JORGE CAUMONT

Desempleo y salarios al alza

Han sido mixtos los datos que se conocieron recientemente sobre el mercado laboral. Información oficial muestra que el salario real continuó creciendo, así como también lo viene haciendo la capacidad de compra del salario nominal de bienes transables, es decir, de aquellos que pueden ser objeto de comercio exterior y cuyos precios están prácticamente "atados" a la evolución del tipo de cambio.

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2009 es el año que registra un índice igual de desempleo. Foto: Gerardo Pérez

Información de encuestas privadas muestra que se insinúa el comienzo de una recuperación de la actividad pero no de la demanda por trabajadores, tras un par de años de tendencia declinante. Ante los resultados mencionados, también de fuente oficial se supo que el desempleo sube y el empleo transita en dirección opuesta —baja— pese a la reacción alcista de la actividad económica.

Causas.

Los resultados señalados no parecen dar consistencia al mercado laboral. Es difícil pensar, sin ahondar en el análisis, que ellos puedan ocurrir simultáneamente. Pero pueden suceder y explicarse en la medida en que la información que surge de esos resultados se complemente con otra no siempre considerada. Es necesario calificar la razón por la cual se insinúa un crecimiento mayor de la economía este año que no obliga al sector productivo a aumentar su demanda por trabajadores, sino a reducirla, al punto de provocar el alza en el paro en la economía. No menos necesario es calificar la razón por la cual aumenta el salario real en momentos en que el desempleo sube y el empleo cae. Con la información complementaria que es preciso tener presente, es perfectamente posible explicar la aparente inconsistencia que surge de la observación del mercado laboral.

Es cierto que la economía tiende a mejorar su actividad, al menos temporalmente. Y ello a pesar de la mayor presión fiscal que se presenta con los sucesivos ajustes tributarios, con las altas tasas de interés reales en moneda local y con el todavía alto impuesto inflacionario. Pero no menos cierto es que buena parte de la mejoría que ha experimentado el indicador de la producción de bienes y de servicios (PIB), no es generalizada. La explica lo que ocurre en varios sectores que no son los más intensivos en mano de obra, y además influidos en algunos casos, por factores externos. Otros sectores productivos, como el industrial con la mayoría de sus ramas con problemas de actividad, reducen su producción y con ello el empleo. El aumento del desempleo tiene entonces como una de sus causas que, al menos hasta estos días, las actividades que se expanden no son numerosas y las que se contraen son las más intensivas en el empleo.

El desempleo sube por la declinación de la demanda derivada por trabajadores en el contexto de expansión no generalizada de la economía, que se verifica desde la segunda mitad del año pasado y que la influencia regional ha intensificado en el comienzo de este año. Ocurre porque el salario real sí crece generalizadamente y por encima del valor de la productividad laboral, lo que obliga a las empresas a desprenderse de ellos y a encontrar factores productivos que sustituyan al trabajo a un costo relativamente menor. Es entonces en estos casos cuando esos factores productivos comienzan a aparecer: maquinaria y equipo y otros factores de producción por el estilo, que mejoran el rendimiento productivo y lo hacen a un costo menor. Ya hace varios años que rigen los incentivos tributarios a las inversiones y han caducado en numerosos casos, las condicionantes temporales para hacer factible la exoneración del pago de los tributos, como incorporar trabajadores. En otras palabras, los incentivos tributarios a las inversiones no solo permitieron reemplazar parques industriales obsoletos sino además, y con el paso del tiempo, se han vuelto aptos para reducir el empleo en momentos de altos costos laborales, ya sea por ineficiencia, porque el valor de la productividad marginal del trabajo es menor al salario real o porque existe un tipo de cambio nominal inadecuado.

Si el salario real sube y lo hace por encima de lo que sería compatible con una tasa de desempleo más baja que la actual, también debe considerarse que el salario nominal —y los precios de los bienes y servicios estatales— arbitrados con el tipo de cambio configuran una muy baja competitividad de la producción transable local. Tanto actividades que sustituyen importaciones como exportadores de productos no tradicionales se ven de ese modo afectados al declinar sus márgenes de ganancia —incluso volviéndose negativos— provocando una reducción de la actividad y del empleo.

El futuro.

Solo si la economía acelerara de manera importante su actividad, si el salario real se ajusta al valor de la productividad marginal del trabajo y el tipo de cambio nominal varía de modo de mejorar la competitividad de la producción local, la situación del mercado laboral mostraría un nivel de empleo más elevado.

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