ISAAC ALFIE

Funcionarios Públicos (II): subestimación

En mi columna anterior mostré el error de análisis que comete la ONSC al comparar la evolución histórica del número de funcionarios públicos en relación al empleo total y, en especial, en el cálculo de dicho empleo previo al 2006.

En esta ocasión, buscaré completar el análisis ya desde una óptica más conceptual. De todas maneras, me remito al cuadro publicado en la anterior entrega.

Vínculos/Funcionarios.

Se ha repetido que vínculos laborales no es lo mismo que funcionarios públicos y que ello explicaría parte del aumento. La serie estadística oficial (1) nos dice que la relación entre ambos es muy estable, representando la cantidad de funcionarios un 93.3% - 93.4% del total de vínculos laborales, es decir, poco menos del 7% del total de funcionarios tiene más de un vínculo, usualmente docente y otro cargo. Siendo siempre igual, el análisis mediante vínculos laborales no distorsiona las conclusiones y es más preciso que utilizar únicamente el número de funcionarios. De todas maneras, cuando se analizan las tendencias, cualquiera de ambas cifras nos dicen lo mismo. Por tanto este argumento no es válido.

Evolución.

Las cifras presentadas muestran dos periodos bien diferenciados, entre 1995 y 2004 donde la cantidad de funcionarios cae de manera sistemática, 30.000 en total y, a partir de 2005, donde crece de la misma forma. Ahora bien, en este último período hay tres sub períodos. Entre 2005 y 2009, donde aumenta en 25.000, entre 2009 y 2014, donde el crecimiento del número de empleados públicos supera las 40.000 personas y, a partir de dicho año, que se observa un estancamiento. Llama la atención como en los años electorales, 2009 y 2014, pese a la prohibición constitucional, el número de empleados públicos aumenta en 9.000 y 8.000 respectivamente; en 1999 y 2004 habían caído.

Esta expansión se da en medio de un período de bonanza económica, cuando el sector privado demandaba personal y existía dificultad en el mercado para encontrarlo calificado. El desperdicio de la oportunidad fue notorio.

Otras contrataciones.

La estadística que publica la ONSC nos muestra la cantidad de vínculos laborales y funcionarios del Estado como tal, es decir, Poderes Legislativo y Ejecutivo, organismos del 220 y 221 de la Constitución de la República y los gobiernos departamentales. Ahora bien, existen otras formas de contratación del Estado que están fuera de la medición, como —y quizás se me escape alguna—, las sociedades anónimas propiedad, básicamente, de las EE.PP, algún fideicomiso público que suele administrar la CND (esta es menor), los contratos con ONG y, en algún caso directamente con organizaciones gremiales y, las llamadas personas de derecho público no estatales. Ninguna de las formas las "inventó" la actual administración, pero claramente han abusado en su proliferación y uso y, seguramente, acrecido la plantilla de personal de las pre-existentes. Algunos notorios casos son las contrataciones en el Mides, las S.A. propiedad de Ancap, la limpieza y otros servicios en ASSE, etc. Se debería relevar esta información para conocer la realidad del empleo público. Estoy convencido que nos llevaríamos una ingrata sorpresa.

Sin perjuicio de lo anterior, el volumen de información que el sector público le requiere al sector privado, hace que éste tenga algunos miles de trabajadores meramente para cumplir con esa tarea.

Argumentos erróneos.

Por fuera de la principal falacia que constituye relacionar la cantidad de empleados públicos con el total de empleados del país, —la relación valedera es contra el total de la población a quien se le brinda servicios—, se han esgrimido otros argumentos que pretenden justificar el aumento de funcionarios que, en mi juicio son al menos relativos. Así tenemos, "los servicios han mejorado; ahora hay menos alumnos por clase; antes no se medían todos los cargos; todos los nuevos puestos de trabajo se concentran en Educación, Salud y Seguridad, etc."

Es cierto que las estadísticas muestran que una parte importante del aumento de funcionarios están en los citados sectores, pero, todos sabemos que en el sector público muchas veces se ingresa por un lado y, mediante un pase en comisión, se termina trabajando en otro. Desconozco la magnitud de esta "filtración". Los sondeos de opinión indican que los servicios no han mejorado. ASSE, con bastante menos usuarios tiene más personal. La educación pública ha reducido la cantidad de alumnos por dos motivos, el demográfico en función de que la cantidad de nacimientos son desde 2010 unos 8.000 menos que en la década de los 90 (2), y el aumento de la matrícula privada. La cobertura de medición no ha cambiado. Para finalizar, hay que tener en cuenta que el uso de la tecnología debería reducir, al menos en algo, la cantidad de trabajo por unidad de producto final, también en el sector público.

Dos anotaciones finales respecto a los vínculos laborales del sector público, aún subestimados como expliqué:

i) Representan hoy la mayor proporción sobre la población total en la serie conocida, aun por encima de previo a las leyes de 1995. Su mínimo está en el 2004, tanto en cantidad como en porcentaje de la población.

ii) Si, incorrectamente, se considera la proporción del empleo público sobre el total, los valores actuales también son de los máximos, sólo superados por los de 1995 - 1997 y 2002 - 2003, cuando los problemas de crisis regional deterioraron mucho el sector privado. No olvidemos que en el sector público no hay despidos.

(1) Los vínculos de no funcionarios de 1996 a 1999 se estimaron interpolando los de 1995.

(2) Los nacimientos promediaban 55.000 en los 90 y rondan los 47.000 desde hace ya varios años.

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