JORGE CAUMONT

Externalidad muy positiva

Escribo esta columna luego que escuchara declaraciones de personas vinculadas a la actividad turística, sobre las expectativas que tienen en relación con la temporada estival.

viajero con valija, la diáspora de publicistas uruguayos
Foto: Archivo El País.

Me apuro a comentar que se trata de declaraciones que son coincidentes en que será la mejor temporada en muchos años, y tal vez de la historia de nuestro país. La evidencia que respalda a esas declaraciones es lo que viene ocurriendo en los feriados largos comunes y aún durante los que no lo son: la gran afluencia de turistas argentinos y brasileños a los principales puntos turísticos de nuestro país. Me interesa indicar por qué, aún sin esa evidencia, podemos anticipar el resultado que con otros indicadores han venido expresando las personas señaladas. Basta repasar la situación macroeconómica de nuestros dos grandes vecinos.

Argentina.

Tras tres trimestres de caída de la actividad económica y de aumento del desempleo, en el primero de este año la economía ha crecido levemente y en el segundo lo ha hecho con mayor impulso, algo que seguramente habría mejorado en el tercero que recién finaliza dados los anticipos de origen público —el estimador mensual de actividad económica del Indec— y privado —el Índice Líder de la Universidad Torcuato di Tella (UTdT)—. A estos se agrega una reducción del desempleo en el segundo trimestre del año y asimismo, indicadores específicos. Entre ellos, se cuenta el Indicador de la Producción Industrial de FIEL que marca registros crecientes, junto con el indicador oficial (EMI), que vienen creciendo desde septiembre del año pasado y también el indicador oficial del sector de la construcción, con un muy significativo avance desde abril de 2016. En resumen, la actividad crece y con ella el ingreso en el país, una de las variables determinantes del consumo privado que se nutre de producción local pero también de producción de bienes y de servicios como el turismo, entre muchos otros importados. Es una buena noticia para nuestro país que el crecimiento argentino se esté dando, ya que tiene como corolario la demanda derivada por bienes y servicios uruguayos.

Estos indicadores son los que han provocado un destacable aumento del Índice de Confianza de los Consumidores y del Índice de Confianza en el Gobierno —ambos de la UTdT—. En este último caso es hoy 59% mayor al que dejara el gobierno anterior en diciembre de 2015.

Sin embargo, la razón más importante para anticipar que el turismo será una actividad que tendrá una contribución mucho mayor a la que ha tenido en los últimos veinte años a la producción y al ingreso en nuestro país, es la relación de precios que existe con Argentina. Cuando se observa el comportamiento del tipo de cambio —en un mercado en el que hay libertad para la compra de moneda extranjera— y se le compara con los precios al consumo y con la evolución que han tenido los salarios en los últimos tres años se observa un fuerte aumento de la capacidad de compra de los argentinos en moneda extranjera. En otras palabras, que —seguramente por el ingreso de capitales al país que frenan la apreciación del dólar a la par de aumento de los salarios y de los precios internos— los precios de los productos en el exterior, en dólares, se les presentan favorables. O dicho aún mejor: los precios relativos en el caso concreto de nuestro país, se han vuelto relativamente más favorables.

Brasil.

El país norteño presenta, desde el punto de vista político, una situación diferente a Argentina. El presidente, según encuesta de Ibope de fines de septiembre, tiene una aprobación de solamente 3% de los consultados. Sin entrar en las razones que dan lugar a esa evaluación, desde el punto de vista económico la situación es diferente. Tras once trimestres de caída, la economía ha vuelto a crecer en abril-junio de este año, el empleo mejora y los indicadores de avance muestran la continuidad de la expansión. También otros resultados sectoriales como en la industria, las ventas minoristas y el agro muestran mejor escenario productivo y alientan la suba de la confianza de empresarios y a la propia Bolsa de Valores de São Paulo, que ha casi duplicado su índice en veintidós meses. La actividad en aumento y con ella el ingreso constituyen buenas noticias para las ventas uruguayas a brasileños.

Pero también es sumamente importante como en el caso argentino, el aumento de la capacidad de compra en moneda extranjera de los salarios, que si bien fuera notable entre 2011 y 2015 por las razones políticas de la etapa final de Dilma Rousseff en el Planalto, no se ha atenuado enteramente y se mantiene una gran deflación en dólares que hace a nuestros precios relativos favorables.

En definitiva.

Mayor ingreso y mayor capacidad de compra en moneda extranjera de nuestros vecinos son dos elementos que operan favorablemente para una demanda por los servicios de turismo de nuestro país y de todos los sectores que le acompañan, que será excepcional como lo adelantan representantes del sector. En particular, a impulso de esos sectores el primer trimestre de 2018 será de alto crecimiento de la economía uruguaya.

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