EL PASTEUR Y EL INÉDITO USO DE UN INSTRUMENTO FINANCIERO PARA EL SECTOR

La búsqueda de capitales para financiar la investigación en biotecnología

Invertir los ahorros en un proyecto capaz de salvar vidas humanas o resolver problemas vinculados con la producción, parece ser un interesante destino si además, permite pensar en un buen retorno financiero, aunque no exento de riesgo.

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Instituto Pasteur. Foto: Archivo El País

En lo que configura el primer desarrollo de estas características en Uruguay, el Instituto Pasteur de Montevideo creará un fondo para que capitales privados inviertan en investigaciones biotecnológicas, en un plan que implica también abrir un llamado internacional a investigadores que tengan como resultado de sus trabajos un producto con valor potencial de mercado. "Estamos invitando a privados a poner un porcentaje de su capital en un fondo de alto riesgo", adelantó el coordinador académico de la institución, Carlos Batthyány. Muchas de las investigaciones no llegan a tener un retorno económico, pero las que sí lo logran tienen un margen de retorno muy grande, agregó. Si bien se trata de inversiones de alto riesgo, insistió, el proyecto apunta disminuirlo a través de atraer a investigadores de muy buen nivel que pasaran por un doble sistema de evaluación: el de los académicos y el de los asesores de inversión.

El "buque insigna" del Pasteur fue un proyecto de repatriación de jóvenes investigadores que venían por cinco años al país, con una financiación que la Unión Europea le otorgó a Uruguay, y resultó una revolución científica a nivel local. "Tomando como ejemplo ese fenómeno, y apelando a instrumentos no habituales de financiación de la ciencia, es que pensamos en la puesta en marcha de este fondo de inversión", afirmó

El fondo.

Esta iniciativa poco convencional de financiar el trabajo científico, apuesta a conformar un Fondo de inversión de 3 millones de dólares, en un primer llamado internacional que está previsto para el mes de setiembre.

Se buscarán cinco inversores por 600 mil dólares cada uno, aunque es factible que se deje una pequeña porción de la financiación para la participación de ahorristas de menor porte, del entorno de los 20 mil dólares, buscando captar otro público.

"Los inversores invertirán en el fondo, no en ningún proyecto en particular, cosa que el proyecto gane y nadie pierda", destaca el profesional.

Hasta el momento, se ha tratado de dar impulso a la biotecnología a partir de fondos estatales, y en este caso se entiende que existirán interesados del sector privado en apostar por una iniciativa de tal envergadura.

Se busca conformar cinco grupos de trabajo científico, que serán seleccionados por un comité compuesto por representantes del sector académico y de los inversores.

El Dr. Carlos Batthyány destacó que se trata de una iniciativa "novedosa" para la red internacional Pasteur y que ya existen intenciones de imitarlo en otras sedes. "Tenemos que demostrar que en Uruguay podemos ser buenos en hacer bionegocios", aseguro el científico.

En la estructuración del proyecto y la captación de inversiones está trabajando Paul Elberse, de Ficus Capital, junto al Instituto Pasteur.

"En la biotecnología lo importante es patentar, pero después es aún más importante licenciar, y ahí es donde se necesita la gente de negocios, por eso nos importa que el que invierta sea conocedor del mercado", afirmo Batthyány, al referirse al perfil de los inversores buscados.

"Como primera exeriencia, no nos podemos permtiir fracasar. Son cinco grupos; que el 20 por ciento termine siendo exitoso, uno en cinco, gana todo el fondo", subrayó.

Incubadora.

El Instituto Pasteur, inaugurado en diciembre de 2006 en Montevideo y perteneciente a la red del Instituto Pasteur de París, ya había dado un primer paso de impulso a la producción de científicos locales a partir de la creación, tres años antes, de una bioincubadora de empresas, de la cual se han extraído resultados interesantes.

La ingeniera Luciana Balseiro, coordinadora de Bioespinn, explicó que un proyecto de investigación necesita equipos y servicios que son caros y requieren espacio y que ese es una de las facilidades que se proporciona a los proyectos que ingresan en la bioincubadora. En ese proceso, explicó, hay dos etapas, una de preincubación, cuando los investigadores tienen una idea para madurarla y evaluar la posibilidad de seguir adelante. En este estadio hay siete proyectos, con una dotación de 6 mil dólares cada uno. Luego la incubadora propiamente dicha, una vez que el emprendedor confirma ante la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) la viabilidad del proyecto.

En esta etapa se encuentran hoy cinco proyectos, dotados de 31 mil dólares cada uno. Uno de ellos investiga en el terreno de los nutracéuticos (moléculas que trabajan sobre la salud humana), otro parte del desarrollo de moléculas para diagnóstico y soluciones para el cáncer, y está muy cerca de lograr la patente. Además, hay otro que trabaja en el desarrollo de levaduras benéficas para la salud en alimentos fermentados, y los dos restantes pertenecen al área Bioinformática, uno de Telemedicina y el otro sobre enfermedades infecciosas.

La incubadora del Pasteur (Bioespinn) tiene previsto también brindar el lugar de trabajo para las empresas que obtengan el financiamiento con capital de riesgo a partir del fondo de inversión antes citado.

En ese lugar cuentan con todas las comodidades y los adelantos científicos necesarios para poder desarrollar su trabajo,

La ing. Balseiro explicó que "poco a poco" se va generando "una cultura emprendedora" por parte de los investigadores, a los que se intenta sensibilizar de la necesidad de afrontar estos desafíos.

Es en ese terreno donde esta incubadora destaca sobre otros proyectos similares en América Latina, aseguró la profesional.

Más privados.

Otra de las experiencias desarrolladas por el Instituto Pasteur en la búsqueda de recursos para financiar actividades biotecnológicas, bastante reciente, es la de un proyecto de investigación de una molécula que podría mejorar el tratamiento del cáncer. Este trabajo se viene desarrollando en un modelo de sinergia entre el Pasteur de Montevideo y un inversor privado. Si tiene éxito habría avances significativos en las técnicas de detección, aseguran. El equipo del Instituto Pasteur de Montevideo del investigador Eduardo Osinaga descubrió una molécula que se adhiere a células cancerígenas, comentó Mariano de la Robla, director de De Larrobla y Asociados, una empresa desarrolladora de software e inversora en el proyecto. Si la molécula transportara algún elemento que reaccione a la luz, mejorarían mucho las técnicas imagenológicas de detección del cáncer, explicó. "Esa es una primera gran promesa", subrayó De Larrobla. Las experiencias en ratones han sido positivas y, si bien son necesarias pruebas mayores, hay posibilidades grandes de éxito en su aplicación a humanos.

Si la investigación diera resultados, luego habría que "metodologizar las técnicas para su producción y para su uso comercial", agregó el inversor. En caso de alcanzarse esos objetivos, "ya hay institutos en Florida, Estados Unidos, interesados", subrayó. No se apunta, en principio, a que la producción comercial pudiera hacerse en Uruguay, dijo De Larrobla. La viabilidad comercial estaría en la venta de la patente, explicó. "En esa transacción es donde Uruguay va a ganar el dinero y nosotros tendremos nuestro retorno como empresarios", puntualizó en entrevista con Radio Uruguay.

Pedeciba lleva proyectos a la Bolsa de Valores.

El Pedeciba (Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas), la Bolsa de Valores de Montevideo y la consultora KPMG lanzarán en julio la convocatoria a investigadores que estén dispuestos a desarrollar un producto científico o tecnológico que pueda ser patentable y a su vez obtener su comercialización en el exterior. Para ello se pondrá en marcha un mecanismo inédito en América Latina, mediante el cual los investigadores presentarán sus propuestas (unos 800 forman parte del Pedeciba), la que será evaluada por el Programa, a la vez que la Bolsa de Valores estima el impacto económico que puede tener.

Los proyectos seleccionados serán expuestos ante potenciales inversores convocados en el mercado de valores, y aquellos que atraigan el interés del inversor, contarán con entre 30 mil y 50 mil dólares para desarrollar el trabajo y obtener la patente. En algunos casos, comenta Atilio Deana, coordinador por Pedeciba de este proyecto, se puede llegar a los 100 mil dólares, para financiar el total de la inversión.

Estas inversiones de alto riesgo tendrán su recompensa si son patentadas y a su vez licenciadas, es decir, comercializadas.

La consultora KPMG actuará como facilitadora, acercando los proyectos a laboratorios, empresas tecnológicas o farmacéuticas internacionales que pueden interesarse en el producto.

La Bolsa de Valores de Montevideo estructurará el llamado y organizará la "ronda" de negocios, acercando por primera vez el desarrollo científico al mercado de valores.

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