DISRUPCIÓN TECNOLÓGICA NO ES MOTIVO DE PREOCUPACIÓN

Ejecutivos de Latinoamérica entre confianza y complacencia

En términos generales, las expectativas de los CEO latinoamericanos representan una imagen más optimista sobre las perspectivas de sus países que el promedio mundial, y a su vez una mayor confianza en el cortísimo plazo, ya que se sienten más seguros en cuanto al comportamiento de los próximos doce meses que en los próximos tres años.

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Ejecutivos. en general, los CEO son más pesimistas que en 2015.

Esto se desprende de la encuesta realizada por parte de KPMG a los ejecutivos de las empresas líderes de la región, en paralelo a las Perspectivas Globales recabadas entre CEO de todo el mundo. En el caso de América Latina, la encuesta se basó en 271 entrevistas en 17 países.

El estudio destaca las particularidades que enmarcan a las empresas de la región, a diferencia de otras zonas del mundo. "En América Latina se mantienen muchas organizaciones importantes de origen familiar, que han crecido sin participación del mercado de capitales, a la vez que se han concentrado más en los mercados locales, donde lideran, o expandido en la región como "multilatinas" pero sin tener un alcance global", explicó Mario Amelotti, Socio Director de KPMG en Uruguay.

Corto plazo.

Los CEO latinoamericanos están más seguros de las perspectivas de crecimiento de sus propias compañías en los próximos 3 años que el promedio mundial: 89% frente a un promedio mundial del 83%. Cuando se trata de sus propios países, reflejan mayor confianza a corto plazo: se pone el acento en el próximo año y no tanto para los próximos 3 años: el 82% está confiado en los próximos 12 meses; la cifra baja a 70% cuando se trata de los próximos 3 años. Al comparar estas cifras con el promedio mundial, es mayor la confianza en Latinoamérica en el cortísimo plazo, pero menor en cuanto a las perspectivas para dentro de 36 meses.

Aquí puede tener incidencia el entorno geopolítico de la región. "Sin duda, hay varios países en la región que a partir de cambios políticos, como por ejemplo Brasil y Argentina, están realizando modificaciones en las políticas públicas en beneficio de la economía y la inserción internacional", subraya Amelotti. "Eso se percibe como un beneficio en el corto plazo, y la incertidumbre de los agentes económicos refieren a si dichas reformas se podrán mantener en el largo plazo".

La encuesta revela un grupo de CEO cuyas expectativas para el crecimiento de sus propias empresas son positivas, pero moderadas. Ocho de cada diez (81%) de los directores ejecutivos latinoamericanos esperan que su empresa crezca hasta un 2% anual en los próximos 3 años, mientras que sólo el 18% prevé un crecimiento superior al 2%. Es una estimación más moderada que la muestra global, donde 41% espera un crecimiento de entre 2 y 5%. Tan solo el 1% de los CEO latinoamericanos —en coincidencia con los del resto del mundo—, anticipan una etapa sin crecimiento para los próximos tres años.

Disrupción.

Otro aspecto importante es la forma en que se encara por parte del ejecutivo de empresas latinoamericanas el fenómeno de la disrupción tecnológica. Existen CEO que observan la disrupción como un hecho más en la vida de las empresas, asumiendo el surgimiento de nuevos competidores con nuevos modelos de negocio que compiten con los tradicionales. Pero esto se observa especialmente en el sector minorista y en el financiero, y no tan marcado en otros sectores de actividad. De todos modos, casi tres cuartas partes de los CEO encuestados en la región (71%) responde que la interrupción tecnológica es más una oportunidad que una amenaza.

Sin embargo, la actitud de muchos directores ejecutivos latinoamericanos sobre los cambios que provocará la irrupción tecnológica en sus sectores no es tan proactiva. La visión es considerarlo como un fenómeno más a largo plazo. En comparación con sus pares mundiales, un 94% de los CEO latinoamericanos espera que sus empresas sean en gran parte "iguales a hoy" dentro de tres años. Esta confianza en el statu quo es "sorprendente", resalta el informe, es casi 20% más alto que el 74% por ciento de los CEO que internacionalmente que dicen lo mismo.

Para Amelotti, tal vez por el tipo de organizaciones, "más de origen familiar y con foco en el mercado local o regional, y empresas que trabajan en commodities, no perciben que las nuevas tecnologías disruptivas provoquen grandes cambios en sus modelos de negocios".

En algunos sectores, el desarrollo ya fue introducido por los productores. En los cultivos, ya se ve a los aviones no tripulados que evalúan toda la línea de producción para detectar plagas u otros problemas. Los robots que controlan todo el ciclo de un cultivo o ganado, también se han vuelto muy habituales en los últimos años

Otro aspecto que puede influir, según el ejecutivo, refiere a que la infraestructura tecnológica de cada país, "no tenga suficiente desarrollo aún para avanzar en temas de digitalización que provoquen cambios disruptivos".

Una característica distintiva del mercado americano es la alta proporción de las empresas que son de propiedad familiar: alrededor del 70%. Eso ofrece estabilidad, pero también puede traer complacencia. De hecho, sólo el 25% de los CEO latinoamericanos dicen que esperan grandes trastornos en su sector en los próximos 3 años.

Tal vez hay una razón por la que se sienten de esta manera, ensayan otra explicación los autores del informe de KPMG. Gran parte de la interrupción tecnológica que ha tenido lugar en Europa y EE.UU. ha venido de aplicaciones y servicios en línea, que se basan en el pago por tarjeta de débito o de crédito.

En América Latina, una menor proporción de la población tiene una cuenta bancaria, y mucho menos una tarjeta de débito: en 2014, el 51% de los adultos de la región tenía una cuenta bancaria y sólo el 7% utilizaba internet para pagar facturas o hacer compras.

Los servicios en línea vendrán a plantear una mayor amenaza para las empresas tradicionales, pero sólo cuando la inclusión financiera aumente significativamente en la región, subrayan.

Cibercrimen.

Un dato preocupante es el disperso nivel de identificación que se tiene en la región acerca de los riesgos cibernéticos. Al igual que los CEO de otras partes del mundo, los ejecutivos latinoamericanos aseguran invertir importantes sumas de dinero en materia de seguridad informática, aunque parece ser un tema menos acuciante en la región en comparación con otras zonas del planeta.

Existe preocupación por la seguridad cibernética especialmente en el sector financiero en toda la región, pero algo menos en otros sectores. En muchos sectores de actividad, y en varias de las economías más pequeñas de la región, la preocupación sobre esta problemática ocupa un rango menor. "Muchas veces el optimismo puede subestimar los riesgos y pensar que se está más lejos de lo que pasa en el mundo en términos de ciber ataques, sobre todo para aquellas empresas de origen familiar o local, que no tienen un alcance global", observó Amelotti.

Muy pocos ejecutivos dicen que se sienten preparados para un evento cibernético. Menos de uno de cada cinco —sólo el 18%— dice que su organización está totalmente preparada para un evento de esas características que pueda afectar su seguridad. Esto es menos de la mitad del 42% que a nivel global dice lo mismo. También están significativamente menos preocupados que el promedio global sobre el desafío del capital humano en relación con la lucha contra la seguridad cibernética: sólo el 27% en comparación con el 47%.

Habilidades.

Comparado con sus pares globales, los CEO latinoamericanos son un poco más propensos a centrarse en el desarrollo profesional: 72% ha tomado un curso o ha estudiado para obtener una calificación en el último año, en comparación con el 68% de la muestra global. También están relativamente más abiertos a recibir influencias externas y colaboración.

Como los modelos comerciales tradicionales van siendo sustituidos por otros nuevos, los CEO deben cultivar la habilidad de evaluar cuándo su empresa debería dar el salto, dice el estudio. "Los CEO deben ser agentes principales para promover los cambios culturales de las organizaciones, donde innovación y flexibilidad son drivers fundamentales. Se requieren habilidades blandas muy desarrolladas para poder entender y anticipar las expectativas de los recursos humanos de las organizaciones y obtener el mayor desarrollo de su potencial", concluyó Amelotti.

Las empresas de la región están adoptando nuevas estrategias de negocio, basadas en el cliente como centro. Estas habilidades son nuevas, pero la competencia internacional está empujando al continente en esa dirección. Pero poco a poco. Sólo un tercio (34%) de los CEO latinoamericanos dice que entender su propia personalidad y limitaciones ha sido crítico para su éxito, en comparación con el 52% de los CEO en general. Y menos CEO latinoamericanos que globales consideran que la inteligencia emocional es importante: el 28% dice que su inteligencia emocional es tan importante como sus habilidades técnicas, en comparación con el 45% de los CEO en general.

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