JAVIER DE HAEDO

El discurso del Presidente

En su discurso del primero de marzo, el presidente Vázquez expuso claramente las líneas de acción en lo económico para lo que resta de su mandato.

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Cinco puntos.

Primero, "trabajar fuertemente para no perder el grado inversor; siendo éste el activo financiero intangible más importante que tiene Uruguay".

Segundo, "luchar frontalmente y sin tregua contra la inflación, ya que ésta es una carga pesada para los sectores de la población con ingresos fijos y con menores ingresos".

Tercero, en materia de gasto público, por un lado, destacó que "es necesario, no solo reafirmar el compromiso asumido en la discusión presupuestal de evitar la persistencia de una lógica incremental, sino también, disminuir los gastos del Estado que no sean prioritarios", y por otro lado, dejó en claro que "mantendremos en todo su nivel la inversión comprometida en políticas sociales".

Cuarto, "seguiremos trabajando junto a las empresas públicas para cumplir las metas acordadas con sus respectivos directorios".

Quinto, "en el plano de las negociaciones salariales, y a los efectos de evitar un mayor impacto negativo sobre el empleo, se requiere mantener los lineamientos salariales diseñados en 2015, especialmente en lo relativo a evitar los mecanismos automáticos de retroalimentación entre precios y salarios como un elemento más para disminuir las presiones inflacionarias".

Análisis.

Es decir que, por un lado, se busca perseverar en materia de inflación (la que está por entrar al rango meta después de años) hasta el punto de mantener una política salarial sin indexación (para lo cual ayudaría muchísimo que la inflación permaneciera dentro del rango meta una vez que ingrese a él). En realidad, la indexación aún existe pues si la inflación supera el aumento nominal, hay un ajuste complementario.

Por otro lado, se reafirma la voluntad de preservar el grado de inversión como objetivo supremo de la política económica. A lo que ayudaría, sin dudas, mantener la inflación a raya, pero mucho más, ir cuanto antes al objetivo de un déficit fiscal de 2,5% del PIB. Y cómo cumplir con este propósito es lo que no queda claro del mensaje presidencial. El punto de partida (de 2016) es cercano al 4% del producto y si bien este año entró en vigencia una nueva cuota del ajuste fiscal, también es claro que los "gastos endógenos" continuarán creciendo y las expectativas en materia fiscal apuntan este año a un déficit de 3,5% del PIB, o sea que, en su tercer año, Vázquez todavía tendría un déficit similar al heredado.

¿Qué dijo el Presidente sobre lo fiscal? Primero, que no se habrá de tener una "lógica incremental" y que se buscará disminuir gastos no prioritarios. Fenómeno, esto no mejoraría las cosas, pero tampoco las empeoraría. Segundo, que se mantendrá "la inversión comprometida en políticas sociales". ¿Comprometida dónde?, ¿en el presupuesto vigente o en el programa de gobierno del FA? Ahí está la cuestión. Si es lo primero, ya tenemos un "espacio fiscal negativo" y si es lo segundo, la situación sería aún más complicada. ¿Y qué dijo Vázquez de los ingresos fiscales? Solo dijo que las empresas públicas seguirán ayudando al programa financiero mediante el cumplimiento de metas ya acordadas, que (digo yo) difícilmente pueda ser mucho más de lo que ya han ayudado.

Asumiendo que no habrá gastos adicionales a los ya presupuestados, todavía falta un punto del PIB de ajuste fiscal, siempre y cuando la economía crezca de acuerdo con lo previsto en la Rendición. Y esto nos lleva al objetivo principal, mantener el grado de inversión, el que peligraría de no convergerse con claridad y en un horizonte razonable (2019) a un déficit fiscal máximo de 2,5% del PIB.

Las líneas de acción en materia económica que planteó el Presidente son compartibles y sería saludable que se cumplieran. Sin embargo, llevándolas a números, no cierran. Falta un punto de ajuste fiscal siempre y cuando no suba el gasto ni un sólo peso.

Las dudas.

Pero las dudas principales van por otros lados.

Primero, ¿cuál será el contexto externo a enfrentarse en lo que resta del mandato? Si fuera el actual, con tasas de interés bajas, un dólar todavía débil en el mundo y con nuestros dos vecinos que vuelven a crecer y se siguen encareciendo, sería el escenario perfecto para lo que plantea el Presidente. Hasta es posible que aquel punto de ajuste que falta "se haga sólo" gracias a dicho contexto.

Si, en cambio, las tasas empiezan a subir más de lo esperado y el dólar se fortalece, o hay cambios en el escenario de nuestros vecinos, quizá por el lado político en Brasil o por el lado económico después de octubre en Argentina, entonces Vázquez deberá barajar y dar de nuevo. Un escenario externo complicado pegaría en nuestro nivel de actividad económica y en el resultado fiscal. Y una eventual corrección cambiaria pegaría transitoriamente en la inflación y las negociaciones salariales saldrían de la zona de confort en la que estarían de mantenerse el escenario actual.

Naturalmente, todo lo anterior dicho sin entrar a hablar de política, sobre lo que tengo preguntas y no respuestas: ¿representa el mensaje presidencial a todo el FA o solo a él y al ministro Astori?; en caso de que no represente a todo el FA, ¿tendrán ellos el poder necesario para convencer al resto del FA de que ese es el camino?; ¿mantendrán el rumbo trazado aun en eventuales escenarios de una menor aprobación del gobierno o de una intención electoral insuficiente?

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