ROBERTO CACHANOSKY

La economía y las elecciones de octubre

Pasados 15 meses desde que asumió Macri, el discurso de la herencia recibida ya no prende tanto en la gente, que empieza a decir: "ok, te entiendo, pero te voté para que resuelvas los problemas que dejaba Cristina Fernández, no para que me cuentes siempre la herencia recibida".

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El presidente dijo que se necesitan herramientas legales. Foto: AFP

Mi visión es que el gobierno perdió su gran oportunidad de hacer cambios estructurales al comienzo de su gestión, cuando tenía un fuerte apoyo de la población y más margen político para actuar. Sin embargo, Macri compró el argumento del gradualismo que, insisto una vez más, no es hacer reformas estructurales gradualmente sino ajustar gradualmente las tarifas de los servicios públicos sin tocar el Estado "elefantiásico" heredado de décadas y potenciado por el kirchnerismo.

El plan A que alguien le vendió a Macri, consistía en esperar una lluvia de inversiones para entrar en la senda de crecimiento no funcionó, y carecen de un plan B. Sin baja del gasto público, todo el ajuste recae sobre el sector privado que no mejora sus ingresos reales y tiene que afrontar los aumentos de las tarifas de los servicios públicos, mientras en el Estado no tocan a un solo empleado.

El debate ahora está concentrado en el nivel de actividad. ¿Terminó la recesión como sostiene Nicolás Dujovne, el ministro de Hacienda, o todavía es prematura esa afirmación?

El Indec acaba de publicar los datos del PIB de 2016. La evolución del producto desestacionalizado refleja que en los 2 últimos trimestres del último año, las variaciones fueron positivas; 0,1% de aumento en el tercer trimestre y 0,5% de incremento en el cuarto trimestre. Con estos dos datos, podría decirse que técnicamente se salió de la recesión. No obstante, el 0,5% es muy bajo y puede entrar en el margen de error de cálculo y no ser del todo cierto. Es decir, siempre hay revisiones estadísticas por errores y ese 0,5% de aumento del último trimestre podría no ser real.

Observando los tres factores que mueven la economía, el consumo, la inversión y las exportaciones, tenemos que el consumo privado bajó el 1,4% en 2016, el consumo público subió el 0,3%, las exportaciones dinamizaron la economía con un aumento del 3,7% y la inversión bajó el 5,5%.

El debate sobre si estamos saliendo de la recesión continúa con otros datos, por ejemplo las ventas de los supermercados, que subieron el 21,2% durante enero pasado en términos anuales, frente a una inflación del 38%. Por su parte, las ventas de los shopping centers crecieron el 22,8% contra una inflación del 38%, de manera que estos dos indicadores siguen dando caída en el consumo en términos reales, al menos hasta enero.

Por otro lado, FIEL (Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas) reporta una caída del 9,5% en la actividad industrial durante febrero, en comparación a febrero de 2016 y el primer bimestre del año les da una baja del 3,3%. De manera que parece demasiado arriesgado afirmar que salimos de la recesión como dijo Dujovne.

Es que el gobierno necesita dar buenas noticias económicas para mejorar el ánimo de la gente que no quiere volver al kirchnerismo, pero tampoco seguir sufriendo las penurias que ya sufría en la era K, en particular la clase media, esa que votó al PRO.

Como muestra basta un botón. El pasado martes, Macri anunció el lanzamiento de créditos hipotecarios a 30 años de plazo, que otorgarán los bancos Nación, Provincia y Ciudad, todos estatales. Claramente, la ausencia de un mercado de capitales y la falta de una moneda impide que el mercado proporcione créditos hipotecarios, por lo tanto los tiene que anunciar el gobierno, forzando una oferta de créditos que otorgará el estado en vez de que la brinde el mercado por su cuenta. En forma más elegante, sin el atril ni los discursos en cadena, están cayendo en anuncios al estilo kirchnerismo para intentar mostrar una realidad que aún no han logrado generar con la política económica. Sin darse cuenta, o quizás sí, están construyendo un relato para tratar de mostrar que la economía mejora, dando este tipo de noticias o tirando datos aislados.

Mientras tanto, continúa el endeudamiento público. El Tesoro le colocó otra letra al Banco Nación, ahora por $ 46.895 millones. Este préstamo que toma del Nación se suma a dos anteriores, acumulando en lo que va del año un aumento de la deuda con el Banco Nación por $ 88.574 millones, mientras el gobierno sigue colocando deuda externa manteniendo tranquilo el tipo de cambio, a costa de afectar el sector externo.

Es probable que el gobierno llegue a las elecciones legislativas de octubre con una leve reactivación gracias a la obra pública, más actividad en el campo y una comparación contra niveles de producción muy bajos. Adicionalmente, el endeudamiento externo mantendrá tranquilo el tipo de cambio y la inflación será más moderada en lo que resta del año.

En otras palabras, el gobierno concentra todas sus energías en ganar las elecciones de medio término. Para eso, necesita descomprimir la situación económica con algo más de actividad y una inflación que ceda. Esto lo puede conseguir en el corto plazo, recurriendo al endeudamiento público y al incremento del gasto estatal, mientras en términos políticos mantiene vivo al kirchnerismo. Digamos que más que ganar por buena gestión económica, la apuesta vuelve a ser ganar por el temor de la gente a la vuelta del kirchnerismo.

La interrogante es, si luego de octubre, suponiendo que Cambiemos gane las elecciones, el gobierno encarará las reformas estructurales que viene postergando desde que asumió. Eso está por verse.

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