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Europa y Japón, las mejores opciones para la inversión

El 2015 sin dudas fue un año muy complejo para la economía uruguaya, en línea con la evolución del crecimiento de los países emergentes y sobre todo de Latinoamérica.

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La Bolsa de Frankfurt. Foto: Reuters

El 2015 sin dudas fue un año muy complejo para la economía uruguaya, en línea con la evolución del crecimiento de los países emergentes y sobre todo de Latinoamérica. La tasa de desempleo en niveles similares a los vistos en el año 2009, sumado a la creciente inflación producto de la apreciación del dólar como factor más relevante, han mermado el crecimiento del país.

Evaluando las principales causas de este deterioro en la economía uruguaya, nos encontramos con 3 factores externos que explican en gran medida que el Fondo Monetario Internacional anticipe un crecimiento por debajo del promedio en 2016. En este sentido, Brasil, China y Argentina, principales socios comerciales de Uruguay han mostrado un escenario complejo donde la principal economía de Latinoamérica se encuentra en recesión, donde la sequía, el endurecimiento de la política monetaria (que pasó de 12,25% a 14,25% en un año) y los problemas políticos, han generado una fuerte fuga de capitales de la región.

Argentina en tanto, ha venido mostrando una notoria mejora, pero aún se ubica en niveles muy poco deseados, con una inflación superior al 14% y que podría subir nuevamente tras la fuerte caída del peso argentino en el mes de diciembre.

Por último y más importante, la desaceleración de la economía china ha sido el principal foco de preocupación para los mercados internacionales, generando un desplome en los mercados bursátiles en las primeras semanas del año.

Las cifras del sector de manufacturas permanecen en terreno contractivo por séptimo mes consecutivo, siendo el mejor ejemplo para entender como la evolución de la economía del gigante asiático ha venido desacelerándose, creciendo a un ritmo menor al esperado por el mercado. Adicionalmente, la fuerte depreciación del yuan, ha sido un balde de agua fría para los países exportadores, ya que el consumidor chino pierde poder adquisitivo, debilitando las importaciones del país asiático, en un intento por ayudar al sector exportador de la segunda economía más grande del mundo.

Siguiendo con China, las proyecciones para este año indican una mayor desaceleración, donde se espera un crecimiento en torno al 6,3%, que a simple vista es un crecimiento que lo quisiera prácticamente cualquier país, pero para el gigante asiático, esto representa un crecimiento cercano a la mitad de lo que crecía hace cinco años atrás. Repasando las últimas cifras macroeconómicas, los datos publicados han agravado los temores de un frenazo en la economía, donde tanto la actividad manufacturera como los servicios se han contraído, generando una percepción de mercado que el país crecerá a un ritmo bastante inferior al 6,9% actual. De todas formas, es importante destacar que aproximadamente el 80% de la bolsa de China está compuesta por pequeños inversionistas que cuentan con un escaso conocimiento financiero, generando una baja relación entre la evolución del mercado financiero con respecto a la situación económica real.

De esta forma, el mercado de manera prácticamente unánime, recomienda buscar oportunidades en mercados desarrollados en desmedro de los emergentes. La fuerte caída de las materias primas, el bajo crecimiento y alta dependencia de la evolución de la economía china han generado fuertes caídas en las bolsas de mercados en vías de desarrollo, donde el Bovespa, principal índice bursátil de Brasil es el mejor ejemplo del negativo desempeño de los emergentes con un desplome cercano al 42% en 2015 medido en dólares, sumado a que el índice ya cotiza por debajo de los mínimos (también medido en esa moneda) alcanzados en la crisis subprime.

Por lo tanto, este 2016 aparentemente será una continuación de lo que fue 2015, con un mejor desempeño de los mercados desarrollados por sobre los emergentes, ante la divergencia que existe en el crecimiento de las regiones comparadas con EE.UU., Europa y Japón creciendo a un ritmo bajo, versus la desaceleración de los emergentes.

Haciendo un repaso a la historia, los mercados emergentes pudieron sortear la crisis de 2008-09 relativamente bien. Por desgracia, la mayoría abusó de un dólar débil y bajas tasas de interés, una vez que la Reserva Federal comenzó con su programa de medidas cuantitativas, generando una gran deuda en moneda norteamericana, alcanzando niveles sin precedentes.

Adicionalmente, el auge de los préstamos a estos países, fue impulsado por la entrada de capitales provenientes de inversionistas de las economías desarrolladas que buscaban mayores rentabilidades.

La rápida recuperación de los precios de las materias primas después de la crisis también ayudó a crear la falsa impresión de que las economías exportadoras de materias primas se habían beneficiado de una mejora permanente en sus términos de intercambio. Actualmente, podemos ver que la fiesta se acabó hace un tiempo, donde el dólar escaló fuertemente, generando una deuda aún más abultada por efectos de tipo de cambio. Por lo tanto, tenemos que establecer que si para un país desarrollado ha sido muy difícil bajar los niveles de endeudamiento, para un país emergente será prácticamente imposible, sin dañar el crecimiento económico, ya que el hecho de pagar la deuda, tiene el costo de oportunidad de dejar los estímulos al crecimiento. Es por esto, sumado a que en términos del precio de las acciones en relación a las utilidades que generan las empresas, es que no descartamos una caída adicional en torno al 15% para los mercados emergentes (medido en dólares).

Dónde invertir.

Pasando al lado de las inversiones, dentro de los mercados desarrollados, nuestra preferencia está en Europa y Japón por sobre EE.UU. Esta tesis de inversión supone un crecimiento más modesto a lo que se espera ahora, explicado por el alza de tasas de interés en diciembre y con las perspectivas de la Reserva Federal de subir en torno a cuatro veces más el costo del dinero, podría impedir un mayor crecimiento, donde ya se han notado ciertos factores de riesgo como la baja inflación, principalmente producida por el desplome del petróleo.

A esto se le suma el negativo desempeño del sector manufacturero que pasa a terreno de contracción por segundo mes consecutivo, situación que no ocurría desde el año 2012. Adicionalmente, el impulso al crédito ha mostrado cierto deterioro, situación que podría mermar la evolución de la economía norteamericana.

Por otro lado, la economía europea aún goza de los beneficios de un euro débil, donde el sector exportador se vuelve más competitivo, sumado a la constante caída de las tasas de desempleo y una macroeconomía que ha mostrado una notoria mejoría. A esto hay que sumarle el compromiso del Banco Central Europeo, quien ha utilizado la frase "haremos lo que sea necesario" para referirse a nuevas medidas de estímulo si la economía pierde su impulso. Esto le da un piso a la renta variable europea, dándole un interesante atractivo.

Manteniendo el foco en Europa como una de las regiones más atractivas para invertir este año, donde los factores que motivaron la subida de los índices europeos en 2015 (estímulos monetarios, recuperación económica, petróleo y euro baratos) y que han llevado a estas bolsas a registrar los mejores resultados en relación a sus pares desarrollados, siguen ahí.

Adicionalmente, el consenso de mercado apunta a un interesante atractivo en las acciones españolas, eso sí teniendo en cuenta la evolución política, que podría generar cierta volatilidad. De todas formas, el crecimiento de la economía ibérica, que estaría dejando sus peores momentos atrás, podría generar oportunidades de inversión con rentabilidades cercanas al 15% en 2016.

Japón, por su parte, también ha ido ajustando su programa de compras de activos con la intención de generar mayor liquidez en el mercado y adicionalmente darle una mano a las inversiones niponas. A su vez, la economía japonesa ha mostrado una positiva recuperación, con un crecimiento en los salarios y el desempleo más bajo registrado desde la década de los 90. Por lo tanto, las medidas de Shinzo Abe, conocidas como los "Abenomics" han estado dando resultados.

El dólar puede ser buena alternativa.

La recomendación para los inversores que estén buscando opciones debería apuntar a los mercados tradicionales y no descartar la especulación monetaria, en mercados bajistas o con alta volatilidad donde la compra/venta de divisas suele ser una buena opción de cobertura. En este sentido, el dólar puede ser una atractiva oportunidad de inversión, sobre todo con respecto a monedas ligadas a materias primas.

Considerando un escenario alternativo y perfectamente probable, en caso de mantenerse la incertidumbre mundial y pasar de un pequeño episodio de alta volatilidad a una nueva crisis, los activos considerados refugio como el oro podrían ser la alternativa perfecta para cubrir pérdidas en materia de inversión.

* El autor es Ingeniero comercial de la Universidad del Desarrollo. Se ha desempeñado profesionalmente como analista de mercado del departamento de estudios de Forexchile/Uruguay/Peru, como jefe del departamento de análisis en X-Trade Brokers y portfolio manager de Zurich AGF. Premio Morningstar 2014 al mejor fondo categoría Europa Desarrollada. Actualmente es el jefe del departamento de estudios de Forexchile/Uruguay/Perú.

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