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¿Qué Brexit, blando o duro?

El tipo de brexit que el Reino Unido (RU), en acuerdo o no con la Unión Europea (UE), lleve adelante tendrá consecuencias para ellos y para terceros países como Uruguay. La actual discusión sobre brexit duro o blando no nos es del todo ajena.

Salida. Prestigiosas agencias de la UE dejarán Londres a raíz del "Brexit". (Foto: AFP)
Foto: AFP

¿Debe el Reino Unido continuar siendo miembro de la UE o debe dejar la UE? Hace 16 meses los británicos eligieron, por estrecho margen, la segunda alternativa. Sin embargo, sigue sin estar claro cómo operará la salida de la UE en términos prácticos. Las negociaciones van más lento de lo que (casi) todos quisieran, y no es claro si el RU permanecerá en el mercado único, en la unión aduanera o cuán afectada quedará la circulación de personas y bienes. Estos elementos son los que sustentan la discusión entre brexit duro o blando. Hace unos días la UE rechazó pasar a discutir la relación futura entre los dos actores hasta que no hubiera más claridad en los tres asuntos definidos como previos: las deudas del RU con la UE, los derechos de los ciudadanos europeos en el RU y el futuro de la frontera entre las dos "Irlandas". En cualquier caso, la discusión sobre la futura relación UE-RU está hace rato en el aire, y como algunos dicen "nada está acordado hasta que todo esté acordado".

Soft Brexit.

Ningún actor político relevante plantea desconocer el resultado popular. El escenario real más "europeísta" es el de "suavizar" el brexit lo más posible. La floja elección de la Primer Ministra Theresa May, que ganó pero perdió la mayoría, fue interpretado por algunos como un mandato a "suavizar" la salida de la UE. Un claro ejemplo de brexit blando sería acordar un modelo que permita al RU permanecer en el mercado único europeo a pesar de no integrar la UE, tal como hace Noruega o Islandia. Sin embargo hay una dificultad, integrar el mercado único implicaría respetar las famosas cuatro libertades: libre movilidad de bienes, servicios, capitales y personas. Las tres primeras son las que el RU está interesado en mantener, sin embargo mantener la última imposibilitaría uno de los principales argumentos del Brexit: "recuperar el control de las fronteras". Es por esto que políticos británicos relevantes ya rechazaron el "modelo noruego". Al mismo tiempo, la UE parece firme en que no se puede tomar solo la parte que gusta del mercado único: las cuatro libertades vienen juntas. En pocas palabras, un brexit blando implicaría que, al menos, alguna de las partes abandone las líneas rojas que ha trazado.

Hard Brexit.

La versión extrema del brexit duro sería el que llegue el 29 de marzo de 2019 sin ningún acuerdo entre UE y RU. En ese caso, ese día a la medianoche el RU dejará de ser parte de la UE, los derechos y obligaciones entre las partes caerán, y el comercio entre ellas pasaría a ser bajo las reglas de la OMC como cualquier país sin preferencia comercial alguna. Volverán los aranceles, los controles aduaneros, y muy posiblemente habrá ruptura de cadenas productivas que funcionan al interior del mercado único. Este escenario de ruptura radical es improbable pero posible. Hace algunos meses Theresa May "alentó" esta posibilidad diciendo "que no haya acuerdo es mejor que un mal acuerdo para el RU", en un probable intento por fortalecer su posición negociadora. Este, u otro, escenario de ruptura que incluya la salida del mercado único sin una alternativa creíble es el que abre más el juego a otros países. El 44% y 53% de las exportaciones e importaciones del Reino Unido respectivamente tienen a la UE como socio, lo que obviamente se sustenta en la libre movilidad de factores. En un contexto de brexit duro, Uruguay y el Mercosur podrían buscar acuerdos que permitan tomar parte en la eventual redistribución de flujos comerciales, más teniendo en cuenta que el RU importa de europa productos que la región exporta. En este sentido, cabe mencionar la importancia de la reunión entre los Ministros de Relaciones Exteriores británico y uruguayo, Boris Johnson y Nin Novoa, que tuvo lugar en Londres para explorar un futuro TLC entre el Mercosur y el RU.

Caminos del medio.

En los párrafos anteriores describimos dos escenarios "extremos" que son posibles pero no los más probables. Hay alternativas intermedias que se basan en un complejo entendimiento. Recientemente, en una actividad en la London School of Economics, el eurodiputado alemán McAllister dijo "cualquier acuerdo es mejor a que no haya acuerdo" en respuesta a la polémica afirmación de la Primer Ministra británica. Tanto la UE como el RU tienen mucho para perder en no ponerse de acuerdo y la propia Theresa May moderó su discurso las últimas semanas. Un formato a medida de permanencia en el mercado único o un amplio TLC son alternativas. Sin embargo se requieren largas y detalladas negociaciones (el TLC Canadá UE llevó 8 años) difíciles de alcanzar antes de marzo de 2019, y la extensión de la situación actual luego de este plazo requeriría unanimidad de los 28 actuales miembros de la UE.

En resumen, recuperar el control de las fronteras y leyes, como prometió el brexit, colisiona con los fundamentos más básicos del mercado único Europeo: las cuatro libertades. En la resolución de esta tensión se define el tipo de brexit. Cuanto más "duro" sea el brexit más cambios habrá en los actuales flujos comerciales abriendo oportunidades para terceros países.

(*) Ec. Agustín Iturralde

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