestas positivas y las negativas. Hay un deterioro muy importante en la percepción para la economía en su conjunto en el año que va desde mediados del 2015 y mediados del 2016.

En las últimas mediciones se observa una mejora en la percepción. Esto se extiende al dato puntual de enero que es el último disponible. En el último trimestre del año pasado el saldo de respuestas negativas superó al de positivas en el caso de la economía en su conjunto en 27 puntos porcentuales. Por su parte, cuando la pregunta trató de las expectativas sobre la propia empresa el saldo negativo fue de 10 puntos porcentuales.

Para tener como referencia, en períodos de crisis profunda el saldo fue del orden de 40 puntos negativo. Por su parte, los mejores momentos registraron valores de la misma magnitud pero positivos.

La encuesta de la gremial empresarial también incluye preguntas sobre las expectativas de las ventas en el mercado interno y en el mercado de exportación. En el gráfico de la derecha se muestra la evolución de los saldos de respuestas para estas dos preguntas. La evolución tiene un correlato con la historia que cuenta la gráfica sobre la situación esperada para la economía y la empresa.

En este caso, el detalle que se incorpora es que la recuperación de las expectativas positivas tiene un pie más fuerte en el mercado interno que en el de exportación.

Esta respuesta no llama la atención si se toma en cuenta la evolución marcadamente desfasada entre el tipo de cambio y los restantes precios internos, en especial los salarios.

Entre el encarecimiento del trabajo para la producción, la rigidez para asignar tareas a los empleados y el abaratamiento del capital, es lógico que exista algún impacto en la estructura de producción.

Hay un proceso de sustitución de mano de obra por máquinas y procesos automatizados. Es algo que ya tiene carácter de tendencia y cuando se observa el desarrollo tecnológico se concluye que esta situación se va agravando año a año.

El gráfico de la parte más baja del cuadro indica tasas de variación anual para promedios de doce meses en el caso de las horas totales trabajadas y el volumen físico producido con esas horas.

Es generalizado el comportamiento en el que las horas evolucionan por debajo (aumentan menos o caen más) que la producción. Esto indica que la productividad media por hora está subiendo en la medida que se logra producir con menos esfuerzo de mano de obra.

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