HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Crece el crédito y los depósitos bancarios

Estructura de las captaciones, de corto plazo y en dólares, condiciona alza de los préstamos.

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Ingresos llevan tres trimestres consecutivos con crecimiento. Foto: archivo El País

A pesar de la ascendente actividad bancaria en los últimos años, los niveles de crédito y depósitos son todavía bajos y por lo que hay un margen importante para el crecimiento de la intermediación financiera. Una posibilidad de crecimiento pero con un gran desafío coyuntural. En efecto, al igual que en todo el mundo, la actividad de los bancos se ve limitada por los bajos niveles de las tasas de interés en dólares de referencia. Por un lado le dejan poco margen para atraer a los ahorristas y por otro tienen muchos competidores en el otorgamiento de crédito.

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El crédito de los bancos privados alcanzó en julio de 2016 un nivel de US$ 15.385 millones que representan aproximadamente el 30% del PIB generado en el período de un año hasta mediados del 2016. Por su parte, los depósitos que recibieron los bancos son US$ 30.661 millones (60% del PIB). Si bien es una relación de dos a uno entre la captación y la colocación, hay una diferencia muy grande de plazos ya que los depósitos están mayoritariamente a la vista. De esta forma, los bancos cubren esta brecha con colocaciones financieras y las exigencias de reservas que impone el BCU.

El primer desafío que hay para crecer en el crédito está en la transformación de los depósitos. El 86% de los depósitos del sector privado en los bancos se encuentra a la vista y eso no se modifica sustancialmente a lo largo del tiempo tal como se ilustra en el primer gráfico del cuadro adjunto.

Una segunda característica de los depósitos es la composición por moneda. Hay una mayoría de depósitos (81%) que están denominados en moneda extranjera, principalmente dólares.

La tercera característica saliente de los depósitos es que están atomizados. Tomando la información del BCU, la suma de clientes de cada una de las instituciones considerando el banco república y los bancos privados llega a 2.145.000 clientes (incluye múltiples cuentas y clientes personas jurídicas). De este total, cerca del 80% tienen un saldo inferior a los US$ 5.000 a finales de julio.

Es una atomización que tiene mucha concentración en el tramo de colocaciones a la vista y a plazos menores a 30 días. En la medida que se aumenta el plazo se observa el predominio de pocas cuentas con montos más grandes. Al mismo tiempo, cuando se miran las cuentas a plazos superiores a los 30 días y por montos altos (un equivalente a US$ 250.000) se observa algo diferente: hay una alta participación de los depósitos en pesos. En efecto, agregando las cuentas del Banco República y todos los bancos privados se llega a que por los montos más altos hay un 49% de las colocaciones que están en moneda nacional (se presume que expresadas en UI).

Desde el punto de vista estructural los depósitos no facilitan la expansión del crédito debido a que están a muy corto plazo y con una inclinación hacia la moneda extranjera. En efecto, el crédito a empresas y familias residentes debería estar sesgado a plazos más largos y moneda nacional. Por lo tanto hay un nivel de riesgo en la intermediación que dificulta su crecimiento. Es necesario que la tendencia en las pequeñas cuentas se vuelque hacia plazos un poco más largos y en moneda nacional, tal como se observa en los depósitos de mayor tamaño.

Las tasas de interés pasivas tampoco son muy atractivas para irse a las colocaciones a plazo. En el gráfico de la izquierda en la zona media se ilustra la evolución de la tasa en moneda nacional que ofrecen los bancos en diferentes plazos de inmovilización. Se observa una tendencia ascendente pero hay que tener en cuenta que en el mismo período de tiempo se aceleró la inflación con tasas levemente por encima del 10% anual. Por lo tanto, el promedio de los 12 meses terminados en julio registró una tasa pasiva media del 7% anual que en términos reales implica que los ahorristas sacrifican capacidad de consumo al mantener el dinero en el banco. Se pierde al ahorrar y eso lleva directamente a la principal explicación por la cual el ahorro bancario a plazo es muy bajo.

Las tasas en dólares son muy bajas pero agregan a la devaluación esperada un interés que en promedio se ubicó en 0,3% anual en los doce meses hasta julio. Hay que considerar que existe una costumbre de ahorrar en moneda extranjera que no se modificó sustancialmente a pesar de las caídas en el tipo de cambio de la última década. De esta forma, para captar pesos a largo plazo es necesario que la rentabilidad sea un atractivo para los ahorristas y por el momento la brecha es muy grande.

Al pasar al lado del crédito hay que considerar las tasas de interés activas a las que prestan los bancos. En este caso surgen las brechas que en promedio son altas y reflejan el riesgo de captar en otra moneda y plazos en relación a lo que se presta. Además está el riesgo crediticio y los costos de intermediación y cumplimiento con las regulaciones de la autoridad monetaria.

En el gráfico de la derecha en la zona media del cuadro se ilustra la evolución desde 2013 de la tasa activa promedio de los bancos en moneda nacional. En este caso hay una aceleración pronunciada que acompaña la mayor inflación y la política monetaria contractiva del BCU con el aumento en las tasas en pesos en letras de regulación monetaria. El promedio del 22,3% se compone por un 18,2% para las empresas y un 45,6% para las familias.

Este margen entre tasas es muy atractivo y con la estructura de depósitos inclinada hacia las colocaciones a la vista que no pagan intereses, se amplifica. Cuando se analiza el margen financiero de los bancos se observa que en los siete meses que van del año representa un 136% del costo financiero que tienen los bancos. Por lo tanto, las dificultades de los bancos están en los altos costos de funcionamiento y en la baja escala del negocio.

El crédito bancario muestra una tendencia a la suba. En comparación con el PIB se observa que pasa del 21% al 30% en los últimos cinco años. En el gráfico da abajo en el cuadro se ilustra la evolución reciente del crédito en moneda extranjera y en moneda nacional. En ambos casos está expresado en pesos constantes a valores del año 2013. Las dos series se encuentran en la misma escala ya que hay una distribución casi por partes iguales entre las dos monedas.

Desde febrero del 2016 hay una caída en el crédito en dólares medido en pesos constantes por el IPC. Esto se debe en los primeros meses a un cambio de portafolio en el que la suba del tipo de cambio hace que se cancelen obligaciones en dicha moneda.

Luego, en los tres últimos meses hay un impacto de la caída del tipo de cambio que además de no confirmar las peores expectativas reduce la equivalencia en pesos de este crédito.

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