HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Economía evita recesión, pero sigue estancada

El PIB per cápita casi no creció en dos años, consistente con el freno en el consumo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El órgano desconcentrado del MEF toma el caso aquí. Foto: D. Borrelli

La economía uruguaya creció 1,4% en el segundo trimestre del presente año con relación a igual período de 2015. Este dato fue muy bien recibido por el gobierno que señala que, si bien lo hace a un ritmo inferior al del pasado, el nivel de actividad sigue creciendo.

La relativa euforia oficial se explica también por las correcciones efectuadas en la serie de cuentas nacionales, que publica datos provisorios. Al publicarse el dato del primer trimestre, se indicó provisoriamente un descenso del 0,5% en relación al año anterior, cifra que fue corregida a un leve crecimiento de 0,1%. A su vez un crecimiento mayor al esperado, aleja de una recesión que técnicamente se define como dos trimestres consecutivos de caída.

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Estadísticamente ello es correcto, ya que objetivamente el PIB creció en la comparación interanual. Sin embargo, ese crecimiento se explica por algunos fenómenos puntuales, algunos fuera del control de la política, y otros que no se repetirán. Concretamente las mayores lluvias registradas este año en comparación a la sequía de 2015 e importaciones puntuales de equipos para la instalación de parques eólicos. Depurado el factor climático, la economía uruguaya habría registrado su tercer trimestre consecutivo de caída interanual.

En los hechos, la economía atraviesa por una etapa de estancamiento con niveles de inflación superiores al objetivo trazado por el gobierno, lo que en la jerga económica se denomina estanflación. Esta expresión hace referencia a la combinación de escaso dinamismo y un aumento de los precios por encima de lo deseado.

No obstante, y de cara al año próximo, aparecen algunas señales de reactivación a nivel regional que permitirán compensar el escaso dinamismo de la demanda internacional, evitando así que la economía uruguaya ingrese en una etapa recesiva y pueda experimentar un leve crecimiento.

Tras un largo período de crecimiento, la economía uruguaya comenzó a mostrar signos de agotamiento hace un par de años. En el gráfico alargado que aparece en la parte superior del cuadro que acompaña la nota se ve cómo la tasa de incremento del PIB acumulado en el último año se ha ido desacelerando hasta estancarse el primer trimestre de 2016.

El dato al trimestre siguiente presenta un leve incremento que lleva la variación acumulada del PIB al 0,5% en el último año, coincidiendo con las estimaciones corregidas del gobierno para el presente año.

Como ya se señaló, esa variación responde básicamente a factores climáticos (gráfico chico izquierda). En efecto, la rama que agrupa al suministro de electricidad, gas y agua registró una variación del 145% en la comparación interanual. Una variación de tal magnitud se explica por el valor agregado de la generación eléctrica, que en el segundo trimestre del presente año fue en base a fuentes renovables, a diferencia de lo ocurrido el pasado año en que debido a condiciones climáticas adversas hubo que recurrir a fuentes derivadas del petróleo. Con condiciones climáticas favorables y fuente renovables, el costo marginal de producción es ínfimo, por lo que aumenta el valor agregado.

Pero si se mira las restantes actividades, se constatan caídas en casi todas ellas. El agro cayó casi 5%, la industria manufacturera casi 4%, la construcción 5% y el comercio 2%. En el agro, a diferencia de la energía, las abundantes lluvias y los fuertes vientos afectaron la producción agrícola, con menores rindes en la soja y también en la lechería.

La industria manufacturera viene arrastrando sus problemas de competitividad a nivel de su núcleo, es decir las actividades que no están en zona franca. Dentro de éstas últimas, en el mes de abril cerró una de las plantas de celulosa por razones de mantenimiento. Se trata del tercer trimestre consecutivo de caída del sector industrial, sector al que cabe aclarar se le terminó el impulso y arrastre asociados a la puesta en marcha de la segunda planta de celulosa.

La construcción por su parte lleva seis trimestres consecutivos de caída, vinculados a la culminación de las obras de la segunda planta de celulosa, el freno de la inversión extranjera ante el elevado valor de las propiedades, la menor inversión pública y las dificultades para la comercialización de viviendas en el marco de la Ley de Vivienda de Interés Social. Signo positivo muestra el Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones que, impulsados por la trasmisión de datos, es el sector que más ha crecido a lo largo de la última década y en el segundo trimestre del año registró un saludable 6,1%.

La intermediación financiera también creció, 2%, aunque en este caso acompasando a la economía y desacelerándose respecto a los fuertes incrementos de un par de años atrás.

Otra forma de constatar el escaso dinamismo del PIB es viendo su evolución en términos desestacionalizados, lo que se muestra en el otro gráfico alargado. En términos del análisis de coyuntura tal vez sea esta variable la más relevante, y se ve claramente en el gráfico que hace dos años que la economía uruguaya prácticamente dejó de crecer. En ese período evolucionó a una tasa anualizada inferior al 0,5% anual. Descontando el leve alza de la población, ello indica que el PIB per cápita prácticamente no aumentó en los dos últimos años, lo que resulta consistente con el freno que registró el consumo en dicho período.

Precisamente, visto desde el lado del gasto se constata un freno en el consumo privado (gráfica chica a la derecha) oscilando trimestre a trimestre con leves variaciones positivas o negativas, pero con una clara tendencia al estancamiento. Una serie de indicadores indirectos daban cuente de ello, como la recaudación del IVA o las importaciones de bienes de consumo durable y automóviles. A su vez el descenso del ingreso real de los hogares en el primer semestre del año (-1,8%) lo avala.

Llamativo fue el incremento de la inversión en el segundo trimestre. La formación bruta de capital fijo del sector público aumentó 59%. Se explica básicamente por la instalación de parques eólicos, lo que se vio reflejado en un fuerte aumento puntual de las importaciones en el mes de abril. En los meses anteriores y posteriores, las importaciones mostraron una fuerte contracción con respecto al año anterior. En cuanto al sector externo se deterioró el saldo debido a una caída mayor de las exportaciones que las importaciones.

Las mejoras que se esperan a nivel regional y en particular las expectativas de una buena temporada turística permiten ser moderadamente optimistas con respecto a la economía para el futuro próximo en el sentido de que no ingresará en una recesión, aunque el crecimiento será muy leve.

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