LA BAJA RENTABILIDAD DEL NEGOCIO INDUSTRIAL TIENE SU CORRELATO EN UN MAGRO NIVEL DE INVERSIÓN Y EMPLEO

Crecimiento de 1-2% en 2017 en la industria manufacturera

En su discurso por los 119 años de la Cámara de Industrias, su presidente, Washington Corallo, remarcó el difícil momento que atraviesa el sector, que ha provocado el cierre de empresas y la destrucción de empleo y capital.

Sebastián Pérez. Foto: Archivo El País
Sebastián Pérez. Foto: Archivo El País

En ese contexto, el responsable de la Asesoría Económica de la gremial, Cr. Sebastián Pérez, ubicó la pérdida de puestos de trabajo en la industria en 16 mil durante los últimos tres años. Aseguró que el crecimiento de la producción industrial configurará realmente "una detención de la caída", más que una recuperación. Y añadió que los márgenes de las empresas industriales siguen deteriorándose. Este es un resumen de la entrevista.

—Se estaba observando un repunte en los niveles de producción industrial en los últimos trimestres, que se interrumpió en julio-septiembre...

—La coyuntura industrial merece dos lecturas. Una es de recuperación, que se notaba ya en el segundo semestre del año pasado y en el primer semestre de este año, que se detiene en el tercer trimestre donde los resultados de volumen físico son negativos. También hay que decir que estamos comparando datos interanuales contra un mejor semestre del año pasado, por lo cual hay que tener cuidado en el manejo de los datos interanuales. Es mejor desestacionalizar la información para obtener un resultado más certero acerca de lo que está pasando en la coyuntura. En ese sentido. Se puede verificar que hay un enlentecimiento en materia de producción industrial. Cabe destacar, que estamos hablando del núcleo industria, excluyendo la refinería de Ancap y las zonas francas.

—En base al comportamiento registrado en los tres primeros trimestres, ¿cuál es la proyección que hace la Cámara de Industrias para el año?

—La perspectiva para este año respecto al volumen físico, y más allá de lo que pasó en este último trimestre, esperamos terminar el año con un leve crecimiento del orden del 1-2%. Y haciendo la segunda lectura que anunciábamos anteriormente, no hay que olvidar que estamos en un nivel de producción todavía muy abajo de lo que registramos en 2012-2013 cuando se dio el pico de producción: y si buscamos registros similares nos tenemos que ir 10 años para atrás.

Desde una perspectiva más de largo plazo, la industria es un sector que está relativamente estancado. En ese sentido, el registro positivo que se va a obtener este año lo observamos como una detención de la caída de los últimos años, no tanto como un crecimiento.

—Si se observa por sectores hay un comportamiento que no es para nada homogéneo..

—Exactamente. Hay algunos efectos estadísticos, como es el caso de la industria automotriz que tiene una suba muy fuerte pero parte de una comparación con el año anterior donde no tuvo actividad. Lo mismo pasa con la pesca. Fripur había cerrado su actividad y el repunte que hoy se registra se compara con la inactividad de 2016.

También es verdad que en materia regional hay un leve crecimiento de las exportaciones, y eso se empezó a notar en aquellos sectores industriales que tienen como destino los países vecinos, caso de plásticos, químicos, laboratorios.

Otra característica la marcan algunos rubros agroindustriales, donde una leve recomposición de precios les ha permitido mejorar su producción y colocaciones.

—¿Qué correlato está teniendo el comportamiento de la producción con la rentabilidad que obtienen las empresas?

—Cuando observamos volumen físico tenemos que tener claro qué es lo que registramos. Puede estar creciendo 5% el volumen físico pero no necesariamente tiene una correlación con el resultado del negocio, la rentabilidad que el industrial está obteniendo. Este año volvemos a tener márgenes muy bajos en el sector manufacturero. Hay empresas de sectores donde coyunturalmente existe demanda y por lo tanto colocan un buen nivel de producción; pero en algunos casos es con rentabilidad cero, en otros a pérdida y aquellos que obtienen rentabilidad, es bastante baja en términos relativos. Ese pobre desempeño de la actividad industrial como negocio, tiene su correlato en bajos niveles de empleo y de inversión.

—Precisamente, ¿el empleo es el flanco más débil hoy en la actividad industrial?

—Se ve en los niveles de personal ocupado y horas trabajadas. Allí juegan varios elementos. En primer lugar, dado el desalineamiento cambiario Uruguay está caro, y eso hace que las empresas y las ramas que son más intensivas en mano de obra sean las más afectadas. Y en general, además, son sectores y empresas muy jaqueados por la incursión internacional de países donde la mano de obra es abundante y barata.

En segundo lugar, en términos generales y en promedio, hay un nivel salarial por encima de lo que las empresas pueden pagar. La masa salarial está captando una porción del valor agregado demasiado alta, que hace que la remuneración de otros factores de producción quede reducida, y por eso la rentabilidad se vea afectada. Eso hace que, como la empresa no puede ajustar por precio ajuste por cantidad, lo que genera reestructuras dentro de las empresas y menos empleo.

Hay un tercer elemento. Las relaciones laborales en Uruguay y la organización del negocio se han vuelto bastante conflictivas y complejas, con muy poca flexibilidad, lo que hace que las empresas opten por no contratar personal y buscar la eficiencia por otro lado. Principalmente incorporar maquinaria, lo que con atraso cambiario como tenemos en el país, se hace más barato.

—Allí aparece otro elemento clave: la sustitución de mano de obra por tecnología...

—Es el otro aspecto que termina de explicar el fenómeno. Es deseable que las empresas sigan incorporando tecnología, y es una tendencia notoriamente marcada, con el objetivo de mejorar la productividad y tratar de ser más competitivos en el mundo. y en esa automatización de procesos, el personal menos calificado es el más fácil de sustituir. Y como además es el que más se ha encarecido, eso hace que los incentivos para incorporar maquinarias y nuevos equipos sea mayor. La perspectiva es que si no mejoran algunas de estas condiciones, el empleo seguirá cayendo. En los últimos tres años se han perdido 16 mil puestos de trabajo. Y más allá de una mejor producción, no se van a recuperar.

—La encuesta sobre adquisición de maquinarias y equipos de la Cámara de Industrias reflejó un crecimiento de 22% en 2016...

—Exacto, a pesar de la caída de la producción los empresarios invirtieron en ese rubro porque era la forma de buscar mejores resultados. Pero en 2017 esos niveles de inversión no se han sostenido. Hay una nueva reducción.

—Volviendo al tema de la remuneración a los trabajadores, ¿cómo se observa la futura ronda de Consejos de Salarios el año próximo?

—Los consejos de Salarios tienen un problema de diseño institucional que está generado perjuicios para las empresas y a mediano plazo también para los trabajadores.

Va ser un tema que generará duros debates. Para intentar reducir el desempleo a futuro, no deberíamos seguir teniendo ajustes de salario real como se han dado en el último año. Los trabajadores deberían asumir una postura responsable y pensar que entre salario y empleo, no puede haber dos opiniones.

—¿Cuál es el mercado que más empuja al alza, el interno o las exportaciones?

—Las exportaciones pueden mostrar un nivel al alza a partir de aquellos rubros que tradicionalmente somos más competitivos, como la carne o los lácteos. Hacíamos referencia antes a un leve incremento en las ventas a los países de la región. Pero tengamos en cuenta que el sector está teniendo un magro comportamiento también en Argentina y Brasil, y no hay ninguna razón para pensar que nosotros vamos a despegar de la lógica de la región.

En cuanto al consumo interno, hay rubros en los cuales los actuales niveles de tipo de cambio les están haciendo perder parte de su porción de mercado. Eso se ve en alimentos, limpieza, ferretería, etc. El repunte que se ve en el consumo responde más a una tracción que hacen productos importados como los automóviles o los electrodomésticos, que a una importante mejora para la producción local. Véase que las ventas en supermercados, donde está buena parte del mercado interno par alas empresas locales, no ha tenido un buen desempeño.

Seguramente, el buen desempeño esperado para la temporada turística dará una mano a la demanda de bienes locales.

Por otra parte, se puede esperar algún repunte en las ramas vinculadas con la actividad de la construcción. Algunos proyectos de infraestructura comenzaron a madurar y están prontos a concretarse. Pero de todos modos la participación de insumos locales en esa rama no es muy fuerte.

Capacidades de mano de obra y de empresarios son el mayor desafío.

—¿Cuál es el modelo de negocios que puede superar este mal momento?

——El principal desafío está en las capacidades de la mano de obra, de los empresarios, cómo trabajamos, cómo se diseñan los incentivos para que las empresas inviertan. Y no hay países que hayan desarrollado una industria potente que no tengan por detrás un buen sistema educativo que la apuntale.

Es verdad que también a nivel industrial ha habido un alto nivel de extranjerización de la propiedad de las empresas, lo que ha hecho que se importen modelos en las grandes firmas que resultan de una alta especialización. O en los casos de asociación, han traslado esos conocimientos al empresario uruguayo. Hay mucho más para hacer en las pequeñas y medianas empresas, donde instituciones como el Inefop o la propia Cámara de Industrias, pueden aportar al cambio.

Es que donde la empresa puede prepararse y aparece una oportunidad de inversión, no duda. Y hay que tener en cuenta que existen condiciones que en esos casos resultan favorables. Por ejemplo el financiamiento, que hoy no es un gran problema. Hay disponible y a tasas razonables. También hay buenas posibilidades en el mercado de valores. Por ese lado, no está la diferencia, sino en que el negocio pueda ser rentable con todas las condiciones negativas que repasamos antes.

Perfil
Sebastián Pérez. Foto: Archivo El País
Sebastián Pérez.
Asesor Económico de la Cámara de Industrias del Uruguay.. Contador Público (UdelaR), Magíster en Inte-gración y Comercio Internacional (UM), Cursos de posgrado en Economía (UdelaR) y Finanzas (UM).
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