Lucila Arboleya - Economista

Combatir el miedo

Hoy analizo las cifras de los atentados terroristas ocurridos en los últimos días y comparo los números con datos nacionales.

No es mi intención reducir la importancia de dichos ataques, en absoluto, pero los tomo como ejemplo, para dar perspectiva a nuestra realidad.

No estamos tan lejos.

Los recientes atentados en París pusieron al mundo en vilo. 137 personas muertas y un miedo imperante. Porque el terrorismo busca eso: generar miedo. Busca quitarnos la libertad. La libertad de caminar por la calle sin desconfianza, o salir de tu casa sin temor a que una bala te robe la vida, a vos o a uno de los tuyos.

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Como la mayoría de los ciudadanos del mundo, los uruguayos nos sumamos al sentimiento de injusticia y dolor francés y nos pusimos la foto de perfil de Facebook con los colores de Francia, retwitteamos historias de las víctimas, y lo hicimos tema de conversación. Porque los actos en París fueron una barbarie. Y aunque este atentado haya entrado en nuestra órbita de atención (no olvidemos que un día antes de los atentados en París el Estado Islámico dejó 43 víctimas mortales en Beirut y un día después dejó 29 muertos en Bagdad), igual nos reconforta pensar que esas cosas no pasan en Uruguay. Nosotros estamos libres de esos ataques.

¿Pero qué hay de los 262 (1) homicidios consumados en Uruguay en 2014? ¿Y los 260 en 2013? Solo en los últimos 2 años tuvimos casi 4 veces el número de víctimas de París. En el primer semestre de este año ya hubo 154 homicidios en Uruguay. Medio año y otro París. Entonces, ¿Qué tan libre estamos? Lo que pasó en Francia fue el peor ataque terrorista de su historia, pero Francia —como la mayoría de los países desarrollados— tiene, por ejemplo, una tasa de homicidios de 1 por cada 100.000 habitantes. En Uruguay esa tasa es de 8 (2). Esta tasa es uno de los indicadores de seguridad, pero se utiliza en comparaciones porque los homicidios se reportan más que otros actos de violencia.

Viajé a Ghana el mes pasado por trabajo por dos semanas y, para mi ignorante sorpresa, me sentí más segura en Accra que en Montevideo. De hecho, hoy preferiría tomar un taxi en una calle de Accra que en nuestra capital. No quiero insinuar que Montevideo se ha vuelto Tegucigalpa, para nada; pero sí es cierto que tenemos un problema grave de seguridad, sobre todo cuando controlamos por ingreso. Uruguay tiene un PIB real per cápita cinco veces más alto que Ghana, pero aun así, nuestra tasa de homicidios es más alta (la de Ghana es de 6). Al igual que América Latina, África es grande y variada.

Cifras y política.

No es novedad que en Uruguay la ciudadanía cada vez siente más miedo, y la seguridad pública se ha anclado como el principal problema según las encuestas de opinión. Pero mientras nos solidarizamos con los de afuera, nos avergonzamos de nuestro país y los niveles de inseguridad a los que hemos llegado. Hablamos del pasado glorioso, pero no nos ponemos ninguna camiseta. Porque nuestra alta tasa de homicidios (junto al número de rapiñas, hurtos, etc.) —aunque sea lamentablemente normal en la región— es una atrocidad. ¿Pero conocemos las cifras en Uruguay? ¿Sabemos qué leyes están debatiendo nuestros políticos? ¿Entendemos por qué cada vez más jóvenes delinquen? ¿Sabemos qué salario gana un policía y qué probabilidad tiene de morir?

Mayor número de crímenes, cárceles a tope, policías de baja calificación, sueldos bajos, cifras de procesamientos. El tema seguridad es un monstruo de mil cabezas, pero hay que empezar por inhabilitar alguna. Si observamos las cifras de homicidios de los últimos años salta a la vista algo muy importante: la presencia de armas de fuego en homicidios (ver gráfico).

En Europa este porcentaje es 13%, en Asia 28%, y en el mundo 41%. Evidentemente tenemos un problema. Pero hemos buscado respuestas. La anterior administración presentó la "Ley de armas". Dicha ley permitirá un mayor control general de armas en manos de privados, tanto sobre hábitos de uso como condiciones. En Uruguay hay 329.749 armas activas registradas, y la gran mayoría está en manos de particulares.

La normativa vigente sólo deja al Registro de Armas inspeccionar a quienes están inscriptos como coleccionistas, pero no a los demás. Hoy en Uruguay una persona puede tener 100 armas en su casa (sin necesidad de un permiso especial), y —salvo por pedido expreso— no recibe controles oficiales. La nueva norma permitirá la inspección a quienes tengan cinco armas o más.

De todas maneras, a pesar de la importancia y la urgencia de esta ley, y a pesar que el Parlamento ya la aprobó, todavía no se ha reglamentado. Hace más de un año que está en el tintero, pero nada ha pasado. Y mientras tanto nosotros seguimos con miedo, a diario.

Lo de París fue terrorismo sangriento. Lo nuestro no. Nuestra inseguridad tiene causas muy diferentes que no se solucionan con política exterior sino con mirar para adentro. El Estado tiene un rol fundamental que cumplir, desde ahí debe venir el cambio, pero los ciudadanos debemos también informarnos y reclamar el cambio, solidarizándonos también con nuestra causa.

(1) Cifras del informe anual de 2014, del Observatorio nacional sobre violencia y criminalidad del Uruguay.

(2) La tasa de homicidios de Francia, Ghana y Uruguay corresponde a datos del Banco Mundial de 2012 (último dato disponible).

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