HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

La caída de los ingresos impide abatir el déficit

La actual administración logró frenar la escalada del gasto del Gobierno Central.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Economía emitió el equivalente de US$ 40.5 millones en dos años. Foto: Archivo.

El manejo de las cuentas públicas está resultando una prueba de fuego para el gobierno. La actual administración logró frenar la escalada del gasto público, pero ello resulta insuficiente para abatir un déficit que crece por caída de los ingresos. A su vez se anuncian nuevos gastos que empeorarán los números. Por el momento, para mejorar la recaudación se apela a medidas que no afectan la estructura tributaria vigente. Pero si aumentan las erogaciones no serán suficientes. En el corto plazo ello podrá ser financiado con deuda, pero esta tiene un límite si no se quiere aumentar la vulnerabilidad de la economía. El aumento de impuestos parece ser una medida que tiene cada vez una mayor probabilidad de concretarse.

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Las cuentas del sector público mostraron un déficit equivalente al 3,7% del PIB en los doce meses finalizados al mes de marzo. Ello marca un leve deterioro respecto al cierre del pasado año cuando el desequilibrio se ubicó en el 3,6%, tal cual se muestra en el gráfico alargado de arriba en el cuadro que acompaña esta nota.

El mismo gráfico muestra que el deterioro es un proceso que comenzó en el año 2012. Ese proceso lo describe el gráfico alargado de abajo, que descompone el déficit global entre el correspondiente al Gobierno Central-BPS, las empresas públicas (EE.PP.) y el resto conformado por el BCU, las intendencias y el BSE.

Este segundo gráfico muestra las distintas contribuciones de los diferentes organismos estatales al incremento del déficit global. El Gobierno Central-BPS, que engloba el grueso del sector público, mostró a lo largo del período una tendencia al incremento del déficit, en tanto que los otros agentes mostraron un comportamiento más volátil.

En particular en el último año resalta la mejora de las EE.PP. y el deterioro del BCU-Intendencias-BSE. La mejora de las EE.PP. responde a los cambios que se están procesando luego de un quinquenio en el que no existió coordinación entre ellas y el Ministerio de Economía. La suba de tarifas para equilibrar sus cuentas, fundamentalmente en los combustibles permitió que pasasen de un déficit a un superávit. El objetivo oficial es que ese superávit equivalga al 1% del PIB. En estos momentos está en el 0,75%.

La política seguida en materia de combustibles implicó que una mejora en los términos de intercambio que favoreció a la economía en su conjunto debido al desplome del precio del petróleo, sea apropiada exclusivamente por el sector público. Ello contribuye a mejorar sus cuentas, pero impide que los particulares nos beneficiemos de un combustible más barato.

El deterioro del BCU-Intendencias se explica fundamentalmente por la mayor carga de intereses que está pagando el banco emisor. Pero ello no quiere decir que esté más endeudado, por el contrario su deuda ha caído y su situación patrimonial ha mejorado. La razón de ese mayor pago de intereses responde al tipo de deuda que contrajo el BCU. Se trata principalmente de letras de regulación monetaria cuyos intereses se pagan al rescate y una parte de esos títulos fue venciendo en los últimos meses. Hay que agregar además los canjes que realizó el Gobierno Central, en los que incorporó títulos del BCU, por los que también hubo que adelantar pago de intereses. Pero se trata de un factor puntual, cuya importancia se irá diluyendo con el correr de los meses, contribuyendo así a la mejora del resultado global del sector público.

Quien no está ayudando a abatir el déficit es el Gobierno Central. Su déficit alcanza el 3,1% del PIB y amenaza seguir aumentando ante los compromisos de gasto del gobierno en momentos en que la recaudación está cayendo.

Claramente la marcha de la economía influye en el resultado fiscal. Al estar atada la recaudación impositiva a la marcha de los negocios en general, si éstos enfrentan dificultades la recaudación se resentirá. A su vez, cuando la población comienza a atravesar por períodos más difíciles operan programas tendientes a amortiguarlas, por ejemplo el seguro de desempleo, lo que eleva el gasto. De ahí la importancia de ahorrar en momentos de bonanza para financiar las dificultades cuando aparezcan.

En los dos gráficos chico se muestra la evolución del gasto y de los ingresos en períodos de doce meses del consolidado Gobierno Central-BPS expresado en pesos constantes de marzo del presente año.

Se ve allí que el gasto total se encuentra relativamente estable desde que asumió la actual administración. Es interesante analizarlo con más detalle, ya que pese a su estabilidad global, al observar sus distintos componentes se constatan situaciones diversas. Por un lado crecen las pasividades, siendo las mayores facilidades para acceder a ellas uno de los factores que lo explica. También crecen las transferencias del BPS al seguro de enfermedad y al seguro de desempleo. En el primer caso respondiendo al ingreso de nuevos colectivos al Sistema Nacional Integrado de Salud; en el otro por el debilitamiento del mercado laboral. También sube el peso de los intereses de la deuda pública, ya que está no sólo crece, sino que lo hace en moneda extranjera en momentos en que se aprecia el dólar frente a la moneda uruguaya.

Esos mayores gastos fueron compensados por un descenso muy pronunciado de las transferencias que realiza el Gobierno Central. Por su parte las inversiones se han mantenido relativamente estables a lo largo del último año, al igual que las remuneraciones.

A su vez, los ingresos del gobierno están cayendo. En este contexto los compromisos de mayores gastos recientemente anunciados (sin considerar los vinculados al tornado y las lluvias que son por una sola vez) generan preocupación.

Ante la caída de la recaudación comienzan a mencionarse medidas tendientes a paliarla como ser la no devolución del excedente del Fonasa, lo que en los hechos implica una suba de la tasa marginal del IRPF en los tramos más altos. Se está apelando a medidas para aumentar la recaudación que no alteren las tasas ni los impuestos vigentes. Pero cada vez hay menos margen de maniobra y de persistir el déficit se los terminará subiendo.

Incluso se habla de recurrir al endeudamiento aprovechando las líneas de crédito contingente existentes con organismos multilaterales o incluso aprovechando el acceso al mercado de capitales que brinda el grado de inversión.

Esto último puede resultar peligroso ya que un aumento desmedido de la deuda, que seguramente ya no será contraída en pesos, sino en dólares, tornará más vulnerable a la economía.

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