PAUL KRUGMAN

Habla el dinero barato

Con todo lo que está sucediendo, desde Trump hasta el "Brexit" y el horror de Dallas, es difícil concentrarse en lo que está pasando en los mercados financieros, en especial porque no enfrentamos ninguna crisis inmediata. Sin embargo han estado sucediendo cosas extraordinarias, especialmente en los mercados de bonos.

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Bancos debieron vender dólares para hacerse de pesos. Foto: Archivo.

Y porque el dinero todavía hace que gire el mundo, se debe poner atención a lo que los mercados están tratando de decir.

Específicamente, ha habido una caída extraordinaria en las tasas de interés a largo plazo. A finales del año pasado, el rendimiento en los bonos del gobierno estadounidense a 10 años fue de alrededor de 2,3%, ya históricamente bajo; ahora, de solo 1,36%. Los bonos alemanes, el activo seguro en la eurozona, están produciendo -0,19%, es correcto, menos. Básicamente, los inversionistas están dispuestos a ofrecerles dinero a los gobiernos por nada o menos que nada.

Algunos comentaristas culpan a la Reserva Federal y al Banco Central Europeo y los acusan de diseñar tasas de interés "artificialmente bajas" que alientan la especulación y distorsionan la economía. ¿Qué significa "artificialmente bajos" en este contexto? ¿En comparación con qué? Históricamente, la consecuencia del dinero fácil en exceso ha sido la inflación fuera de control. Eso no está pasando en Estados Unidos, donde la inflación todavía está por debajo del objetivo de la Reserva, y, definitivamente, no está sucediendo en Europa, donde el BCEl ha estado tratando de incrementarla, sin conseguirlo.

Al contrario, los acontecimientos en las economías reales nos están diciendo que las tasas de interés no son lo suficientemente bajas, es decir, mientras las tasas bajas pueden estar teniendo sus efectos habituales de reforzar al sector de la vivienda y, hasta cierto punto, al mercado bursátil, esos efectos no son lo suficientemente grandes para producir una recuperación fuerte. Pero, ¿por qué?

En algunos episodios de costos muy bajos de los préstamos gubernamentales en el pasado, la historia ha sido de una huida hacia la seguridad. Sin embargo, hay pocos signos de que hoy haya un proceso motivado por un miedo como ese. Las primas sobre los bonos corporativos riesgosos, que aumentaron durante la crisis financiera del 2008, han permanecido bastante bajas. Los márgenes de los bonos europeos, al igual que la diferencia entre las tasas de interés italianas y alemanas, también permanecen bajas.

Por cierto, los efectos colaterales del voto de Gran Bretaña para salirse de la Unión Europea se ven bastante limitados, al menos hasta ahora. La libra bajó y los inversionistas han estado sacando dinero de los fondos para invertir en el mercado inmobiliario londinense. Sin embargo, las acciones británicas subieron y no hay nada semejante al tipo de pánico que parecía pronosticarse previo al referendo. Todo lo que parece haber sucedido es la intensificación de la tendencia hacia tasas de interés todavía más bajas.

Entonces, ¿qué está pasando? Yo creo que se parece a una Gran Capitulación. Desde hace algún tiempo, diversos economistas —el más famoso de todos, Larry Summers, pero también quien escribe— han estado advirtiendo que es posible que todo el mundo se esté volviendo como Japón. Es decir, pareciera que una demanda débil y un prejuicio hacia la deflación son problemas persistentes. Hasta hace poco, no obstante, los inversionistas actuaban como si todavía esperaran un retorno a lo que solíamos considerar condiciones normales. Ahora, ya tiraron la toalla, admitiendo que la debilidad persistente es lo normal nuevo. Esto significa tasas de interés a corto plazo por un plazo muy largo y tasas de interés bajas a largo plazo de inmediato.

Lo que los formuladores de políticas deberían hacer es aceptar el ofrecimiento de los mercados de un financiamiento increíblemente barato. Los inversionistas están dispuestos a pagarle al gobierno alemán para que acepte su dinero; la situación de Estados Unidos es menos extrema, pero hasta aquí las tasas de interés reales son negativas.

Dicen que el dinero habla; bueno, el dinero barato está hablando muy claramente ahora, y nos está diciendo que invirtamos en nuestro futuro.

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