LA CAÍDA DEL TLCAN, EL MURO E INMIGRANTES: PRIMEROS PUNTOS DE UNA LISTA NEGATIVA

Donald Trump generó una "tempestad" en México

Los efectos de las políticas que anuncia el gobierno de Estados Unidos sobre su vecino México son aún una incertidumbre. Pero en caso de concretarse tal cual los planteos de Donald Trump, traerá problemas muy difíciles de resolver para el país, afirma el Dr. en Economía Jaime Aboites.

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Jaime Aboites. Foto: El País

En un país muy dependiente, donde la maquila industrial y el narcotráfico son los sectores que mueven la economía y con un gobierno sin respaldo popular, los riesgos son múltiples, afirma el profesional. A continuación, un resumen de la entrevista.

—El nuevo gobierno de EE.UU. ha traído consigo muchas inquietudes en cuanto a los efectos que sus propuestas pudieran tener particularmente en la economía de México, ¿cómo observa usted esta situación?

—Es grave, muy preocupante para el gobierno y la población de México, para los círculos intelectuales, académicos, políticos, en todos ellos hay una gran inquietud. No solamente en México, creo que en el mundo nadie se esperaba que Trump fuera a ganar las elecciones; en segundo lugar, producido el triunfo tampoco se esperaba que las propuestas de su campaña las comenzara a hacer operativas en forma casi inmediata, esto ha estremecido a todo el país y sus perspectivas de futuro.

—¿Cuál es la medida que entiende impactará más en su país?

—Hay tres medidas por lo menos que son extremadamente preocupantes. Una es la renegociación del Tratado de Libre Comercio (Tlcan), otro es el problema de los flujos migratorios y la deportación masiva de mexicanos de Estados Unidos, y el tercero es el muro. Pero hay otras medidas más sutiles, que todavía no aparecen en el primer lugar de la atención pero también preocupan, como es todo lo relacionado con el narcotráfico.

—¿Cómo impactan las decisiones de Trump sobre el Tlcan en su país?

—México es un país que tiene un dinamismo a dos velocidades. El Norte está muy integrado con Estados Unidos y el Sur, en términos muy generales, está excluido de esa integración, y de allí salen los flujos migratorios. En el Norte está la industria maquiladora integrada al país vecino y el Sur, de extrema pobreza, impulsa a la gente a buscar otros destinos más allá de las fronteras con Estados Unidos.

Lo más importante, donde se concentran los perjuicios más directos es en las maquiladoras que trabajan especialmente para el estado de Michigan armando automóviles, para la Ford y General Motors. También otras industrias, por ejemplo de fabricación de equipos de aire acondicionado, televisores, etc. Son alrededor de unas 4 mil plantas maquiladoras y generan 1.4 millones de empleos directos. Alrededor del 60% de las exportaciones totales de México son de maquiladoras. Todo eso se caería en caso de no existir un acuerdo de libre comercio entre los dos países.

—Ante una caída del Tlcan, comercialmente se impone una nueva estrategia para México. ¿Cuál sería el camino?

—Se especula sobre la viabilidad de un futuro sin el Tlcan. Pero la verdad es que las propuestas de Trump son muy aparatosas, aunque es difícil que se vayan a realizar tal cual él las plantea. Para modificar o terminar con el Tratado se necesita una propuesta presidencial a las cámaras del Congreso, para que en tres meses acepten que se va a abrir la negociación sobre ese punto. Por tanto, ahora estamos en una impasse. Veremos cuál es el resultado final.

La desarticulación del aparato productivo mexicano con Estados Unidos sería larga y costosa, y la búsqueda de nuevos mercados, que serían los países industrializados de Europa, así como China, Japón y Corea del Sur, son procesos que tienen que ir madurando y llevan mucho tiempo.

—En cuanto a las intenciones de gravar las importaciones, en especial para aquellos bienes o componentes mexicanos, cómo sería el impacto?

—Es irracional la medida que plantea el presidente estadounidense. Si cobran ese impuesto, se le va a recargar a los consumidores americanos, es decir todo lo que vaya de México hacia Estados Unidos, tendrá un recargo con el impuesto, entonces saldrán más caros los productos a sus consumidores. Eso incluso va a terminar impulsando la inflación.

Supongo que esa medida, poco práctica, va a ser repensada.

—Las inversiones se verán resentidas… Ya hubo una primera demostración con la cancelación de inversiones de una planta de Ford….

—Eso representó 1.600 millones de dólares de una inversión que parecía segura. Y hay otros anuncios de inversiones de empresas extranjeras que posiblemente se congelarían. Que va a haber una reducción de la inversión extranjera en México, no hay duda, lo que no se sabe es la magnitud. De Estados Unidos proviene el 40% de la inversión extranjera total y para el sector manufacturero representa el 70%. A esta altura, el lobby de las empresas estadounidenses ante su gobierno es claro: "me pides que retire las inversiones en México, ¿qué me das a cambio?". Porque, por ejemplo, la mano de obra en Estados Unidos es cuatro veces más cara que en México. No es tan viable.

—¿Cuáles son los efectos económicos que tendría para México la construcción del muro anunciada por Trump?

—Hay un número muy importante de trabajadores mexicanos que cruzan todos los días a Estados Unidos porque tienen su empleo allí que no serían afectados por el muro, pero sí el flujo migratorio, que son unas 200 mil personas por año. Pero además, ahora hay centroamericanos que se suman a los mexicanos en ese itinerario. Entonces el problema se convierte en más importante. Gente de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Cuba, Haití quieren pasar usando la frontera mexicana. Si se retiene la migración, México va a recibir esos migrantes, en un país donde no hay oferta de empleo, donde la mitad de la economía es informal. Imposible acogerlos. El problema no es quién paga el muro, sino sus consecuencias, sobre todo humanitarias.

—El peso mexicano se desplomó con el triunfo de Trump. ¿Cómo espera que evolucione la moneda local a corto plazo? Que efectos tendrá ese comportamiento sobre la economía local?

—El tipo de cambio es el termómetro más sensible de cuáles son las expectativas, junto con los tuits de cada mañana de Donald Trump. Desde noviembre a estos días, la depreciación del peso ha sido cercana al 15%. Eso está planteando un serio problema al exportador mexicano y desarticula los programas de producción de las empresas. Se están reuniendo las condiciones para una "tempestad perfecta", en medio de este panorama de tanta incertidumbre y amenazas para el país.

—¿Es posible diseñar políticas en medio de la incertidumbre existente?

—Ahora todo adquiere color político. Ya comienzan las distintas propuestas enarboladas por los partidos de cara a las elecciones. El PRI en el gobierno, ubicado en el centro del espectro político, el conservador PAN, el PRD de izquierda y Morena, que es el partido de López Obrador. Una de las propuestas centrales pasa por la reactivación del mercado interno. Pero con los salarios tan bajos es imposible. Por tanto las propuestas apuntan a un incremento de los salarios, sobre todo desde la izquierda, lo que resulta muy atractivo para la población. Pero hay que pensar con cuidado cuánto eso logrará dinamizar realmente la economía, sino se toman otras medidas que fortalezcan el aparato productivo.

—Mencionó antes los problemas del narcotráfico en este nuevo contexto…

—Está asociado a Estados Unidos, sin duda. Y ha desencadenado en México una violencia sin precedentes. Entre 2007 y 2012, hubo alrededor de 121 mil muertes violentas asociadas al narcotráfico. No se sabe cuánto dinero mueve ese negocio, pero lo que sí se sabe es que tiene un efecto fuerte sobre el campo, donde la agricultura está muy deprimida y entonces, estos flujos de dinero, junto con las remesas, son una fuente de bienestar para mucha gente que está en la pobreza. Se dice que hay una gran cantidad de agentes de la DEA en México, país que paga con sus muertos los costos del consumo en Estados Unidos. Es una deuda que EE.UU. tiene con México y no sabemos utilizarla a la hora de negociar.

En el contexto actual, es posible el triunfo de la izquierda en 2018.

—¿Cómo ha afectado Estados Unidos la política interna de México?

—El presidente adoptó un discurso muy nacionalista en torno a los problemas con EE.UU.. Pero no hay conformidad. La popularidad del presidente Peña Nieto ha caído al nivel más bajo de cualquier presidente. Está en el 10%. Acá pesan también las denuncias de corrupción en su contra. Y por otro lado, las elecciones ya están a la vuelta de la esquina. Este año es la elección del Estado de México, el baluarte más importante del partido de gobierno, el PRI, y es probable que pierda. Y el año que viene hay elecciones presidenciales, y el candidato de izquierda, Manuel López Obrador, está cobrando mucha fuerza. Ese será un tema que seguramente estará en la mesa de las negociaciones con Estados Unidos, El gobierno mexicano dirá: "si ustedes nos castigan mucho, el descontento va a ser tal que tendrán un gobierno de izquierda en México". Y quizá el fantasma de Venezuela aparezca ante los estadounidenses.

—Todo este "efecto Trump" llega en un momento en que la economía mexicana ya estaba debilitada...

—En todos estos años no llegamos nunca a cerca de tasas más allá de 3%. En 2016 se llegó al 2%. Ahora se calcula que en 2017 creceremos 1%, una de las tasas más bajas en mucho tiempo para la economía mexicana. En términos de PIB per cápita es casi cero. Es una economía que se está desacelerando notablemente. Esta situación ya venía dándose, pero toda esta incertidumbre genera mayor presión.

Jaime Aboites.

Es Doctor en Economía, ha sido profesor invitado en la Universidad de la Sorbona (Paris), y Visiting Fellow en la Universidad de Sussex (R.U.) y la Universidad de Nigatta (Japón). En la actualidad es docente en la Univ. Autónoma Metropolitana, México.

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