PAUL KRUGMAN | DESDE NUEVA YORK

El dinero los vuelve locos

Es probable que la política monetaria no sea un tema de importancia en la campaña de 2016, pero debería serlo. Después de todo, es de suma importancia, y la base republicana y muchos políticos prominentes albergan firmes opiniones sobre la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) y su conducta. Además, quien sea eventualmente el nominado presidencial, seguramente tendrá que dar su aprobación a la línea del partido.

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Fed: no hay riesgo de un colapso de confianza. Foto: Archivo El País

Así que tiene importancia que el consenso republicano en surgimiento con respecto al dinero sea una locura: teorías de conspiración locas de remate.

Justo en estos momentos, la manifestación más obvia de locura del dinero es la campaña "Auditen a la FED" del senador Rand Paul. A Paul le gusta advertir que los esfuerzos de la FED por apuntalar la economía estadounidense pudieran conducir a híper inflación; le encanta hablar sobre las carretadas de dinero en efectivo que la gente transportaba por ahí en la Alemania Weimar. Sin embargo, él ha estado diciendo eso desde 2009, y sigue sin ocurrir. Así que, ahora tiene un nuevo argumento: "La FED es un banco sobreapalancado, justamente como lo estuvo Lehman Brothers, y podría experimentar un desastroso colapso de confianza cualquier día de estos.

Error.

Esta historia está equivocada de tantas maneras que los reporteros están teniendo dificultades para mantenerse al paso, pero notemos tan solo que los "pasivos" de la FED consisten de dinero en efectivo, y aquellos que tienen el efectivo tienen la opción de convertirlo, bien, en dinero. No, la FED no puede caer víctima de una corrida bancaria. Pero, ¿acaso Paul está siendo relegado por sus opiniones? Ni en lo más mínimo.

Lo que es más, si bien Paul pudiera ser actualmente el símbolo de las opiniones monetarias disparatadas, difícilmente está solo. Se ha escrito mucho sobre la carta abierta de 2010 de prominentes republicanos dirigida a Ben Bernanke, en esa época el presidente de la Reserva Federal, exigiendo que cesara esfuerzos por apoyar a la economía, advirtiendo que ese tipo de acciones conduciría a inflación y "devaluación de la divisa". Menos se ha escrito sobre el giro simultáneo de figuras a todas luces respetables hacia teorías de conspiración.

Estuvo, por ejemplo, el artículo de opinión de 2010 escrito por el representante Paul Ryan, quien sigue siendo el líder intelectual de facto de los republicanos, y John Taylor, el economista monetario favorecido por el partido. La política de la FED, declararon, "se parece muchísimo a un intento por rescatar la política fiscal, y ese tipo de intentos ponen en duda la independencia de la FED". Esa declaración se parece muchísimo a un alegato en el sentido que Bernanke y colegas estuvieron traicionando su confianza a fin de ayudarle a la administración Obama. Alegato para el cual no hay la menor evidencia.

La Fed.

Supongamos que usted cree que las acciones de la FED efectivamente contribuyeron a evitar lo que, de otra manera, habría sido una crisis fiscal. ¿Se supone que esto es algo malo?

Usted pudiera creer que al menos una parte de los aspirantes actuales a presidente se están manteniendo bien alejados de los pantanos de fiebre, pero no esté tan seguro. Todo parece indicar que Jeb Bush está obteniendo su agenda económica, tal como está, del Proyecto de Crecimiento 4% del Instituto George W. Bush. Además, la jefa de ese proyecto, Amity Shlaes, es una prominente persona "veraz sobre la inflación", alguien que alega que el gobierno está entendiendo en gran medida la verdadera tasa de la inflación.

Así que la locura monetaria es penetrante en el Partido Republicano actual. ¿Pero, por qué? Sin duda los intereses de clase juegan un papel; los ricos tienden a ser prestamistas en vez de prestatarios, y se benefician cuando menos en términos relativos de estrategias deflacionarias. Sin embargo, sospecho también que los conservadores tienen un profundo problema psicológico con los sistemas monetarios modernos.

Miren, en la opinión conservadora del mundo, los mercados no son solo una manera útil de organizar la economía; son una estructura moral: A la gente le pagan lo que merece, y lo que cuestan los bienes son lo que valen verdaderamente para la sociedad. Se le podría decir eso al verdadero creyente en el mercado libre, saber el precio de todo también equivale a saber el valor de todo.

Dinero.

El dinero moderno —que consiste en pedazos de papel o su equivalente digital que son emitidos por la FED, no creados por los heroicos esfuerzos de empresarios— es una afrenta para esa perspectiva del mundo. Las palabras de Ryan fueron registradas cuando declaró que sus opiniones sobre política monetaria vienen de un discurso pronunciado por uno de los personajes ficticios de Ayn Rand. Y lo que el orador declara es que el dinero es "la base de una existencia moral. Los destructores toman oro y dejan a sus dueños una pila falsificada de papel. El papel es un cheque dibujado por saqueadores legales".

Una vez que se entiende que es así como piensan realmente muchos conservadores, todo cae en su sitio. Por supuesto, ellos pronostican desastre a raíz de la expansión monetaria, sin consideración a las circunstancias. Por supuesto que ellos no se sienten intimidados en sus opiniones sin consideración a cuán equivocadas hayan sido sus predicciones en el pasado. Por supuesto que se apresuran a acusar a la FED de motivos viles. Desde su perspectiva, la política monetaria no es realmente un tema técnico, una cuestión de qué funciona; es una cuestión de teología: Imprimir dinero es malo.

Así que como dije, la política monetaria no debería ser un tema de importancia en 2016. Porque hay muy buenas probabilidades de que alguien que extrae su conocimiento de economía monetaria de Ayn Rand, o en cualquier caso siente la necesidad de ceder a ese tipo de opiniones, tenga la oportunidad de nombrar al siguiente director de la Reserva Federal.

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