EUROPA TIENE COMO PRIORIDAD AFRONTAR LAS CONSECUENCIAS DEL BREXIT

Empresarios españoles miran hacia América

En el marco de la visita oficial que iniciará mañana en Uruguay el presidente del Gobierno español Mariano Rajoy, los mandatarios tendrán en su agenda la posibilidad de inversiones de empresas españolas en el país y la marcha de las negociaciones para un acuerdo Unión Europea–Mercosur.

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Gonzalo Garland. Foto: El País

Al respecto, el economista Gonzalo Garland, docente y Director de Relaciones Externas de la IE Bussines School de Madrid, manifestó que el interés de los empresarios españoles por los países latinoamericanos ha crecido, a partir de un repunte de la economía española y buenas posibilidades de negocios en varios países.

Sin embargo, señaló que las negociaciones entre Mercosur y Unión Europea no avanzarán al ritmo deseado. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Qué papel está dispuesto a jugar España como aproximación de América Latina al Viejo Continente?

—Toda América Latina y Uruguay en particular, tiene una relación especial con España, y ha sido este país el que ha liderado siempre la defensa de los intereses de América Latina en la Unión Europea. También es un momento bueno por las condiciones en que se encuentra la economía española; Rajoy puede estar tranquilo puesto que después de muchos años de crisis la economía de España se ha recuperado e incluso con un ritmo superior al que se pronosticaba. Da la sensación de que la recuperación se consolida, se han ajustado al alza también los parámetros de crecimiento para el año que viene y en 2017 se van a recuperar los niveles de producción previos a la crisis..

Seguramente la agenda de Vázquez y Rajoy no será la misma que ocupó el tiempo de ambos presidentes en la visita de Tabaré Vázquez a España hace seis meses. Hay temas que afectan a nivel global y que estarán en el intercambio: las políticas de Donald Trump, el avance del Brexit, lo que está pasando en Venezuela, entre otros.

Es muy probable que escuchemos a los dos presidentes bregando por el libre comercio, pero de ahí a lograr los avances esperados en las relaciones entre bloques, caso Unión Europea- Mercosur, es más difícil. Seguro que se va a analizar esa situación, y también están las buenas expectativas que tienen los empresarios españoles en reforzar sus inversiones en la región.

—¿Cuál es la visión de los empresarios españoles?

—La encuesta de inversión que hizo el IE Bussines School hace unos meses mostró que las empresas españolas quieren invertir en esa parte del mundo. 76% de las empresas consultadas dicen que van a aumentar sus inversiones en la región. Cuando se les plantea qué tipo de inversiones, 6 de cada 10 hablan de consolidar lo que ya tienen, pero hay un tercio de los empresarios que piensan en adquisiciones.

Desde el punto de vista del inversor privado, a pesar que sus economías pueden no estar creciendo, Brasil y Argentina son países que interesan. Y en el medio de ellos, se encuentra un país estable que tiene acceso preferencial a esos dos mercados, que es Uruguay. Un 27% de las empresas consultadas, respondió que tienen inversiones, presencia comercial o interés comercial en Uruguay. A su vez, más de la mitad de las empresas que responden la encuesta entiende que sus negocios en América Latina pueden ser incluso mayores a los que tienen en España. Hay grandes posibilidades en temas de infraestructura, energía, entre otros sectores.

Perú, Colombia, Chile, Costa Rica, Panamá, México y Uruguay son los países sobre los que hay una opinión más favorable entre los empresarios españoles, respecto a la evolución de sus economías.

—Volviendo a la situación en Europa, está atravesando un momento difícil…

—Es cierto que se está transitando un momento muy especial en el continente europeo. Hay una crisis, que ya no es la macroeconómica, sino del sentimiento europeo que muchas veces se define como una crisis existencial. Y esta sensación atraviesa a todo el continente.

¿Hacia dónde va Europa? Eran 28 países en la Unión, se va a ir Gran Bretaña, y veremos qué pasa con Francia y otros países donde existen fuerzas políticas antieuropeas que han crecido mucho en cuanto a su electorado.

—Y estos problemas internos de Europa, ¿repercuten en su relación con otros bloques o países?

—No es el mejor momento, dado la crisis, de pensar en reales avances en otras negociaciones, como las que lleva adelante Europa con el Mercosur.

Los países europeos miran tanto para adentro debido a la incertidumbre existente que probablemente eso distraiga muchísimo la atención de otros asuntos.

Por tanto, aunque el Mercosur siga pareciendo una región interesante para Europa, y a pesar que algunos movimientos como los nuevos gobiernos de Argentina y Brasil y la no presencia de Venezuela pueden ser vistas como puntos a favor de un avance, creo que las energías están dedicadas internamente, a las consecuencias del Brexit en primer lugar.

—Se dijo por parte de analistas internaciones que el espacio que pierda Estados Unidos, a partir de la postura proteccionista del presidente Trump, lo iba a intentar ganar Europa…

—Hemos visto como China se ha convertido, prácticamente a la par que el posicionamiento contrario de Donald Trump, en un defensor del libre comercio, y el mismo camino seguirá Europa. Sin embargo, yo creo que aunque se tenga ese espíritu, en materia comercial está primero la posibilidad de un tratado de libre comercio con Japón, y vendrá a la cola de todo esto el posible acuerdo con Mercosur. No se va a mover tan rápido como debería y como se pudo pensar en algún momento.

—¿Existe desconfianza todavía en Europa sobre el Mercosur?

—Hay que reconocer que ha habido claramente una apertura en América Latina, sin dudas, pero no se ha dado en todos los países con igual convicción. Así se observa desde Europa. Brasil y Argentina, por destacar a dos economías grandes, han sido siempre "pasos adelante y pasos atrás", y esto sin dudas genera ruidos en cualquier negociación.

Cuando se discutió el universo de bienes que se iba a desgravar, en primer lugar en el Mercosur se pensaba en un 50% y Europa en 90%. Cuando se habló de los plazos, Mercosur quería 15 años y la Unión Europea bastante menos. Está el tema de la liberalización de los Servicios, que ha avanzado poco. Y esas cosas fueron enlenteciendo la discusión. Y después hay que sumarle algunos episodios puntuales, por caso el de la carne recientemente en Brasil, que despierta cierta desconfianza. Mientras tanto, los productores agrícolas de Francia, Polonia o Irlanda se resisten también a su total liberación. Todavía se está bastante lejos.

Economía española crece a buen ritmo y lentamente baja desempleo.

-¿Cuáles son los puntos más altos del presente de la economía española?

-El crecimiento de la economía española va a estar entre 2,7 y 3%. El año pasado fue de 3,2%. Hay vientos muy buenos, como la baja en el precio del petróleo, que incide muy fuerte en el país, y por otro lado el turismo, que sigue batiendo récord. España se ha beneficiado de los problemas de otras zonas. Lo que ha pasado en los últimos años en Egipto o Túnez, los problemas en Turquía, todo eso ha volcado mayor número de visitantes a España, que al lado de esos otros destinos resulta más seguro. Ha habido un alto consumo interno en el último año y el sector externo también. Se exporta más servicios, más bienes, se ha logrado también mayor competitividad. Se espera un crecimiento también en la construcción, que sufrió una gran caída en la crisis.

El desempleo, que pasó el 26% en 2013, ahora está en el 18% y la recuperación es lenta, pero sostenida.

Gonzalo Garland.

Director General de Relaciones Externas del IE Bussines School de Madrid. Doctorado Economía en Pennsilvania (EE.UU.). MA en Economía, Stanford University (EE.UU.); Licenciado en Economía, Universidad del Pacífico, (Perú)

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