HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

El gobierno se apropia del superávit de UTE

En los últimos doce meses el Ente aportó US$ 400 millones al Ejecutivo por dividendos.

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Técnicos de UTE habían sugerido que suba de tarifas de la empresa no superara 3%. Foto: F. Flores

El resultado fiscal del sector público es una variable fundamental, cuyo signo y magnitud tiene implicancias trascendentes en el desempeño de la economía. Ese resultado incluye a distintos actores. Por un lado, al gobierno central y los organismos de seguridad social, cuyo accionar se rige por lo establecido en el Presupuesto. Pero también incluye a las empresas públicas (EE.PP.), que son autónomas.

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Debido a esa autonomía, eventuales superávit de las EE.PP. en principio no tienen porqué contribuir a financiar gastos del gobierno central. La contribución que deben hacer a la Tesorería proviene de los impuestos que como cualquier empresa deban pagar y de los aportes que, a modo de dividendos, efectúan a su accionista principal, que es el Estado.

Si pese a esos aportes aún son superavitarias, el excedente lo deberían destinar a amortizar deudas o financiar inversiones. Sin embargo, en los últimos meses el gobierno pidió a UTE aportes extraordinarios, que destina a financiar el gasto. Es un método indirecto de obtener mayores recursos sin pasar por la autorización parlamentaria de solicitar mayores impuestos. Como tal no deja de constituir presión fiscal que atenta contra la competitividad de la economía

Los últimos datos conocidos sobre el desempeño de las EE.PP. señalan que en los doce meses finalizados a julio del presente año, su resultado fue levemente superavitario en 0,1% del PIB. Este número hay que compararlo con el superávit del 1% registrado un año atrás y con el 0,3% observado al cierre de 2016, lo que habla de un marcado deterioro.

Eso puede llamar la atención en momentos en que las principales empresas anuncian ganancias en el primer semestre.

De hecho, en una perspectiva de plazo mayor, tal cual se muestra en el gráfico alargado que aparece en la parte alta del cuadro, pese al deterioro, los números están en negro, contrastando con el rojo registrado en el año 2014. El déficit se revierte a lo largo del año 2015, alcanzando el superávit su valor máximo a mediados de 2016, y desde entonces se vino deteriorando hasta el casi equilibrio actual.

Mucho se habló del excesivo gasto de las EE.PP. en la pasada administración, fundamentalmente en materia de inversiones, algunas de las cuales están siendo investigadas por la justicia. Sin embargo, se ajustaron a la baja y no contribuyen al deterioro actual.

En el mismo gráfico se ilustra la evolución del resultado corriente, es decir el global excluidas las inversiones, y muestra un comportamiento similar: una mejora hasta mediados de 2016 y un paulatino deterioro desde entonces. Es más, el resultado corriente actual es inferior al registrado en 2014.

Hay que ver entonces que sucedió con el resultado corriente, para explicar la disminución del superávit global de las EE.PP.. En el gráfico alargado que aparece en el medio del cuadro se muestra la evolución de dos variables, una es el resultado primario corriente que divulga el gobierno, y otra es una construcción propia de lo que denominamos el resultado primario ajustado. Se observa que siguen la misma evolución hasta mediados del pasado año, deteriorándose desde entonces el divulgado por el gobierno, y levemente el ajustado.

El resultado primario corriente es el resultado global descontadas las inversiones y el pago de intereses. El resultado primario ajustado es el anterior sin considerar los dividendos en efectivos que realizan las EE.PP. al Tesoro. Por tanto, la diferencia radica en los dividendos.

Dicho de otra manera, el resultado global de las EE.PP. se deteriora por que aumentan las transferencias que realizan al gobierno. Un año atrás los dividendos netos pagados por la EE.PP. equivalían al 0,4% del PIB, a fines de 2016 subieron al 0,6% y en la actualidad representan el 0,8%.

Prácticamente todo el aumento se explica por los mayores aportes que se le solicitaron a UTE. A esta empresa se le estaban solicitando aportes por US$ 70 millones al año. Pero en diciembre de 2016, debido a las ganancias extraordinarias generadas por las abundantes lluvias y la generación eólica se incrementaron hasta representar US$ 400 millones en la actualidad. Se llega a esa cifra acumulando los aportes normales, más los US$ 150 millones para recomponer el Fondo de Estabilización Energética y un aporte extraordinario por ganancias elevadas que al cabo del año deberá ascender a US$ 225 millones.

Debido a estos aportes, el resultado de caja de UTE acumulado en los últimos doce meses arrojó un déficit por US$ 122 millones, pero si se lo ajusta por el aporte extraordinario realizado sería superavitario en US$ 200 millones.

Esos mayores aportes son los que explican el deterioro en el resultado global de las EE.PP. Visto así, en principio el deterioro no debería preocupar, ya que lo que pierden las EE.PP., más concretamente UTE, lo gana el gobierno central a través de mayores ingresos.

Del análisis de la evolución de las cuentas de las EE.PP. se puede apreciar el importante rol que están cumpliendo actualmente para ayudar a abatir el déficit global.

En el gráfico que aparece abajo a la izquierda se muestra la evolución de los costos de generación eléctrica medidos en términos de los ingresos de UTE y se los compara con el promedio de esa relación desde el año 2001 a la fecha. Los costos considerados son los salarios y las compras de bienes y servicios.

Se ve allí como los costos observados desde 2015 en adelante son inferiores al promedio. En tal sentido, los sucesivos ajustes de tarifas, en particular el de enero pasado, prácticamente en línea con la inflación pasada, tuvieron un objetivo fiscalista que se manifestó en mayores transferencias al gobierno.

Ancap es la otra gran empresa pública, que recientemente presentó el balance del primer semestre, que arrojó ganancias por US$ 77 millones. El resultado de caja, que es el que divulga mensualmente el MEF, presenta un superávit por US$ 131 millones en el mismo período.

Si se lo compara con el mismo lapso de 2016 se constata un deterioro, que es fácilmente explicable. En primer lugar, hubo un aumento de costos, ya que la refinería permaneció cerrada en el primer semestre y hubo que importar destilados. A su vez, se pagaron mayores impuestos (US$ 270 millones más que un año atrás), donde incide de manera importante una multa atrasada.

No obstante, si también se compara la evolución de las compras de bienes y servicios (básicamente petróleo y derivados) medidos en términos de los ingresos, tal como se muestra en el gráfico que aparece abajo a la derecha, se ve que hace dos años el ratio está un 20% por debajo del promedio 2001 a la fecha.

Otro indicio de sobreprecio, que en este caso no permite transferir recursos a la Tesorería, ya que la empresa petrolera no lo hace, pero sí cubrir las ineficiencias internas.

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