de NOVIEMBRE 2012 a MARZO 2015: 25 MIL PUESTOS menos en LA CONSTRUCCIÓN

Costos por salarios crecen 108% en el último decenio

La vivienda de interés social, "si bien el nombre resulta discutible", es la medida contracíclica que mantiene cierto nivel de actividad en la construcción, afirmó el Arq. Eduardo Steffen, presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (Appcu).

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Eduardo Steffen. Foto: El País

Steffen reconoce que aún se está, tanto en empleo como en resultados económicos, por encima de los años promedio del sector, pero está preocupado por la próxima ronda de Consejo de Salarios, A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Cómo calificaría el momento por el que atraviesa la actividad en el sector?

—El sector no escapa a la situación general de la economía del país. Si bien no está congelado, ha tenido una caída significativa en los últimos tres años.

En noviembre de 2012 se produjo un máximo histórico en la ocupación de mano de obra con 73.000 obreros trabajando en forma directa. A partir de ahí comienza un descenso que lleva a que haya 61.800 en diciembre de 2014. Durante el 2015 se agudiza la desocupación a razón de 1.000 obreros por mes. El último dato que nos proporciona el BPS es de 47.300 obreros al mes de marzo.

De todas maneras, la ocupación del sector está por encima del promedio histórico de 40.000 obreros.

La inversión en la construcción registra un máximo de más de 8.000 millones de dólares en el año 2013, bajando a 6.900 millones en el 2015. Todavía estamos muy por encima de la inversión registrada en el 2008 que llegaba a 3.500 millones de dólares

—¿Cuáles son los principales aspectos que influyen en esta situación?

—Tanto el sector público como el privado experimentan una suba desde 2008 hasta 2013 que es el momento en el que empieza el descenso.

Las razones son varias. El crecimiento de la inversión pública se explica por las obras de la central térmica y la regasificadora entre otras obras.

En el sector privado, son explicadas por la importante inversión en vivienda sobre todo en la zona Este y en Montevideo. A partir del 2013 empieza un descenso importante. En Punta del Este en el 2013 había 81 torres en ejecución y a fines del 2015 había 31. En Montevideo, en la zona costera, durante 2015 prácticamente no se iniciaron obras.

Este descenso fue mitigado por las obras que se ejecutan, a partir de 2012 dentro de la Ley 18.795, con 10.000 obras iniciadas, de las cuales 3.700 ya están terminadas.

En resto del sector privado, debemos mencionar todo el plan de generación eólica, que aún mantiene su actividad, aunque menor, las obras de logística relacionadas con el sector agropecuario que en la actualidad está prácticamente detenida y los Regímenes de Promoción de Inversiones (Comap, Zonas Francas). Buena parte del crecimiento lo explica la obra de Montes del Plata, que al terminarse incide en forma muy importante en el descenso de la inversión privada.

—¿Cuáles son los sectores más golpeados?

—El sector privado de la vivienda es el que cae con mayor fuerza. Pasa de un 25 % de la inversión total en 2013 a un 13 % en el 2016.

—En el caso de la vivienda, ¿las viviendas de interés social siguen siendo el "motor" de la actividad?

—En realidad, las obras que se construyen al amparo de la Ley 18.795 son las que prácticamente mantienen la actividad del sector. En ese sentido se constituyeron en un factor contracíclico que aminoró la caída de la actividad en el sector vivienda.

Sin embargo hay que destacar que hasta el 27 de junio de 2014, las viviendas ingresadas a la Agencia Nacional de Vivienda para ser promovidas lo hacían a un ritmo de 347 por mes.

A partir de esa fecha, que es en la cual se establecen topes para los precios en un 25 % de las viviendas de cada emprendimiento en Montevideo, el ingreso baja a menos de la mitad.

—¿Está bien llamarlas "de interés social"?, no fue un error que generó expectativas que no se pudieron cumplir en algunos sectores de la población?

—La calificación de interés social puede interpretarse de diversas formas. Nosotros entendemos que toda vivienda que se construye es de interés social.

Sin embargo, la generalidad de la población asocia ese calificativo a las viviendas que se construyen para los sectores más carenciados, o por lo menos a aquellos de bajos ingresos.

La Ley 18.795 está concebida para que las viviendas sean compradas por personas o núcleos familiares que tengan ingresos suficientes como para poder devolver el precio de la misma, aunque sea a 20 años de plazo.

Los costos actuales de la construcción llevan a que puedan adquirirlos núcleos familiares que no llegando a una vivienda construida en el sector costero, puedan adquirir una vivienda ubicada en otros sectores de la ciudad pagando del orden de un 15 % menos el metro cuadrado, que es el porcentaje en el que incide la exoneración de impuestos establecida por la Ley, más la diferencia (que cada vez es menor) del precio de los terrenos en estos sectores de la ciudad, comparados con los de las zonas costeras.

Las viviendas construidas al amparo de la Ley 18.795 por lo tanto, no pueden llegar a los sectores de ingresos medio-bajos. En ese sentido y dada la acepción que normalmente se le da al término "interés social", sí, creo que ha decepcionado a mucha gente.

—¿Cómo ha estado evolucionando el Índice Appcu de costos en el sector y que es lo que esperan a mediano plazo?

—El Índice Appcu fue creado en octubre de 2012 y ha evolucionado mostrando un incremento de los costos de la construcción del orden del 14 % en Unidades Indexadas hasta octubre de 2015.

Los costos en dólares en esas dos fechas permanecen prácticamente iguales.

La evolución del costo de la construcción está muy influenciada por el costo de la mano de obra.

En el último decenio los costos salariales aumentaron un 108 % en términos reales, o sea por encima de la inflación.

La ronda de negociación salarial de octubre de 2016 marcará el rumbo de los costos durante los próximos dos años.

—¿Qué diferencias está mostrando el comportamiento del sector público del privado?

—La inversión del sector público pasó de 2.071 millones de dólares en el año 2013 a 2.027 en el 2015. O sea que tuvo una leve caída. En cambio el sector privado bajó de 6.108 millones de dólares en el 2013 a 4.784 en el 2015, mostrando porcentualmente una caída mucho mayor que el público.

—En cuanto a la obra pública, ¿las señales de contención del gasto de la Rendición de Cuentas les preocupan en especial?

—Las restricciones presupuestales del gobierno hacían vislumbrar que la inversión pública directa iba a disminuir, ya que el resto del gasto público es muy rígido a la baja en el corto plazo.

—El gobierno anunció en su momento un plan de inversiones por una cifra muy abultada. En algunos casos las licitaciones están en proceso por el sistema PPP. ¿Estamos muy lejos de lo comprometido?

—Por ahora estamos lejos. Esperemos que el régimen de las PPP, que por ahora ha mostrado bastante lentitud en sus concreciones, como la inversión extranjera directa y los regímenes de promoción de inversiones, compense la caída que seguramente se producirá en la inversión directa del estado.

—La actividad privada parecería mantener cierto volumen de actividad constante, si uno se guía por los proyectos aprobados a nivel de la Ley de inversiones... ¿Es así?

—Por ahora muestra un dinamismo interesante. En el 2015 entre obra civil y la maquinaria y equipos alcanzó los 2.413 millones de dólares. En el primer trimestre del 2016 llega casi a los 800 millones. Es un buen augurio.

—En breve vencen los acuerdos salariales del sector... ¿Le preocupa la situación que pueda generarse en la nueva ronda de negociaciones?

—Es una gran preocupación. Como dije anteriormente, los convenios salariales anteriores llevaron a un incremento de los costos de la mano de obra a un 108 % en términos reales. Los costos de construcción se vieron incrementados de sobremanera por esta razón. La vivienda está cada vez más lejos del poder adquisitivo de la población. Si no llegamos a un convenio salarial razonable, seguramente seguirá cayendo el ritmo de construcción y en consecuencia la ocupación en el sector.

Clima de pesimismo por encima de lo que muestra la realidad.

—¿Qué podría hacerse en una coyuntura como la actual para darle dinamismo al sector?

—Nosotros creemos que la inversión privada es la única solución para mantener el ritmo de crecimiento de la economía. Todas las medidas que se tomen para incentivarla serán cruciales para que ésta se produzca.

—¿Las expectativas a mediano plazo, qué indican?, ¿tienen proyecciones sobre el comportamiento futuro?

—Notamos un clima de pesimismo en el mercado. Quizá una percepción más pronunciada del enfriamiento de la economía que los que realmente ocurre.

Sabemos que desde el Ministerio de Economía existe la preocupación por la inversión privada y que están tomando las medidas que están a su alcance para incentivarla.

Por otro lado, no somos una isla. Los problemas de Argentina y de Brasil, sin contar con el contexto internacional influyen en el ánimo de los inversores.

Creemos que la primera noticia de inversión en vivienda vendrá de Argentina. La política económica que se está siguiendo en el país vecino está produciendo una reactivación interesante en el mercado inmobiliario, con precios ascendentes en dólares. Si bien todavía no se han producido inversiones de significación procedentes de ese país, hay indicios de que renace el interés en Uruguay.

Eduardo Steffen.

Arquitecto por la Universidad de la República. Presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay desde diciembre pasado. Empresario de la construcción desde el año 1970.

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