a la hora de invertir, el ahorrista local es moderado y conservador

Los bonos uruguayos mantienen su atractivo

Mientras Estados Unidos parece estar cerca de un enlentecimiento económico y el incremento en la tasa de interés se posterga, Europa muestra mejores perspectivas y los mercados emergentes reflejan una cara más positiva, fundamentalmente el sudeste asiático.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Carlos Saccone. Foto: Francisco Flores

Según el Cr. Carlos Saccone, especializado en mercados financieros internacionales y productos de inversión, es más optimista que la media en cuanto al futuro próximo de la región y para Uruguay, el experto del banco HSBC asegura que no consideran necesario ajustar las previsiones de crecimiento de la economía para este año y el próximo, en ambos casos, en 1%. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Cómo definiría la situación actual de los mercados financieros internacionales?

—Como un punto de inflexión en algunos de esos mercados, como ciertos mercados de acciones de Estados Unidos adecuadamente valuados, lo que significa que los precios de las acciones de las empresas de Estados Unidos reflejan todo lo que tienen para dar a corto plazo. No hay en Estados Unidos mayores expectativas de un buen año. Parece estar más cerca de un enlentecimiento económico que de continuar la interesante expansión que ha tenido. Ya han pasado 8 años desde la crisis, la tasa de desempleo ha venido permanentemente descendiendo, es un indicador clave para la Reserva Federal. Era parte de los objetivos explícitos que tenía la Reserva que ya se cumplieron. Entonces, no hay en el horizonte una crisis, pero sí un enlentecimiento, un enfriamiento económico, simplemente por tema de ciclos. Si se analiza la historia, así es como ha sucedido y no pensamos que sea ésta una excepción.

—Estados Unidos ha mostrado una lentitud mayor a la pronosticada para ajustar su tasa de interés…

—Tiene que ver justamente con esas expectativas; atravesamos todo un ciclo de crecimiento con tasa cero, entonces, si tenemos tasa cero al final de un ciclo de crecimiento no parece muy lógico subir agresivamente las tasas de interés. Nosotros esperamos un par de subas este año pero no más, y que la curva de retornos quede "planchada", que sea más o menos lo mismo invertir en corto que en largo plazo. Hoy la tasa a 10 años está a 1,70% y la tasa a un día se ubica en un rango de entre 0,25% y 0,50%. Esperamos que el spread entre ambas disminuya significativamente. La tasa a un día más cerca de 1% y la tasa a diez años próxima al 1,5%. Una diferencia de medio punto porcentual, que para un plazo de 10 años es prácticamente nada.

—¿Cuáles son las perspectivas para los mercados emergentes?

—Los emergentes arrancaron el año muy mal, a partir de las dudas generadas sobre el crecimiento chino, en particular sobre la integridad de los datos que se publican en aquel país. Estas dudas, y otras sobre el mercado financiero y el mercado inmobiliario chino hicieron que durante el pasado año hubiera correcciones en el mercado. Ahora parece haberse calmado y nosotros cambiamos un poco las expectativas y pensamos que ya está incorporado en los precios, mucho de lo malo que deriva de la actual situación de los mercados emergentes, y tenemos una mirada positiva sobre esos mercados. Porque parecería que llegamos a un piso y, al no confirmarse las expectativas de aumento de las tasas en dólares, empresas y personas siguen buscando regiones donde hay un poco más de crecimiento. Esto se da especialmente para el sudeste asiático, no tanto para Latinoamérica.

—La región es otra cosa…

—Es cierto, se puede discutir el término pero si uno mira los números fríos la región está estancada, con algunos países en situaciones dramáticas como el caso de Venezuela o Brasil; Argentina, que tiene un panorama complicado de muy corto plazo aunque haya buenas expectativas de futuro. Pensamos que estas caídas están moderándose, llegando a una zona donde esperamos que haya un repunte.

No serán como hace siete u ocho años, con commodities a altos precios y tasas chinas de crecimiento, pero —somos un poco más optimistas de lo que observamos en el ambiente en general— tenemos expectativas en que deje de caer el PIB de los países y se retome la senda de crecimiento.

—¿Con referencia a Uruguay, habrá alguna revisión de las estimaciones?

—El banco no se plantea revisar a la baja las previsiones de crecimiento que se mantienen en torno a 1% para este año, y para el año próximo también. No prevé contracción económica para Uruguay. Es cierto que nos hemos enfriado pero no hemos decrecido.

Estamos en una situación llevadera, pensamos que no se va a disparar la inflación, tampoco el dólar, parece un ciclo de enlentecimiento económico, pero sin realmente nada dramático en el horizonte.

Hemos visto con sorpresa algunas proyecciones de analistas que ya en el último trimestre del año pasado hablaban del dólar a 40 pesos para este año, nosotros no lo vemos de esa forma. De hecho el grupo volvió a revisar a la baja la proyección para el dólar en Uruguay este año, que se ubica ahora por debajo de los 33 pesos. La anterior era 33,60 desde el último trimestre de 2015 para fin de este año. Ahora el equipo de investigación del HSBC revisó esa previsión a la baja.

—En este contexto, ¿cómo se están moviendo los capitales?

—A los individuos que buscan inversiones les advertimos que estamos en un contexto de bajo crecimiento económico, más allá de que hay algunos mercados de acciones que lucen relativamente atractivos, como pueden ser algunos de Europa y otros emergentes. Nos importa que haya una sobreponderación de bonos, una mayor tenencia de instrumentos de deuda que la habitual, de todo tipo, de la más alta calidad como pueden ser los bonos americanos con bajo retorno hasta los considerados de alto rendimiento de algunas empresas de países por debajo del grado inversor. En el medio están algunos países de mercados emergentes con finanzas relativamente sanas, como es el caso de Uruguay. Los bonos uruguayos mantienen un atractivo interesante para el inversor. Tanto a nivel local como internacional los inversores buscan países serios y que le den un retorno un poquito mayor. Por eso es que han subido ahora, por el apetito renovado en mercados emergentes, y por eso pensamos que mantendrán el atractivo. No me aventuro a decir que seguirán con el grado de avance que traían en las últimas semanas, pero sí que se van a sostener en el corto y mediano plazo.

—¿Cómo se compondría hoy un portafolio de riesgo moderado?

—Debería tener un componente de efectivo del 10%, 16% en bonos del tesoro americano, otro componente de bonos de calidad dudosa pero que el mercado ha castigado mucho más allá de esas dudas y pensamos que hoy pueden dar un retorno interesante. Después, una canasta de bonos de varios países emergentes, y lo que sí, una ponderación menor al mercado de acciones internacional, no mayor al 15%.

—¿Y si se trata de un inversor con mayor propensión al riesgo?

—En este momento, implicaría un poco más de acciones, un porcentaje mayor de bonos soberanos de emergentes y también mayor presencia de bonos corporativos de calificación BB o C. Esto es para gente que busca un mayor retorno, asumiendo los riesgos. Hay un producto en el banco, de socios estratégicos como JP Morgan con ese tipo de bonos que de distribución de dividendos rinde aproximadamente un 7% anual. Si a eso lo agregamos una expectativa de precio de 3% más en el año se puede pensar en redondear un 10% en dólares, que es atractivo en este contexto. Esto en el contexto de un portafolio diversificado, donde es imprescindible tener un poco de liquidez y todo el abanico de bonos, y para ello lo que hacemos es explorar a través de un cuestionario que presentamos a nuestros clientes Premier acerca de cuál es su apetito por el riesgo / retorno en inversiones.

—¿Y a qué conclusión llegaron?

—En el caso de los uruguayos, va de moderado a conservador. Poco afectos al riesgo. Lo que también reduce las alternativas. Si fuéramos al extremo, una persona con nula tolerancia al riesgo debería tener liquidez y bonos del tesoro americano, nada más. El que quiere cero riesgo va a tener cero retorno, tal como está el mundo hoy. De allí para arriba comienzan a asumirse riesgos, es donde el ahorrista pasa a convertirse en inversor. Antes, las tasas estaban al cinco o seis por ciento entonces uno venía al banco, hacía un plazo fijo y tenía el retorno seguro. Pero el que gobierna las tasas de interés en dólares es Estados Unidos y dice que las tasas son cero o casi cero.

Moderado optimismo en Europa hace pensar en buenos retornos.

—¿Qué sucede con Europa?

—La situación cambia por región, de acuerdo a como lo vemos nosotros. En Europa sí hay un poquito más de expectativas de buena performance este año. Todavía hay espacio para esperar buenos retornos moderadamente buenos en acciones sobre todo por gobiernos y bancos centrales inyectando mucha liquidez.

Hay tasas negativas, eso quiere decir que una empresa o un individuo tienen que pagar para que le cuiden los ahorros a largo plazo. Un claro ejemplo son las tasas en Suiza, son negativas hasta quince años de plazo. Empiezan en dos años en 0,90% y siguen toda la curva negativa hasta los quince años. Quiere decir que uno, para colocar en bonos soberanos del gobierno suizo tienen que pagar. Eso le quita atractivo a hacer inversiones a renta fija con un riesgo muy menor, entonces, siguiendo esa línea de razonamiento, eso termina en la necesidad que tienen los gobiernos de estimular el crecimiento y por ello las moderadamente buenas perspectivas. Esta situación prevalece en la mayoría de los países importantes de Europa Occidental.

PERFIL.

Carlos Saccone.

Contador Público (Universidad de la República), posee un MBA del IEEM (Universidad de Montevideo), y es responsable por la oferta de productos de inversión y asesoramiento financiero a personas en el Banco HSBC.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)